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Dios o el Darwinismo, comunidad con Dios o desunión con Darwin Parte 2

René Alvarado · Estudiante del cuarto año licenciatura en teología UNIVA-Online 

Parte 2: El avance de la ciencia y sus repercusiones en la fe

Sin embargo, a medida que pasaron los años y la humanidad se volvió más «civilizada», surgió el tiempo para cuestionar y descubrir, como cuando se comprendió que la luna no estaba hecha de queso. Fue entonces que la curiosidad llevó a preguntarse el motivo de las cosas, y con ello la existencia se volvió más compleja.

Por su naturaleza, el hombre ha sido siempre un ser de curiosidad. Siempre buscamos el porqué de la vida y buscamos tanto que en la misma búsqueda nos quedamos más perdidos que cuando empezamos, en otras palabras, como se le acredita a Einstein [1], «entre más conocemos, menos sabemos». Como aquel cristiano que colocó una calcomanía en la defensa de su carro que decía: «A mí no me sigas, mano, ando igual de perdido que tú».

¿No sería mejor volver a aquellos días donde la vida era sencilla? ¿Por qué ahora preferimos alejarnos de Dios y dejamos que lo que dicta la ciencia y las tendencias del mundo nos aparten de la verdadera esencia de ese Ser Superior?

Desde el siglo V y el VI se empieza una gran revolución en Europa en la que el hombre empieza a retar a la Iglesia sobre la procedencia del universo. Ella (la ciencia) descubría que el sol no giraba alrededor de la tierra y que la misma tierra no era el centro del universo. ¡Qué aberración tan grande! La Iglesia nos ha engañado. Luego, a mediados de los 1800, vino un hombre llamado Charles Darwin a decirnos que se fue de viaje por unas islas en el sur de América llamadas Galápagos y que en ellas descubrió que, realmente, todos los seres están sometidos a un proceso de cambio en el que van evolucionando de acuerdo con el medio ambiente que les rodea.

¡Qué idea tan fenomenal! Eso significaba que al fin el hombre tomaba control de la creación. Que Dios, al que no se ve, no creó inteligentemente el universo y mucho menos la tierra con todas sus criaturas; que realmente el universo fue creado por una gran explosión a la que llamaron: «el Big Bang», y que por billones de años esa explosión se expandió a través

del vasto espacio del que nadie sabe con certitud cómo es que estaba ahí, y fue entonces que el universo fue evolucionando y por lo tanto se empezó a descartar la idea de que un ser superior lo hubiese creado.

En la última parte, veremos cómo el diálogo entre ciencia y fe sigue vigente, y cómo ambos pueden coexistir y enriquecer la comprensión humana sobre el sentido de la existencia y el papel de la comunidad.

[1] Daniel Martínez (2024) «El autor de la famosa frase ‘Cada día sabemos más y entendemos menos'» Tomado de: https://cultura-brillante.com/el-autor-de-la-famosa-frase-cada-dia-sabemos-mas-y-entendemos-menos/

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