Skip to main content

Abiertos al diálogo

Por 19 octubre, 2021Líderes de Opinión

Dra. María Cristina Martínez Arrona • Jefa de Universidad a Distancia

 

“Solamente el diálogo, que implica el pensar crítico, es capaz de generarlo.

Sin él no hay comunicación y sin ésta no hay verdadera educación”

Paulo Freire

 

Mario Benedetti expresa “¿Cuál es el secreto para un largo amor? El diálogo entre las diferencias”, y como la educación es la expresión creativa del amor, se aplica perfectamente.

Ante un contexto dónde la postura ideológica, -de personas, grupos, instituciones y/o partidos políticos- considera su propuesta “como la mejor alternativa” para la sociedad, actitud adecuada siempre y cuando se esté abierto al diálogo y búsqueda conjunta de aquello que sea lo más conveniente para la dignidad humana y el bien común, cuidando que ningún sector se vea afectado a causa del beneficio de otro.

El diálogo es considerado un valor para la democracia, ya que esta se fundamenta en el principio de representación y sana convivencia de los ciudadanos de una nación. Dialogar implica pensar con inteligencia, escuchar con atención a los demás con una actitud de respeto, valorando las diferentes posturas, principio clave en la búsqueda del bien común. Así nacen las universidades, cuando un grupo de personas -maestros, alumnos- a principios de la Edad Media se reúnen animados por el amor a la sabiduría, por la búsqueda de la verdad.

Pero si de algo se carece en la sociedad es capacidad de diálogo, parece ser que en nuestro país, la persona y/o instancia que tenga más poder será, y es, la que impere en la sociedad, porque se cuenta con una serie de mecanismos para lograrlo: medios de comunicación, la forma como presenta la información, la creación de nuevos programas e instituciones, y lamentablemente, también se le considera a la educación un espacio idóneo para ello.

Sería ingenuo afirmar que la educación no tiene una postura ideológica concreta, no son pocos los estudios que muestran cómo en México, la educación formal ha estado impregnada por la doctrina política del momento, y la educación superior, en los últimos 30 años, centralizada por una política de mercado global, a su vez, reforzada por la postura neoliberal del país, privilegiando el flujo de capital por encima del desarrollo integral, quitándole a la universidad su carácter social y su razón de ser: generadora de conocimiento y de una cultura de la paz y la convivencia.

En un entorno de propuestas de “transformación” y “refundación” recordaba el origen y lo que dio razón de ser a la Universidad del Valle de Atemajac (UNIVA). A inicios de los años sesenta se vivía un contexto de radicalismos y divergencias que afectaban a la educación con posturas definidas como de “derecha” y/o “izquierda”, el padre Santiago Méndez, con actitud visionaria, se propuso ofrecer estudios profesionales a personas que trabajan con la intención de “contribuir al cultivo de la inteligencia, del espíritu crítico, para promover, así, el desarrollo integral de las personas y de la sociedad” (Méndez Bravo, como se citó en González Escoto 2002, p.2).

El término Universidad, se deriva del latín universitās magistrōrum et scholārium, y se relaciona a la variedad de personas reunidas, de diferentes áreas del saber y disciplinas científicas. Son cuatro las funciones sustantivas de una universidad: la formación académica, la investigación, la vinculación y la extensión, consideradas estrategias y herramientas privilegiadas para el desarrollo integral de un país, instrumentos formadores de capital humano y social.

La expresión Universidad Católica se puede considerar un “pleonasmo” que duplica la esencia de la misma. La Universidad es el conjunto de personas y saberes en diálogo en un mismo espacio, y ser católica ser refiere a lo íntegro y totalidad de los elementos. Uno de sus aportes específicos es la integración de las diferentes áreas del saber en la búsqueda de la raíz y causa de las cosas, para proporcionar así una visión orgánica de la realidad.

El diálogo desde la academia ante las problemáticas que se viven en la sociedad, en vinculación con diferentes instancias, tiene el propósito de abonar en la búsqueda de todo aquello que dignifique a la persona, contribuya al bien común, y con ello, al desarrollo integral del país. Es importante contar con instituciones educativas de calidad con diferentes perspectivas y forma de entender la realidad, pero sin perder su razón de ser y servicio a la sociedad: la formación personas profesionistas de excelencia, con una profunda pasión en la búsqueda de la verdad al servicio de la dignidad humana y el bien común.

La UNIVA concibe su proyecto educativo “como una comunidad en diálogo, con una ética intergeneracional desde un humanismo solidario, capaz de afrontar los desafíos de la convivencia multicultural en la transformación de la sociedad” (Filosofía UNIVA, 2016). Esto es, busca el diálogo entre las diferencias para fortalecer y concretar el amor.

adminretorno

Author adminretorno

More posts by adminretorno

Dejar un comentario.