
Sean Osmin Hamud Ruiz – Egresado de Maestría en Fiscal
Aclaro: el siguiente comentario no es objetivo. Estoy involucrado en el proyecto y, por lo tanto, a favor.
¿Alguien necesitaba, en su acepción más utilizada, un “Ángel de la Independencia”? ¿Un “Monumento a la Revolución”? ¿Unos “Arcos del Milenio”? ¿Un “Rey Colimán”? Probablemente no.
Cuando se planearon y construyeron estas edificaciones, ¿había carencias sociales? ¿Faltaba algún camino por construir? ¿Todo era felicidad y abundancia? Sabemos las respuestas.
La decisión de realizar estas obras, con el tiempo, se tradujo en identidad, tradición y pertenencia.
La anunciada “Torre Bastión” tiene dos características muy relevantes. Primero, 500 años de conmemoración dan un motivo sobrado para su conceptualización. Segundo, se va a fondear con dinero proveniente de donativos privados. Será la sociedad haciéndole un regalo a su ciudad con dinero particular, justo de ese con el que cada quien hace lo que se le da la gana.
Se puede no estar de acuerdo; en lo particular, puedes decidir no cooperar. Hasta puedo entender que haya sensibilidad respecto al momento histórico del choque de las dos culturas, y claro que se vale. Lo que me parece mezquino es que se desvirtúe el esfuerzo desinformando, pretendiendo engañar y banalizando el ejercicio. Ahí sí, qué pena. Yo haré mi mejor esfuerzo para que llegue a realizarse.
Y así como este tema resultó en una polémica ruidosa más que constructiva, la presidenta Sheinbaum, en su visita a nuestro estado, nos mostró ese lado inusual en un político profesional que también ha causado su propia controversia, incluso a nivel nacional. Su episodio de impaciencia, enojo e intolerancia respecto a unos manifestantes que acudieron a la concentración en la que ofreció su mensaje con motivo del segundo informe de gobierno se viralizó y dio pie a muchas notas informativas en distintos medios: digitales y tradicionales, locales y nacionales.
Extraña que ella, con la carrera y el supuesto temple que la caracterizan, simplemente haya decidido regañar, descalificar y, lo peor, engañar. Porque a viva voz prometió que al final del evento atendería a los manifestantes para escuchar sus peticiones y reclamos. Y nada.
Dos estampas, dos momentos, dos disparates.
MICROCUENTO
Un verdadero placer. Estímulo a todos los sentidos y en simultáneo. Una experiencia de variedad, calidad. cantidad, tiempo, casi orgiástico. Pero todo tiene un costo. Esa comilona me cobró dos días de indigestión.