
Angélica Giselle Esparza Gómez – ALUMNI y Docente de Bachillerato de UNIVA Vallarta
La vida ofrece oportunidades que no deben desaprovecharse. Algunas permiten conocer nuevas personas, otras brindan aprendizajes y experiencias distintas, y muchas dejan recuerdos acompañados de kilómetros de distancia recorridos. En ocasiones, es posible encontrar todo esto en una sola experiencia. Así fue mi intercambio en febrero de 2026, cuando tuve la oportunidad de viajar desde nuestro país hasta Valencia, España, específicamente a la Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir.
Desde el momento en que tomé la decisión de participar en la convocatoria, supe que sería un camino largo, pero también enriquecedor y significativo. Salir de la zona de confort, enfrentar miedos y dar un esfuerzo adicional en cada paso no es un reto que todos estén dispuestos a asumir. Una vez concluido el proceso y con los días contados, finalmente llegó el momento de partir.
Preparar la maleta suele ser una de las partes más emocionantes de un viaje; sin embargo, en esta ocasión, también implicaba la responsabilidad de representar a nuestra institución, un compromiso que estuvo presente en todo momento.
Llegar a una ciudad desconocida representó un reto importante para mí. Aunque compartimos el mismo idioma, encontré diferencias culturales y sociales que difícilmente habría podido percibir desde el entorno habitual del aula. Perderse en la ciudad, interactuar con personas desconocidas y probar la gastronomía local se convirtieron en experiencias esenciales para comprender el contexto.
El primer encuentro con mis compañeros fue tanto emocionante como desafiante. Proveníamos de distintos países, con diferentes acentos en el idioma inglés y áreas de especialidad diversas; sin embargo, compartíamos un mismo propósito: intercambiar experiencias que nos permitieran regresar a nuestros países con aprendizajes significativos.
Recorrer los espacios de la universidad, conocer a su personal, observar prácticas en el área de nutrición, así como el funcionamiento del hospital virtual e impartir una clase en la Facultad de Nutrición, representaron experiencias sumamente valiosas que ahora corresponde aplicar en mi contexto profesional.
Me siento profundamente agradecida, honrada y satisfecha por esta experiencia de intercambio, la cual, sin duda, volvería a repetir.
Asimismo, agradezco a las autoridades de mi campus, el Mtro. Julián Barraza y a la directora, la Mtra. Laura Robles, por su acompañamiento durante todo el proceso y por el respaldo brindado en esta experiencia internacional docente.