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Ser universitario es rentable

Por 19 octubre, 2021Líderes de Opinión

Mtra. Julia Patricia Samperio Casco • Docente de Ciencias Económico-Administrativas y Negocios Internacionales y Profesora-Líder del Centro de Competitividad y Emprendimiento Sostenible (CCES) de la UNIVA Plantel Guadalajara

 

El conocimiento es poder. La información es libertad.

La educación es la premisa del progreso, en cada sociedad, en cada familia.

Kofi Annan

 

Mucho se habla respecto de la importancia o no y la necesidad actual de contar con un grado de educación superior, cuando las habilidades y la experiencia son lo que solicitan las empresas y cuando hoy, pareciera fácil comenzar un negocio y emprender. Sin embargo, para empezar, esa experiencia y esas habilidades, son difíciles de desarrollar cuando no se tiene un contexto y ciertos conocimientos, por lo que las probabilidades de cometer errores son mayores, la curva de aprendizaje es más pronunciada y, por lo tanto, la experiencia y el éxito, tardarán más tiempo en llegar.

De manera complementaria, lo que muchos no saben es que hoy, la educación superior basada en competencias está apostando por el desarrollo de las habilidades bajo un contexto de conocimientos, de esta manera, los estudiantes llevan a la práctica de la manera más real posible las diferentes estrategias abordadas por las temáticas académicas, con la ventaja de que los estudiantes pueden tener distintas experiencias para ser desarrolladas, a la vez que estudian, están inmersos además en diferentes entornos reales, con metas y objetivos a cumplir.

Algunas de las habilidades que se desarrollan además de las profesionalizantes, son las llamadas habilidades blandas, que tienen como objetivo generar empatía y cohesión en los equipos de trabajo, desarrollar la autogestión, el pensamiento crítico y la visión a largo plazo. El Foro Económico Mundial planteó por su parte, algunas otras de estas habilidades importantes como la comunicación, el sentido de urgencia, la colaboración, la credibilidad, la valentía ante las decisiones difíciles, así como la mentalidad estratégica.

Y estos, son elementos que requieren experiencia y tiempo para ser desarrollados y apropiados por cada persona, por lo que el entorno y el tiempo universitario resultan ser idóneos para ello, ya que a través de experiencias en el aula, fuera de ella y, en actividades extracurriculares vinculadas al ecosistema empresarial, social, gubernamental, de innovación y emprendimiento, los estudiantes pueden, sin duda alguna ir adquiriendo estas habilidades, sobre todo al enfrentarse a distintos retos, situaciones y proyectos, así como al relacionarse con sus pares, maestros, mentores, asesores y otros actores que aparecen durante la vida universitaria.

Según el Instituto Mexicano de Competitividad (IMCO, 2019), el nivel de educación sigue siendo asociado a un mejor sueldo, ya que según los estudios está comprobado que se puede tener un incremento de hasta 72% en el salario, al obtener un título universitario, en comparación con una educación de bachillerato, aunque este promedio varía según la carrera elegida. Por otro lado, hoy, quizás se pueda adquirir el conocimiento general de algunas áreas del saber desde cualquier sitio gracias a la conectividad, sin embargo, las bases sociales y las habilidades de relacionarse con el otro, se aprenden de inicio, más fácilmente en las universidades, ya sea en el aula virtual o presencial.

Como si eso fuera poco, hay un gran diferenciador en la educación universitaria y es el hecho de aprender a ver por el otro, y eso también se aprende de las experiencias, de las inmersiones, del voluntariado, de las oportunidades de evaluar que hay otros escenarios distintos a la propia realidad y eso, además de todo, ayuda a formar personas comprometidas con el entorno social y medioambiental.

Algunas opiniones podrán ser escépticas al respecto y argumentar que existen grandes empresarios sin estudios universitarios, sin embargo, ellos tampoco han quedado exentos de cometer errores y, por tanto, hoy contratan a los mejores universitarios para apoyarles en la gestión del negocio. Otro argumento a favor de la educación superior, es el alto índice de mortalidad de los emprendimientos no profesionalizados y la gran cantidad de programas, asesorías y consultorías ofertadas para las empresas e ideas de negocio buscando respuesta en la implementación de estrategias que ayuden a mejorar y medir el desempeño, más allá de la experiencia.

Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos​ (OCDE) en su estudio Panorama de la Educación (2017), en México, solamente 21 de cada 100 estudiantes que ingresan a educación básica llegarán a cursar la educación superior, 4 llegarán a la maestría y solamente 1 cursará un doctorado. Lo que indica que son pocos los que tienen la oportunidad de vivir esta experiencia, por lo que tener una educación superior, es un privilegio que debe ser aprovechado por los jóvenes para poder proyectar un futuro mejor, más certero y aunque esto no asegura al 100% el éxito y un mejor nivel de vida, sin duda alguna abre la puerta a mayores y mejores oportunidades que el resto de la población desafortunadamente, no tiene; además de volver al estudiante mucho más competitivo en su ámbito, cuando en este mundo globalizado la competencia no es el de enfrente, sino, aquel profesionista que se encuentra en el otro lado del mundo y aplica también a una posición en empresas transnacionales o, aquella empresa que llega al mercado nacional a presentar una mejor oferta de negocios, por lo que, así sea un futuro de emprendedor, empresario o colaborador, las ventajas de convertirse en un universitario, son muchas. Hoy y en congruencia con el lema institucional de nuestra Universidad “Saber más, para ser más”, el ser universitario es rentable tanto en lo económico, como en lo social, pero sobre todo en lo humano.

 

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