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Citas en la era digital

Hugo Aceves Marín · Profesor de idiomas en línea

 

Se viene otro año más, seguimos aquí, a pesar de la pandemia. La verdad es que no me sorprende, nacimos equipados para pelear batallas, cazar grandes animales y resistir los peores embates de la intemperie, entonces no veo por qué un virus pueda borrarnos de la faz de la tierra. La gente tiene grandes planes disfrazados de “propósitos de año nuevo” tales como adelgazar, ganar más dinero y si estás soltero, pues conseguir pareja…

Tengo 39 años y llevo un rato soltero, así que me he tomado el tiempo de estudiar un poco la situación actual y cómo ha cambiado a lo largo de los años. Durante mi adolescencia las cosas eran muy diferentes. Mis amigos y yo conocíamos a nuestras novias a través de nuestros círculos sociales, por ejemplo, amigas de amigas y amigos, o chicas de nuestras escuelas. El gran reto en aquel entonces era lo que en México se conoce como ‘declarártele’ a la chava que te gustaba, que básicamente se traduce en verbalizar tus intenciones románticas. Si eras correspondido pues comenzaba una especie de noviazgo instantáneo. Mi generación fue educada por las telenovelas, así que, en el caso de ser rechazado, era normal tirarse al drama e incluso rogarle a la que te gustaba para que te diera una oportunidad de mostrar el buen novio que podrías llegar a ser.

Amigos míos, esos días han terminado, y no me refiero al drama y a la ‘rogadera’ porque lo sigo viendo a mi alrededor, más de lo que a mí me gustaría verlo. Me refiero a que han sucedido algunas cosas o, mejor dicho, se han inventado algunas herramientas que han cambiado el juego por completo. Las herramientas de las que estoy hablando son aplicaciones para citas como Tinder, Bumble, etc., y las no menos importantes, redes sociales. Se estima que sólo en los Estados Unidos aproximadamente 49 millones de personas usan estas aplicaciones, y seguramente el número de usuarios de redes sociales es mucho mayor. Tengo que admitir que he utilizado estas aplicaciones durante parte de mi soltería y mi experiencia en general ha sido, digamos, agridulce. Si tienes más o menos mi edad y también las has usado, probablemente estés de acuerdo conmigo, pero ¿por qué? Pues resulta que la experiencia de emplear aplicaciones para citas no es igual para los hombres que para las mujeres. Esto no lo digo yo. El mismo Tinder tiene estadísticas que no favorecen mucho a los hombres. Una mujer promedio recibe mucha más atención que un hombre promedio. Esto es debido a que cada género tiene diferentes estrategias, es decir, para los hombres la parte visual (el físico) juega un papel muy importante y para las mujeres también, pero no tanto.

El autor y economista Aaron Clarey en su libro The book of Numbers, traduzcámoslo como El libro de los números, nos enseña con datos fríos y contundentes que para la gran mayoría de los hombres usar alguna de estas aplicaciones es una auténtica pérdida de tiempo y no solo eso, como buen economista, también nos muestra cómo tu rendimiento de inversión es muy bajo. Para explicarlo en términos más simples haré una analogía. Imagina que una plataforma de citas es un trabajo y que el número de “matches o citas que consigas durante tu jornada laboral es una especie de sueldo. Bueno, primero que todo, se estima que por cada 10.000 ‘likes’ que das, un 10% también te devolverá el ‘like’ (esto puede variar según tus fotos, tu bio, etc.) lo cual se convierte en una conexión. Segundo, una conexión no significa que ya tienes una cita. Significa que tienes que chatear un rato para que probablemente resulte en una… Finalmente, piensa en el tiempo que tienes que invertir en todo este proceso. ¿Vale realmente la pena invertir X cantidad de tu tiempo al día para un rendimiento tan bajo? En mi opinión, no, y te voy a decir por qué. Estas plataformas y las redes sociales nos dan una imagen inflada de nosotros mismos. En el caso de las mujeres y de algunos hombres con buenas fotos y un buen físico, el número de ‘likes’ que reciben es abrumador, lo cual les da la sensación de que tienen demasiadas opciones. Esto hace que los planes para citas sean ‘frágiles’, así que cancelar de último minuto o simplemente dejar plantada a la persona está a la orden día. En conclusión, inviertes mucho tiempo para conseguir pocas citas y muchas de estas quizás resulten en un plantón o en un ¿Podemos vernos otro día? Es que… (rellena el hueco con tu excusa favorita). Quiero reiterar algo, esta es mi opinión personal de las cosas y en parte mi experiencia con estas apps. Esto no significa que sea igual para todos. Tengo amigos que han conocido a sus parejas a través de aplicaciones y otros que tienen éxito en ellas. Por lo tanto, esto no se trata de pelearse con la realidad, sino de buscar soluciones, así que si quieres hacer mejor uso de tu tiempo, a continuación te contaré un poco de lo que sugiere Aaron Clarey en su libro, aunque si quieres la información a detalle, te recomiendo leerlo.

Bien, el plan de Aaron consiste en ser el economista o contador de las finanzas de tu vida. Para empezar, tienes que saber cuánto tiempo pasas en estas aplicaciones. Los iPhones te ofrecen un informe semanal a detalle del tiempo que pasas en tu teléfono y no solo eso, también te dice con exactitud cuánto tiempo pasas en cada aplicación. Mira cuánto tiempo pasas en las dating apps y divide ese número entre siete días que tiene la semana. Si no tienes un iPhone, hay una aplicación muy útil llamada ‘Quantum’ que prácticamente hace la misma función. Vale, ahora supongamos que pasas un promedio de dos horas al día en estas apps. El siguiente paso es pensar cómo reinvertir ese tiempo y la mejor manera, según Aaron, es usarlo para mejorar áreas de tu vida en las que flaqueas. Algunos ejemplos simples son: Si tienes sobrepeso, ve al gym, si eres socialmente torpe, ve a clases de improvisación, si no tienes dinero, busca la manera de ganar más. En pocas palabras, sé brutalmente honesto contigo mismo y señala esas áreas de carencias. El tiempo invertido en mejorar tus puntos débiles tiene una retribución mucho mayor, ya que te mejoras como persona y eso indirectamente te hace más atractivo ante las mujeres. ¿Alguna vez has visto el póster de Leer es Sexy? Seguramente lo has visto, y si no, googlea Reading is Sexy poster para que te des una idea. Creo que la mayoría de las personas se toma el significado de este póster literal, pero yo más bien creo que significa que ver a una persona completamente inmersa en su lectura, en su propósito es lo realmente valioso ¿Ves por dónde voy ahora? Espero que sí.

Por último y ya para terminar, te recomiendo que busques material de lectura para aprender sobre psicología femenina. Libros como The Tactical Guide to Women escrito por el doctor Shawn T. Smith o ‘The Alpha God’ del doctor Héctor García son un buen comienzo. En fin, si llevas meses haciendo el trabajo y de repente empiezas a notar un poco más de atención, por ejemplo: mantienen contacto visual contigo un poco más de lo normal varias veces, están demasiado cerca de ti sin razón aparente u otras de las muchas estrategias femeninas para llamar tu atención, simplemente recuerda que el juego femenino es muy indirecto y ser atractivo no te bastará para tener conexión con ellas. En ese momento tendrás que echar mano de otras herramientas como valor para acercarte, hablar sin miedo y ser claro con tus intenciones para empezar a salir.

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