¿QUÉ VIENE? – DISONANTES

Sean Osmin Hamud Ruiz – Egresado de Maestría en Fiscal

¿Qué pasa con el necesario y deseado despegue económico en el estado?

El proyecto de ampliación del puerto de Manzanillo, con todo lo que representa en inversión y perspectivas de desarrollo para el futuro inmediato, avanza acompañado de un creciente descontento social que no termina de convencerse de las bondades que se le han prometido. Los llamados a manifestaciones y los foros de resistencia evidencian el distanciamiento del gobierno respecto de su propia base social. Basta recordar que esos mismos grupos fueron utilizados como argumento por el gobierno estatal y sus aliados para impedir la instalación de una planta productora de urea en Armería; hoy, en cambio, sus demandas parecen ser ignoradas.

En lo personal, considero que ambos proyectos son positivos. Sin embargo, observo una grave deficiencia en la estrategia de comunicación. Resulta difícil comprender, por ejemplo, que la gobernadora afirme que el dragado de una laguna constituye una medida de protección ambiental. Más allá de esa declaración, el problema parece derivar de una actitud de desdén, pues tampoco se ha involucrado de manera efectiva al sector empresarial del estado ni se advierte una planeación que permita que este desarrollo genere un impacto contundente en Colima, multiplicando las inversiones y el empleo local.

El otro importante proyecto cacareado, que se presenta como parte del Plan México impulsado por la presidenta de la República, es el polo de desarrollo colimense, cuyo principal eje es el tan mencionado tecnoparque. No obstante, hasta la fecha continúa sin concluir su proceso de municipalización, lo que impide la publicación oficial del proyecto en el Diario Oficial de la Federación (DOF) y, en consecuencia, retrasa tanto su consolidación como la llegada de recursos federales destinados a impulsarlo.

También resulta sorprendente que la ampliación de la autopista Colima-Manzanillo, una obra cuya utilidad difícilmente podría ponerse en duda, enfrente múltiples conflictos durante su ejecución. Se han presentado desacuerdos con habitantes de las comunidades afectadas, problemas que pudieron haberse previsto, así como quejas de proveedores y trabajadores locales por la falta de pagos. Una vez más, la autoridad

estatal parece mostrarse poco sensible y con escasa capacidad de supervisión y gestión para anticipar estas problemáticas o resolverlas con oportunidad.

Incluso los necesarios y bien recibidos pasos elevados del norte y del sur han generado su propia dosis de polémica. Todo indica que, durante su planeación, hizo falta una mayor sensibilidad hacia las condiciones y necesidades específicas del contexto local.

Hasta los necesarios y celebrados pasos elevados vehiculares norte y sur han generado su dosis de polémica. Parece que en la planeación de los mismos hizo falta una sensible contextualización local. Acciones que todos debemos celebrar y, que por su ejecución, resultan disonantes.

MICROCUENTO

Siempre la expectativa es la tía regañona. Si salen las cosas, pues de eso se trataba; si no, pues claro, no eres lo suficientemente bueno. Total, hoy estoy aquí y sí, ya empezó con sus caras.

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