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Etiquetado frontal de advertencia y su impacto en la salud pública

Carla Martínez Vargas • Alumna de la Licenciatura en Nutrición UNIVA Querétaro

 

Según la OMS las enfermedades crónicas no transmisibles son la principal causa de muerte e incapacidad en el mundo, por lo que se ha convertido uno de los mayores retos que se enfrentan los sistemas de salud. Según el INEGI más de 200 mil muertes al año en México son a causa de la obesidad, de estas más de 80 mil son por diabetes y más de 100 mil por enfermedades cardiovasculares, las cuales están vinculadas al alto consumo de productos ultraprocesados. Como se ha mencionado sus causas son múltiples van desde cambios sociales, económicos y sobre todo la alimentación. Es por esto que en México a partir de octubre del 2020 se aprobó un etiquetado frontal de advertencia de alimentos y bebidas. Este etiquetado sigue las recomendaciones internacionales y la evidencia científica. Esta norma tiene como objetivo regular el sistema de etiquetado frontal que deben tener todos los alimentos y bebidas no alcohólicas preenvasadas, destinadas al consumidor final, de fabricación nacional o extranjera, comercializados en territorio nacional.

Etiquetado de advertencia

En México, desde el 2010 el Acuerdo Nacional para la Salud Alimentaria realizó una política, su objetivo era prevenir los problemas de sobrepeso y obesidad. Pero hasta el 2015 entraron en vigor las Guías Diarias de Alimentación. Están basadas en un sistema propuesto en Europa, por el Institute of Grocery Distribution, estas se definen como las guías que indican la cantidad y el porcentaje de grasa saturada, grasas, azúcares totales, sodio y kilocalorías por el contenido del envase, todo esto se basa en una dieta de 2000 kcal. Sin embargo, en el 2011 el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), con ayuda de encuestas a estudiantes de nutrición evaluó que el etiquetado convencional era muy difícil de entender. Por ende, se comenzó a evaluar las Guías Diarias de Alimentación de México, el semáforo múltiple de Ecuador, el etiquetado de advertencia de Chile, el etiquetado de nutrición de 5. El de Chile demostró muy buenos resultados y es el conocido “Etiquetado de advertencia”. Se realizó una entrevista a personas mexicanas sobre este etiquetado y se encontró que el 6% de los participantes expresaron que el etiquetado actual es fácil de comprender, sin embargo, el 83% consideraron el etiquetado de advertencia chileno es más fácil de entender. El 89% expreso que apoyaría una política gubernamental que exigiera el uso de este tipo de etiquetas en los productos.

Exceso de calorías: Su exceso se puede almacenar como grasa corporal y esto puede ocasionar problemas de salud. Tendrá el sello cuando en la porción de 100 gr en sólidos sea mayor o igual a 275 kcal y en una porción de 100 ml sea igual o mayor a 70 kcal o contenga más de 10 kcal de azúcares libres.

Exceso de azúcares: Su exceso puede provocar caries, obesidad, enfermedades del hígado, del corazón, resistencia a la insulina, diabetes tipo 2, etc. Va a tener el sello cuando más del 10% de las calorías provengan de azúcares libres. Se hace excepción en las bebidas con menos de 10 kcal de azúcares libres.

Exceso de grasas saturadas: Su exceso puede elevar el colesterol “malo” LDL y puede provocar enfermedades cardíacas. Va a llevar el sello cuando más del 10% de las calorías provengan de grasas saturadas.

Exceso de grasas trans: Su exceso también aumentan los niveles de colesterol “malo” LDL y disminuye los niveles de colesterol “bueno” HDL. Por lo que provoca el riesgo de desarrollar enfermedades cardiacas, diabetes tipo 2, etc. Va a llevar sello cuando más del 1% de las calorías provengan de grasa trans.

Exceso de sodio: Su exceso probaba presión arterial alta, insuficiencia cardiaca, enfermedad renal, inflación, hinchazón, etc. Va a llevar sello cuando la porción de 100 gr en sólidos sea mayor a los 350 mg de sodio y cuando la porción de 100 ml en bebidas sin calorías sea igual o mayor a 45 mg de sodio.

Etiquetado de advertencia y su impacto en la salud

La Organización Panamericana de la Salud asegura que parte de la solución para evitar las enfermedades crónicas consiste en la aplicación de leyes y regulaciones que reduzcan la demanda y la oferta de productos que contienen cantidades excesivas de nutrientes críticos.

Investigadores del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) realizaron un modelo del impacto que este etiquetado va a tener en los próximos 5 años sobre las tasas de obesidad. En este estudio se encontró que las etiquetas obligatorias en alimentos y bebidas en México podrían prevenir 1.3 millones de nuevos casos de obesidad y ahorrar $1.8 mil millones de dólares en costos de atención médica durante cinco años. Los investigadores utilizaron datos de una encuesta representativa a nivel nacional sobre el consumo de alimentos y bebidas de más de 6 mil adultos mexicanos.

Esto se estimó, ya que se cree que existirá un cambio de peso corporal por la reducción estimada de la ingesta de calorías, grasas trans, azúcares libres, etc. Debido al etiquetado de advertencia.

También se proyecta que el etiquetado frontal de advertencia reduzca el consumo de calorías por persona en México en 37 calorías/día. Esto incluye 23 calorías/día por consumo reducido de bebidas y 14 calorías/día por consumo reducido.

A pesar de que se tiene poca información por la cantidad de tiempo que llevan este nuevo etiquetado se tiene un muy buen pronóstico, se estima que será de gran ayuda para que los mexicanos seamos más consientes sobre nuestro consumo.

La OPS estima que alrededor del 44% de las muertes en América son causadas por la hipertensión arterial, la hiperglucemia en ayunas, y la obesidad y/o el sobrepeso. La mala alimentación se debe en gran medida a la amplia disponibilidad y comercialización de alimentos y bebidas procesadas y ultraprocesados que tienen un contenido excesivo de azúcares, grasas y sodio. Es algo sumamente preocupante y es por eso que se han tomado estas medidas. Como se ha mencionado en México todas estas enfermedades son un gran problema de salud pública que implican muertes, hospitalizaciones y mucho dinero de por medio. Gracias al INSP y otras instituciones se logró implantar este etiquetado frontal que es una herramienta simple, práctica y eficaz para informar al público sobre los productos que pueden dañar la salud y ayudar a orientar las decisiones de compra.

 

Comparto con nuestros lectores, el siguiente material de consulta:

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