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Voces UNIVA

¡Es el colmo! 2> Por | Líderes de opinión, Voces UNIVA | Sin comentarios

Mtra. Laura O. Robles Sahagún · Coordinadora de Alumni y Bolsa de Trabajo UNIVA Plantel Guadalajara

 

De verdad (y me disculpo por iniciar de esta manera mi colaboración) me llena de indignación y repugnancia la insensibilidad de algunas personas ante la situación que viven niños y adultos enfermos. Y no solo me estoy refiriendo a quienes están en el poder (no les puedo llamar políticos), también hago alusión a todos aquellos ciudadanos que los defienden y que abogan por las posturas que toman y las grotescas frases que utilizan.

¿Acaso habrán visto alguna vez el sufrimiento de un paciente con cáncer? ¿Acaso habrán visto la sonrisa llena de dolor, pero también de esperanza de un niño que está luchando por vivir? ¿Acaso creen que a ellos no les va a pasar o a algún familiar no les va a pasar?

No se trata de dinero, no se trata de poder, se trata de enfermedades que no respetan condición alguna (ni económica, ni de género, ni de posición social, ni laboral). Se trata de padecimientos de organismos y eso, por lo que sé, todos estamos integrados de lo mismo.

Uno de los mayores problemas que existen actualmente es el desabasto de los medicamentos para las quimioterapias, pero ¿qué hay de las diálisis y hemodiálisis? ¿qué con las vacunas? Y tantas enfermedades que requieren tratamientos muy costosos y que no son entregados a los pacientes.

Leía en días pasados la relatoría que una amiga hizo acerca de su sesión de quimioterapia, en donde estaban regresando a muchos pacientes porque no se les podía proporcionar su tratamiento. La desesperación de la gente porque ya llevan muchos días sin medicamento. Me partió el alma solo de ponerme en los zapatos de esas personas, de sus familiares.

¿No tenemos ya demasiado con la pandemia, los desastres naturales, la crisis económica como para que no haya sensibilidad, empatía y responsabilidad hacia los enfermos?

¿De qué les sirve tener grados académicos si no los ponen al servicio de los demás? ¿Para qué quieren estar en el poder si solamente les sirve para su propio bien?

No señores, no se trata de partidos políticos ni de preferencias ideológicas. Se trata de humanismo, se trata de ética, de responsabilidad, de lealtad a la patria y a los ciudadanos ¿Acaso no juraron cumplir y hacer cumplir la ley?

Y esos defensores de lo indefendible, rueguen porque nunca necesiten un solo medicamento, ni ustedes ni las personas a las que quieren (supongo que por lo menos habrá alguien por quien si sientan compasión), para que no tengan que pasar por este sufrimiento aun mayor de no contar con los insumos para su salud.

Quien está contribuyendo para hacer frente a este desastre, es la sociedad civil organizada, los particulares, pero la situación económica de muchas personas se está viendo afectada y no podrán seguir aportando tan fácilmente a estas causas ¿qué va a suceder entonces? ¿Muertes masivas? Entonces, que pongan en los certificados de defunción: muerte por negligencia e irresponsabilidad de X y Y que estaban en el gobierno y no le entregaron su medicamento.

Y recordemos la protesta que hacen los presidentes de México: “Protesto guardar y hacer guardar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de ella emanen, y desempeñar leal y patrióticamente el cargo de Presidente de la República que el pueblo me ha conferido, mirando en todo por el bien y prosperidad de la Unión; y si no lo hiciere, que la Nación me lo demande”.

Pues ¡Ya se los demandamos!

 

 

Publicado en La Crónica de Hoy Jalisco del viernes 3 de julio de 2020

 

El uso de plasma convaleciente en pacientes críticos de COVID-19 como alternativa de tratamiento 2> Por | Líderes Universitarios, Voces UNIVA | Sin comentarios

Estrella Aguilar Reyes · Alumna de la Licenciatura en Médico Cirujano  

 

El día 30 de enero del 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró que el mundo se encontraba bajo amenaza de un nuevo virus, conocido ahora por todos como SARS-CoV-2. Sumergidos en el término de pandemia y de la nueva enfermedad que esta causa (COVID-19), la comunidad científica de todas las naciones se ha encontrado en una batalla contrarreloj, aún hoy, a casi medio año de su descubrimiento, a pasos acelerados se realiza la búsqueda de soluciones y respuestas, pero hacen falta piezas en el rompecabezas.

Ya conocemos su forma de contagio, su periodo de incubación, sus síntomas y diagnóstico, pero aún no hay certeza cuando hablamos sobre el tratamiento; es conocido por el personal de salud que la base del abordaje médico es tratar la sintomatología, siendo este campo muy amplio donde se han probado varios fármacos como la hidroxicloroquina, remdesivir, lopinavir/ritonavir interferón β-1ª, entre otras terapias innovadoras. Sin embargo, también se apuesta por lo ya conocido, aquello que ha demostrado tener eficacia en escenarios similares al que hoy tenemos sobre la mesa, como fue el caso de SARS en 2002 y MERS en el año 2012 virus similares a SARS-CoV-2, el uso de plasma convaleciente.

Pero ¿Qué es el plasma convaleciente y por qué es tan importante?

Se define como plasma al componente líquido de la sangre que se obtiene una vez retirados los elementos formes. Este líquido se encuentra conformado por agua, iones, gases aminoácidos y proteínas. Entre las proteínas que conforman el plasma (albumina, globulinas y fibrinógeno), las globulinas son las que en este momento representan el punto de investigación más importante.

Hay tres tipos de globulinas y cada una tiene un papel especifico, las gammaglobulinas o inmunoglobulinas son proteínas que se originan de las células llamadas linfocitos B, están encargadas de la producción de anticuerpos contra agentes patógenos y de memoria (para en caso de volver a contraer un mismo patógeno nuestro cuerpo esté listo para atacarlo).

Entonces, ¿qué papel juega las gammaglobulinas en todo eso?

El proceso de creación de anticuerpos por los linfocitos B (gammaglobulinas) tarda aproximadamente 3 semanas en desarrollarse en nuestro cuerpo, bastante tiempo de espera para un paciente grave que necesita un tratamiento lo más pronto posible, pero en el caso de aquellos pacientes que se encuentran en recuperación de la enfermedad o ya se encuentran completamente curados, la gammaglobulina ya está presente en su plasma y es capaz de proteger al individuo. De acuerdo con la hipótesis de transfusión de plasma convaleciente a pacientes críticos, esta podría ser una solución, en términos más prácticos esto significa darle al paciente crítico los anticuerpos que necesita para atacar al virus.

¿Cómo estamos seguros de que esto podría funcionar en el caso de COVID-19?

A lo largo de la historia el uso del plasma convaleciente ha demostrado tener eficacia como tratamiento de varios patógenos (como antes lo mencionamos), un ejemplo es el SARS en 2002 que comparte familiaridad con el nuevo SARS CoV-2. Actualmente, la FDA y la Organización Mundial de la Salud respaldan el uso de plasma convaleciente, estableciendo normas para su uso en investigación titulado WHO Blood Regulators Network.

Evidencia de esto fue la publicación en 2004 de la revista European Journal of Clinical Microbiology & Infectious Diseases; el ensayo clínico titulado Use of Convalescent Plasma Therapy in SARS Patients in Hong Kong pudo observar que en aquellos pacientes que recibieron plasma convaleciente durante los primeros 14 días del inicio de los síntomas, presentó una mejoría clínica del 58.3% versus 15.6% de mejoría en aquellos pacientes que recibieron la trasfusión después de 14 días del inicio de los síntomas, además de reducir la mortalidad de los pacientes.

Ante la premura del tiempo y la expansión de esta enfermedad, ya se están realizando investigaciones alrededor del mundo específicamente en SARS CoV-2. Journal of Medical Virology puso a disponibilidad en mayo 2020 la investigación Convalescent plasma transfusion for the treatment of COVID-19: Systematic review donde fueron evaluados 110 artículos de los cuales, 5 cumplieron con todos los criterios de selección (1 en Corea del Sur y el resto en China), en todos los estudios concluyeron que se disminuyó el índice de mortalidad, que la mayoría de los pacientes presentaron mejoría en los síntomas, disminución de las lesiones pulmonares, e incluso (en algunos casos) dejando el uso de ventilación mecánica, también representó ser un tratamiento bien tolerado.

Aunque esto suene prometedor, el estudio sistemático resalta que aún no se pueden atribuir estos beneficios únicamente al uso del plasma, ya que se presentan limitantes como la falta de estudios de alta calidad, así como de literatura científica y que, en las diferentes investigaciones, los pacientes también fueron multitratados con fármacos. Los resultados pueden verse influenciados por diversos factores como país y lugar de realización del estudio, la disponibilidad y cantidad de plasma, el sexo, la edad, el curso natural de la enfermedad, patologías ya existentes en los participantes, entre otros.

Se concluye entonces que, se necesitan urgentemente más ensayos clínicos multicéntricos de alta calidad y seguir investigando para encontrar una terapéutica efectiva “vamos por el camino correcto”.

Se levanta el viento: la romántica historia del inventor del avión Zero japonés 2> Por | Líderes de opinión, Voces UNIVA | Sin comentarios

Dr. Fabian Acosta Rico · Docente-Investigador UNIVA Plantel Guadalajara

 

Imagina tener de vecino aun elemental o genio de la naturaleza: gigantesco, peludo y de rasgos felinos (como Totoro); o hazte a la idea de acompañar a un as de los vuelos en hidroaviones a quien un encantamiento convirtió en un puerco humanoide (Porco Rosso), igual de alucinante es seguir el nacimiento y el crecimiento acelerado de un delicada y exquisita princesa que brotó de un retoño de bambú, cuya belleza la hacía irresistible a todos los hombres (El cuento de la princesa Kaguya)… estas y otras muchas historias entran el abanico de fantasías animadas de los prestigiosos Estudios Ghibli. Netflix, hace poco tiempo, hizo tratos con dichos estudios para que todo su catálogo pudiera estar disponible en esta plataforma de streaming permitiéndoles a los usuarios disfrutar de clásicos como las premiadas películas: El viaje de Chihiro o La princesa Mononoque.

 

En una de sus producciones del 2013, Se levanta el viento, también disponible en la plataforma, reluce el nacionalismo y el orgullo étnico nipón de la casa de animación. Aunque basada en un hecho real, con sentido biográfico, la fantasía, sello de la Casa, está presente en esta película en el constante transitar de la vigilia al mundo onírico donde se va trazando el hilo conductor del destino. ¿Somos lo que soñamos o soñamos lo que somos? Posiblemente, ambas afirmaciones sean ciertas y ambos mundos estén interconectados por leyes y principios sólo explicables por una ciencia arcana o hermética.

En esta película se nos narra la historia de Jiro Horikoshi. Nuestro personaje no fue un prominente político ni un general o genio estratega: él se dedicó en vida al diseño de aviones. En el mundo futuro los grandes de la historia, sin duda, serán los inventores (algunos de ellos empresarios también): como Nikolas Tesla, Bill Gates o el propio Mark Zuckerberg. Horikoshi, diseñó el mortífero caza japonés Zero. Es muy probable que el caza imperial, el veloz Tie de la saga de Star Wars, este inspirado en este avión que, por cierto, participó con probado éxito en el ataque a Pearl Harbor.

Se levanta el viento, comienza adentrándonos en el mundo de sueños de una niño que fantaseaba con volar y en su onírico ensimismamiento conocía a Carponi, el famoso diseñador de aviones italiano. Despegar los pies de la tierra; surcar los cielos en naves de madera y metal; por innatural que en realidad parezca, para Horikoshi, un niño cuyos pensamientos nacieron con alas (de avión, no de pájaro ni ángel), esa era su pasión. La película discurre principalmente en el periodo de entre guerras, en un Japón que, tras el fin de la dinastía Meiji, muda de piel; transita del feudalismo a la industrialización: intenta con muchos esfuerzos y sacrificios estar a la par en tecnología con los países occidentales. Para esto envía a sus jóvenes más brillantes y prometedores a conocer y aprender de naciones como Francia, Alemania e Inglaterra…

En las universidades del Viejo mundo y de Norteamérica los jóvenes nipones asimilar, no sin asombro, los secretos de una poderosa ciencia capaz de obrar portentosos milagros de tecnología como la locomotora, los telares industriales, los trasatlánticos y los aviones; sí, sobre todos los aviones, esos pájaros metálicos impulsados por motores diésel que le faltan al respeto a la universal ley de la gravitación.

A este Japón abierto a Occidente y sobre todo, enamorado de Inglaterra y de su época Isabelina pertenece Horikoshi; este joven inventor y futuro ingeniero aeroespacial vive un romance de novela rosa con Naoko, hija de buena familia, a quien salva junto con su dama de compañía de un devastador temblor cuando era apenas una niña, durante un viaje en ferrocarril. Ella será su primer y último amor. Se reencontrará con ella en un hotel de Japón y tras esta oportunidad jamás volverán a estar separados el uno del otro. Se levanta el viento es una película que discurre entre los sueños del joven japonés, sus esfuerzos para realizarse como ingeniero aeroespacial y sus contados idilios con la mujer que tanto amo y a quien la tuberculosis le arrebato. Horikoshi es, sin duda, uno de los nuevos personajes a los que la historia moderna les otorga un protagonismo y una importancia mayor ya que, con su ingenio y creatividad, han contribuido a forjar la civilización moderna plagada de portentosas máquinas que parecen sacadas de las futurizas fantasías de los escritores de ficción.

 

La sociedad del bienestar 2> Por | Líderes de opinión, Voces UNIVA | Sin comentarios

Pbro. Lic. Armando González Escoto • Director de Publicaciones del Sistema UNIVA

 

En los últimos cuarenta años la sociedad definió su concepto de estar bien en términos de certezas materiales: tener salario seguro, casa, acceso a la educación y a la salud, alimentación suficiente, vacaciones, ahorros para el retiro, todo en un entorno de derechos y libertades siempre más amplias.

Estas aspiraciones fueron suponiendo cada día un mayor número de requerimientos tecnológicos en función de la capacitación, el esparcimiento, y la comunicación, por lo mismo tener un mejor internet, mejores computadoras, mejores celulares, mejores vehículos espaciales, aéreos y terrestres.

Los jóvenes del siglo XXI nacieron en ese mundo de certezas tecnológicas que aseguraban la satisfacción de todas las necesidades, y un estilo de vida que combinaba el estudio y el trabajo con los fines de semana invariablemente invertidos en esos centros de diversión llamados antros, con la pre copa, la copa y el “after”, entre las nueve de la noche y las seis de la mañana. Puesto que a muchos no les bastaba el bienestar experimentado por la copa, la música y el baile sin más, comenzaron a estimular sus sensaciones con el recurso a las drogas, convirtiendo su tráfico en un negocio exponencial.

Con estas rutinas venía funcionando la vida en todas partes, con su diversidad de grados, cuando muy sorpresivamente se presenta en el mundo una novedad que la gente de los últimos cien años jamás había experimentado por lo menos en Europa y en América: una epidemia para lo cual no había solución alguna. Nunca la verdad del mundo había sido tan vacilante como en este año 2020. Fue como si de pronto la faja de oro que circundaba al planeta se mostrara quebradiza y falsa, pues ni todo el dinero de las naciones ha podido devolver a la gente la confianza que venía disfrutando.

Los pies de acero que daban sustento a los poderosos han temblado haciéndoles tartamudear sus discursos y mensajes otrora tan contundentes y asertivos. Los líderes que parecían tan grandes se han culpado unos a otros como niños asustados. Luego de mil explicaciones lo único que ha quedado claro es que nos hemos quedado sin explicaciones, nosotros que tan acostumbrados estábamos a tenerlas para todo.

De pronto todas nuestras velocidades se han frustrado, pues la realidad que enfrentamos no se modifica ni controla con medicinas al alcance de la mano o de la cartera, ya no basta con ir a Houston, no se resuelve el problema con teléfonos inteligentes, controles remotos o el internet de las cosas. Para muchos la vida ha dejado de ser cierta; nuevamente triunfa la precariedad propia de la naturaleza humana que a tantos parecía cosa del pasado. El saber que las personas se enfermaban y morían parecía algo que a nosotros nunca nos iba a pasar, o que ocurría solamente en el interior de África o en la remota Asia central, y que, de cualquier modo, la ciencia tan avanzada tendría siempre los recursos necesarios de manera efectiva e inmediata. Nadie se había tomado la molestia de averiguar lo que se tarda una vacuna en producirse, porque hacía años que las vacunas operaban sin ningún problema. Cierto, los hombres de verdadera ciencia sabían hasta qué punto el mundo de los virus y las bacterias es impredecible, pero eso era un conocimiento molesto que era mejor mantener reservado.

Quienes nunca aceptaron el futuro ahora ríen, aun estando en el mismo suplicio, porque la soberbia no es patrimonio del progreso, y sin embargo el futuro sigue existiendo, como siempre, para la gente de buena voluntad, gente que sigue rezando el “Padre nuestro”, plenamente consciente de lo que pide y confiesa en cada una de sus siete partes.

La epidemia que se aproxima 2> Por | Líderes de opinión, Voces UNIVA | Sin comentarios

Dra. Sandra Pascoe Ortiz · Docente-Investigadora de UNIVA plantel Guadalajara

 

Como todos sabemos a raíz de la aparición del virus SRAS-CoV-2 (Síndrome Respiratorio Agudo Severo CoV-2) se ha incrementado dramáticamente el uso del equipo de protección personal (EPP), no sólo entre el personal de salud, sino entre la población en general, todo esto con el fin de evitar la propagación del virus y el incremento de contagios. Dentro del EPP sugerido por el Lineamiento Técnico de Uso y Manejo del Equipo de Protección Personal ante la Pandemia por COVID-19 del Gobierno de México, encontramos los cubrebocas quirúrgicos, respiradores, gorros y batas desechables.

Lo que muchos ignoramos es que la mayoría de esas prendas están confeccionadas con telas sintéticas, derivadas del petróleo, es decir, estas telas son fabricadas a partir de diferentes polímeros (plásticos) como el polietileno, poliéster y polipropileno. Los respiradores N95 por ejemplo, están hechos con tela de polipropileno, el pellón, que sirve para la confección de cubrebocas, gorros y batas desechables es un poliéster, otros cubrebocas se fabrican con tela non woven o trilaminada SMS que son de polipropileno y existe tela quirúrgica de polietileno, poliéster y de polipropileno que se utiliza en las otras prendas del EPP. Entonces, el uso de EPP nos protege del contagio y es indispensable, pero genera a su vez un problema ambiental, no sólo por el riesgo de que alguna persona pueda adquirir el virus si el equipo está contaminado y es desechado inapropiadamente, sino porque la cantidad de basura plástica producida diariamente se está incrementando considerablemente.

En los últimos días han circulado en diferentes medios de comunicación, una serie de fotografías y videos de cubrebocas y guantes que se han encontrado tirados por las calles, carreteras, alcantarillas, playas y en el mar lo que hace suponer que no se está teniendo el cuidado necesario para el desecho de estos residuos, y que además, no se cuenta con programas para el tratamiento adecuado de los mismos; según Laurent Lombard de la Asociación Mar Limpio, el encontrar un guante o un cubrebocas en el mar es excepcional, pero es una realidad desde que la gente empezó a salir de sus casas después del confinamiento por COVID-19, y es un nuevo tipo de contaminación.

Es sabido, que muchos de los plásticos derivados del petróleo no son biodegradables, entre ellos se encuentran el polietileno, el polipropileno y el poliéster, de los que estamos hablando, sin embargo podrían reciclarse, aunque por tratarse de EPP es poco probable debido al riesgo sanitario que representa. Un cubrebocas sintético tarda entre 200 a 400 años en desintegrarse, dependiendo del material con el que está fabricado; y cabe señalar que desintegrarse no es lo mismo que biodegradarse, en el caso de la desintegración estamos hablando de que el cubrebocas se degradará formando pequeñas partículas plásticas llamadas microplásticos que seguirán existiendo y contaminando agua, suelo y aire afectando a plantas y animales, inclusive al ser humano. China en un solo mes exportó 4 millones de cubrebocas, así que ya nos podemos ir imaginando el tamaño del problema ambiental o epidemia que se aproxima.

En un trabajo realizado por los investigadores Miguel Canals, William P. de Haan y Anna Sánchez Vidal de la Universidad de Barcelona y publicado en la revista Marine Pollution Bulletin se encontró que el polietileno y polipropileno están entre los tipos de microplásticos más abundantes en las aguas costeras del Mediterráneo, esto antes de la pandemia de COVID-19 que estamos viviendo. Además, hay evidencias de que el poliéster puede liberar tan sólo en una lavada hasta 1´000,000 fibras que terminan contaminando el agua; así que si el EPP termina en el mar o en los ríos, el problema será difícil de resolver.

Pero qué podemos hacer entonces, en estos momentos es importante saber que somos parte del problema pero también de la solución, debemos tomar conciencia de las acciones que realizamos y de cómo éstas afectan el medio ambiente; sería importante comenzar a diseñar estrategias de recolección del EPP y procesos para el tratamiento adecuado de estos residuos, incluso su reciclaje, con las medidas necesarias para evitar la propagación del virus, se trata de ser innovadores y encontrar soluciones, en cada problema existen áreas de oportunidad; además cada uno de nosotros podemos comenzar a ser responsables de dónde y cómo desechamos estos residuos y también disminuir la producción de los mismos, simplemente, si empezamos a utilizar cubrebocas reusables, es decir, que podamos lavarlos y volverlos a utilizar un gran número de veces, eso disminuirá los residuos generados y si además estos cubrebocas que utilicemos están confeccionados con telas naturales como por ejemplo algodón, lino o bambú mucho mejor, ya que al momento de ser desechados en el lugar adecuado estamos seguros de que serán integrados nuevamente a la naturaleza sin causar un daño ambiental; todo aquello que hagamos en favor del medio ambiente vale la pena y puede revertir el desastre ambiental en el que nos encontramos.

Dengue: el inquilino peligroso 2> Por | Líderes Universitarios, Voces UNIVA | Sin comentarios

Hernández Uribe Adriana Margarita, López Barrientos Nayeli Margarita, Sánchez Navarro Daniela, Ulloa López Gabriel Alberto (estudiantes de Medicina). Coordinación: Dra. Ana Karina García Suárez.

 

Con 390 millones de contagios alrededor del mundo cada año, el dengue es, sin lugar a dudas, uno de los problemas epidemiológicos más importantes a nivel global, y eso incluye al país azteca, México; no sólo por la gravedad de la enfermedad, sino por la forma en cómo se transmite y sobrevive en el ecosistema.

Perteneciente a la familia Flaviviridae, del género de los Flavovirus, que a su vez se engloba en el grupo de los Arbovirus (virus trasmitidos por artrópodos), el dengue llega al interior de nuestros cuerpos utilizando un “vehículo” que en términos médicos se denomina “vector”, el mosquito.

Ahora bien, no todos los mosquitos tienen la capacidad de portar aquel infame microorganismo, pues de las diferentes especies conocidas, sólo 2 subespecies del género Aedes (género perteneciente a la familia Culicidae), se consideran potenciales vectores: Aedes aegipty y Aedes albopticus, de los cuales el primero es el que, a nosotros, como mexicanos, nos debe importar, pues su primo Albopticus habita fuera de las fronteras de nuestro territorio.

Hoy, contamos con información de sobra para conocer a estos pequeños animales y al microscópico “virus” que portan, y aquí se tratarán de sintetizar páginas y páginas de contenido con el objetivo de hacer llegar a las personas información clave que permita contener y controlar, en la medida de lo posible, su propagación.

La vida del vector

Hay que conocer al enemigo para combatirlo de manera efectiva, y eso implica conocer bien, entre otras cosas, ese vehículo que utiliza para llegar a nosotros.

El mosquito Aedes aegipty, así como sus congéneres, necesita alimentarse de sangre de vertebrados para poder llevar a cabo el proceso de ovogénesis –esto es, el proceso mediante el cual fabrica y pone sus huevecillos-, lo que implica entrar en contacto con aves, reptiles y mamíferos, y entre estos últimos nos encontramos nosotros, los humanos. El mosquito intentará permanecer cerca o dentro de nuestros hogares, en aquellos rincones en los que haya encharcamientos o recipientes que contengan agua, y debido a que requiere una temperatura de entre 15° a 40° C aderezada con un poco de humedad, las ciudades y suburbios de una gran parte de nuestro país están bajo su asedio.

Al igual que la mayoría de las formas de vida animal, los mosquitos se reproducen de manera sexual, es decir, se necesita que un macho fecunde a una hembra para traer más de estos pequeños vectores al mundo. Igual que nosotros, ambos sexos se diferencian uno de otro gracias a ciertas características anatomo-fisiológicas, lo que en biología se conoce como dimorfismo sexual: la hembra posee antenas con pelos cortos en la parte superior de su cabeza, y en la parte inferior de la misma tiene unos pequeños pero efectivos palpos, nombre que se le da a las pequeñas hebras a manera de antenas que muchos insectos utilizan para identificar y sujetar su alimento. Dichos palpos miden un tercio de la longitud total de la proboscis, que es un tubérculo grande ubicado en la punta del hocico; por otro lado, el macho presume unas antenas plumosas con pelos largos y abundantes, y unos palpos tan grandes como la proboscis. Los machos procuran alimentarse de néctares de plantas ubicadas cerca de los puntos en los que se concentran las hembras, lo que ayuda a elevar su tasa de reproducción. Su principal característica son esas líneas blancas que revisten sus pequeñas patas como si de las mangas de la camisa de un mimo se tratase. Sin duda, lo delatan ante nuestros ojos -siempre que pongamos atención, claramente-.

Una vez que el macho y la hembra han llevado a cabo el proceso de apareamiento, la hembra busca un pequeño charco o recipiente con agua en su interior y deposita sus huevecillos, tan cerca como puede del vital líquido. Luego de apenas 3 días, los huevecillos habrán hecho eclosión y encontraremos un montón de pequeñas larvas nadando en el agua. Las larvas demorarán 5 días en pasar a su siguiente estado, la pupa; finalmente, al cabo de otros 2 días, estas pupas serán ya unos mosquitos adultos hechos y derechos. El mosquito adulto deberá mantenerse alejado de temperaturas inferiores a 4° C o superiores a 40° C para vivir tanto como un mosquito puede vivir: aproximadamente 7 días.

Muchas veces, es uno mismo el que le facilita el trabajo al enemigo, y la batalla que el ser humano libra con el dengue y su molesto vector no es la excepción: el cambio climático, provocado en buena parte por el ser humano, ha hecho que áreas antaño templadas incrementen su temperatura, expandiendo así el terreno que el mosquito es capaz de ocupar. Diferentes países en América, África, Oriente Medio, Asia y las islas del Pacífico están registrando nuevos brotes de esta enfermedad en zonas en las que antes no la había.

Actualmente se reconocen 4 serotipos: DENV-1, DENV-2, DENV-3 y DENV-4. Los serotipos DENV-2 y DENV-3 son los generan más preocupación en el sector salud, pues tienen la capacidad de derivar el cuadro patológico en un caso grave. Además, infectarse con dos serotipos distintos de manera sucesiva también es un factor de riesgo para desarrollar alguna de las formas graves de la enfermedad.

A manera de conclusión, se puede decir que la batalla que se libra contra el dengue se remonta a cientos de años atrás. Es una batalla que ha cobrado la vida de millones de personas y, quizá, lo seguirá haciendo mientras no colaboremos en un plan de combate. Conocer las características de su vector, aquel pequeño y alado vehículo que utiliza cual avión de combate para llegar a nosotros, es esencial para inclinar la balanza a nuestro favor en esta lucha. Evitar encharcamientos y limpiar nuestros hogares es quizá la mejor manera de mantener a raya a este inquilino.

 

Desmantelando “las fábricas de ensamblaje” de su “vehículo aéreo”, será mucho menos poderoso.

-Gabriel Ulloa

 

 

 

 

Literatura del acontecimiento 2> Por | Líderes de opinión, Voces UNIVA | Sin comentarios

Mtra. Jazmín Velasco Casas · Docente de UNIVA Online y del departamento de Arte y Cultura de UNIVA Plantel Guadalajara

 

Sin afanes de apelar a ningún purismo académico, sino más bien al de una curiosidad antropológica, me pregunto a menudo al leer novelas hechas por jóvenes (menores de cuarenta) a dónde se ha ido aquella tradición literaria o mejor dicho, a dónde se han ido aquellos escritores que buscaban sugerir y explorar el mundo interno y externo de los personajes; que ofrecían capítulos como edificios de más de cincuenta páginas donde poco pasaba afuera, pero sucedía mucho en el flujo de conciencia del narrador; donde las descripciones eran extensas en cada sutileza en la casa del protagonista con correlatos afectivos en otro espacio-tiempo; aquellos que discurrían en monólogos políticos, asociaciones psicológicas, relatos de sueños o ensoñaciones, poemas entreverados con la prosa, epístolas con carga filosófica, diarios para desvelar los reveses de la mente que se desarrollaban en el paso de las páginas sólo porque eran otras vías para conocer al personaje y utilizar la palabra.

Las letras jóvenes evidencian la tendencia actual de exponerlo todo y enfocarse en las acciones, en el acontecimiento. Construyen personajes que gravitan en el qué hace o qué le sucede, en lugar del quién es o cómo es su subjetividad; presentando en un estilo narrativo que se sirve de un lenguaje que opta por los caminos directos y coloquiales, en vez de urdir figuras o adornos que ingenien juegos lingüísticos propios para el universo o la trama.

Aquí el juicio no es negativo, sino de inquietud. Podría apuntar al posmodernismo y sus acompañantes: aceleración, inmediatez, consumismo, aburrimiento, narcisismo, pensamiento débil. O bien, cambiar el reflector y culpar a cierto lenguaje cinematográfico por su influencia en esquemas mentales que producen en los literatos noveles un condicionamiento a narrar fotogramas en movimiento, diálogos explicativos, aproximaciones a mundos fragmentados. Esto es loable si se ha firmado un contrato para adaptación, pero cuestionable si la intención es hacer literatura. Podría también denunciar el triunfo del internet y la mercadotecnia como ejes que orillan a planear historias formulaicas o estereotipadas que enganchen -y vendan- en las primeras dos hojas, sentenciando a muerte, dicho sea de paso, a otra hermosa actividad y experiencia, la editorial impresa y la vida analógica.

En estas lecturas percibo en mí una urgencia por recuperar el pasado literario, y con esto no me refiero sólo a expresiones clásicas, barrocas o decimonónicas, sino a las que aún surgían hace cincuenta o treinta años y no me causaban la intuición de que nos estamos perdiendo algo de humanidad al despedir esa tradición que con lentitud llevaba a generarnos las representaciones de los personajes, adentrarnos en sus teorías sobre el mundo y experimentar su singular y compleja intimidad.

Queda claro que hemos transfigurado la praxis literaria a voluntad y conscientemente a una más sencilla, simplificada, que explique mejor y evidencie los acontecimientos; igualmente es claro que estas nuevas voces literarias escriben rápido, piensan rápido, sin ideologías que sostengan el discurso y, en muchas ocasiones, y como fin último del acto creativo, buscan mercantilizar.

El futuro de la narrativa es resbaladizo y un tanto desesperanzador para los que buscamos en este arte un lugar para habitar y encontrarnos, pero conviene seguirlo para observar su constitución, no sabemos aún si sea capaz de reflejar con potencia lo humano a pesar de sus apariencias y alcanzar una belleza que tal vez aún pocos sabemos apreciar.

 

Época de dictaduras 2> Por | Líderes de opinión, Voces UNIVA | Sin comentarios

Pbro. Lic. Armando González Escoto • Director de Publicaciones del Sistema UNIVA

 

Nadie se esperaba que el pensamiento débil de la postmodernidad que había generado gobiernos endebles, produjera enseguida, en la híper modernidad, dictadores, pero lo estamos viendo.

Desde luego estos dictadores híper modernos son una combinación de populismo y de energía bruta que lo mismo captan abundantes seguidores en Estados Unidos, que en el Reino Unido, en Venezuela o en Brasil. Lo cierto es que al margen de las enormes diferencias entre estas naciones, en el fondo sus gobernantes son muy similares, se promovieron garantizando mano dura, sea en favor de los obreros norteamericanos de Detroit, que en pro de la lucha antimperialista bolivariana, o del Brexit duro, son capaces de seducir a multitudes y fomentan una y otra vez el odio, sea entre grupos raciales, que en contra de los emigrantes, de los chinos, de los ricos o de los pobres, una y otra vez lanzan amenazas incendiarias contra medio mundo, y les da a todos por minimizar las emergencias sanitarias, llamándolas “gripitas” o conjuras orientales, razón por la cual se exhiben dondequiera sin llevar cubrebocas, son incapaces por igual de admitir sus errores y muy proclives a buscar culpables siempre más allá de su círculo de confort.

También son oportunistas, y ante la posibilidad de aparecer ante las cámaras, hacen chuza con todos sus colaboradores para aparecer siempre ellos hablando de lo que sea y en lugar de todos los demás.

Desde luego, hay dictadores más serios y presentables, incluso, más coherentes con la idiosincrasia de sus países: Rusia y China. El caso de China no debe sorprender a nadie, dado que sigue siendo un país donde existe sólo un partido político, y los líderes suelen ser tan vitalicios como lo fueron los emperadores. En Rusia la duma sigue estando hoy, más que antes de la URSS, al servicio del presidente, de manera que todas las acciones del ejecutivo se van legalizando en la medida que se producen de tal modo y manera que a los zares les daría envidia. Pero dado que chinos y rusos experimentan notables beneficios en su vida cotidiana y doméstica, e incluso, gozan del orgullo de ver a sus naciones convertirse en grandes potencias mundiales, se sujetan a la dictadura sin mayores reconcomios.

Solamente la Europa continental se mantiene fiel a las democracias postmodernas, aún en el caso emblemático de Ángela Merkel, que es la funcionaria menos débil de la política europea.

Hay otras dictaduras de las que nadie habla aún si se dan en territorios de gran importancia económica, y cuyos gobernantes son tan híper modernos como cualquier líder latinoamericano, me refiero a las dictaduras de Asia menor y central, en países como Irán, Kirguistán, Kazajistán, Turkmenistán.

La coincidencia para nada casual, es que estos nuevos e híper modernos dictadores se han dado solamente en los grandes países, sea por su territorio, por su dominio político o por sus recursos económicos, habría que averiguar el porqué de este fenómeno tan actual y visible.

El dengue en tiempos de pandemia 2> Por | Líderes Universitarios, Voces UNIVA | Sin comentarios

Jocelyn N. Fuentes Contreras, Claudia A. Ramírez Galicia, Ángel Ruíz Anguiano y Oswaldo Torres Madrid Palacios. Estudiantes de Medicina, 4.º semestre, Epidemiología.

Coordinación: Dra. Ana Karina García Suárez

 

Mientras el mundo te aconseja que te quedes en casa para cuidarte del COVID-19, en los jardines de las casas mexicanas podemos encontrar la causa de una enfermedad igual de grave o incluso con daños a la salud con mayor impacto.

El dengue no es una enfermedad nueva para la sociedad, sólo es una enfermedad que no recibe la atención que se merece. Por ejemplo, ¿sabías que tan sólo esta semana fueron detectados 3,673 casos nuevos1 en todo el país? ¿Qué en comparación con el año pasado, en esta semana se registraron alrededor de mil casos más? O incluso, ¿Qué el estado de Jalisco es uno de los estados que más casos reporta cada año?1

Bueno, después de todo esto cabe preguntar, ¿qué tanto conoces del dengue?

A grandes rasgos, el dengue es una enfermedad causada por la picadura de mosquitos infectados con el virus del mismo nombre, que causa diferentes tipos de fiebre las cuales se mencionarán más adelante. 2,3,4,5,6,7

Los primeros registros que se han encontrado a lo largo de la historia van desde el siglo primero d.C., en unos manuscritos chinos, por lo que se cree que ahí pudo haber sido el origen de la infección. 4,6,8

En cambio, no fue sino hasta el siglo XVIII que llegó a otros continentes, incluyendo a América. Durante la década de los 60’s, se empezaron a registrar casos graves de dengue, por lo que para esas fechas se intentó exterminar la enfermedad del país; cosa que se logró y duró un par de años, hasta 1978, cuando resurgió para quedarse. 4,6,8

Hoy en día, esta plaga la podemos encontrar en 29 estados de la República Mexicana; entre los cuales se destacan Veracruz, Jalisco, Tabasco, Guerrero y Nayarit; por tener el índice más elevado de casos. 4,6,8

Aunque se ha visto que la enfermedad afecta a todos los niveles socioeconómicos, se han detectado con mayor frecuencia casos entre personas de bajos recursos que, además, tienen estilos de vida que les lleva a acumular objetos innecesarios en sus casas, que pueden ser criaderos de mosquitos.5 No sólo el hogar es escenario para el vector, incluso áreas de trabajo o escuelas.

Antes se pensaba que el tema estaba relacionado meramente con climas tropicales, 5,6 cálidos 4 y normalmente con mucha agua.11 No obstante, se ha visto en años recientes alteraciones en el ciclo de reproducción del mosquito debido a cambios climáticos cuyas repercusiones se han visto en el incremento de las precipitaciones (lluvia), así como por la creciente urbanización.2

¿Todos nos contagiamos?

La respuesta es no. Realmente no todos los mosquitos causan la enfermedad, así como no todas las personas van a desarrollarla con la misma intensidad, si es que se llegan a contagiar.

Para comenzar a explicar la transmisión se debe tener en cuenta que un mosquito nace sin el virus, este lo adquiere hasta al momento en el que se alimenta (con la sangre) de una persona que ya tiene la enfermedad. Luego de un periodo que va de 4 a 10 días17, este mosquito va a adquirir el virus, y ya va a ser capaz de transmitir el virus con cada picadura durante toda su vida.

Ahora bien, esa es la forma más común por la que una persona se puede contagiar, pero no es la única. También podemos conseguir enfermarnos por medio de transfusiones sanguíneas, trasplantes de órganos o durante el embarazo al momento del parto.5,12, 13

Cuando se adquiere el virus, suelen pasar de 4 a 10 días para empezar a ver los primeros síntomas. A partir de ese momento, nosotros podemos pasar el virus durante 4 a 12 días.14,15

¿Qué sucede en mi cuerpo?

Esta infección tiene la característica de aparecer con o sin síntomas. En el caso de tener síntomas, los podemos dividir en tres fases que a continuación se mencionan:

Fase Febril → Fiebre alta (40 °C) y repentina, los síntomas pueden durar de 2 a 7 días. Otros síntomas incluyen: Dolor en articulaciones o musculares, dolor generalizado, dolor detrás de ojos, dolor de cabeza, intolerancia a la luz, enrojecimiento de abdomen y/o pecho en las primeras 24-48 horas, sin embargo, al ser la fase no grave se acompaña de varios signos, es importante reconocer los datos de alarma que pueden condicionar la evolución a una fase grave, estos suelen ser aparición de puntitos rojizos en la piel, moretones, sangrado bucal, dolor al tragar, anorexia, náuseas y vómitos.12

Crítica → Conocido como dengue grave, es una complicación peligrosa o incluso mortal por sus sangrados severos o falla multiorgánica dentro de las primeras 24 a 48 horas. Después de un periodo de tiempo que va desde 3 a 7 días, también se puede presentar dolor abdominal intenso, vómitos continuos, respiración acelerada, hemorragia bucal, cansancio, inquietud o vómito con sangre. Estos síntomas deben de ser atendidos por un médico lo antes posible.12,16

De recuperación → Etapa en la que podemos ver una disminución de los síntomas, sobre todo, por la interrupción de los sangrados.12

Lo que se necesita saber de la prevención y control de esta enfermedad puede ser lo más básico, empezando desde el hogar, por ejemplo evitar tener criaderos de mosquitos en las casas, un criadero puede ser desde una maceta que contenga planta natural hasta una tapa de refresco que tenga algunas gotas de agua limpia, ya que es común tener agua estancada dentro de algunos objetos expuestos al aire libre.14 Otras recomendaciones incluyen el uso de ropa como barrera contra el mosquito, usar repelente o aplicar insecticidas en aerosol en los hogares.12

Como conclusión, se puede decir que el dengue es una enfermedad que está desde hace años, la cual no se le ha dado la importancia necesaria; pero ahora, con la llegada de COVID-19, se ha dejado en segundo término. Si bien es cierto, ambas enfermedades son peligrosas, sin embargo, con el dengue podemos tomar acciones que generen una gran disminución de contagios con cosas tan simples que podemos realizar en nuestras casas, así como evitar el aumento de contaminación para disminuir el impacto del cambio climático que hoy en día que pone en riesgo nuestra salud y nuestro planeta.

 

Referencias:

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Pang T, Mak TK, Gubler DJ. Prevention and control of dengue—the light at the end of the tunnel. The lancet. [Internet]. 6 de febrero de 2017 [Consultado: 2 de junio de 2020]; 17 (3). Disponible en: https://doi.org/10.1016/S1473-3099(16)30471-6

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Fajardo Dolci G, Meljem Moctezuma J, Vicente Gonzalez E, et al. El dengue en México, Conocer para mejorar la calidad de la atención. Rev Med Inst Mex Seguro Soc. [Internet]. 2012 [Consultado: 2 de junio de 2020]; 50 (6): 631-639. Disponible en: http://revistamedica.imss.gob.mx/editorial/index.php/revista_medica/article/viewFile/1101/1733

Organización Mundial de la Salud. Dengue. Guías para el diagnóstico, tratamiento, prevención y control. [2009; Consultado: 2 de junio de 2020]. Disponible en: https://apps.who.int/iris/bitstream/handle/10665/44504/9789995479213_spa.pdf;jsessionid=C0E23BFD7184CFE45B9AD5B07FD194C0?sequence=1

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Brady OJ, Gething PW, Bhatt S, Messina JP, Brownstein JS, Hoen AG et al. Refining the global spatial limits of dengue virus transmission by evidence-based consensus. PLoS Negl Trop Dis. [Internet] 2012 [Consultado: 12 de junio de 2020] 61760. doi:10.1371/journal.pntd.0001760.

Las lecciones de la epidemia 2> Por | Líderes de opinión, Voces UNIVA | Sin comentarios

Pbro. Lic. Armando González Escoto • Director de Publicaciones del Sistema UNIVA

 

A tres meses de emergencia epidemiológica podemos ya identificar algunas lecciones o aprendizajes que este serio problema de salud nos ha dejado en México.

Una de esas ha sido el efecto colateral de la sobre información que hemos sufrido con mayor virulencia que la epidemia misma, particularmente desde las redes sociales y las diversas páginas de internet, como por ejemplo You Tube, y sus infinitas réplicas por todo otro tipo de medios que nos han dicho lo mismo que la epidemia es la más letal que podamos imaginar, o que todo es invención de los grandes consorcios garantes del nuevo orden mundial. Entre uno y otro extremo una increíble variedad de opiniones, declaraciones, conferencias, entrevistas ofrecidas por el más variopinto número de personas, desde las muy capaces e informadas, hasta aquellas que recibieron su información de parte de los extraterrestres o de complejas revelaciones divinas alertándonos de la conspiración mundial de los malosos en contra de las almas piadosas.

Otra importante lección ha sido constatar lo pésimamente mal preparados que estábamos para una emergencia semejante en el campo de las nuevas tecnologías de la comunicación, y nuestro aferramiento a no hacer las cosas sino a la antigüita, así el mundo se acabe. Pero cuantos intentaron hacer las cosas de otro modo, es decir, “en línea”, se encontraron con que fallaron los sistemas que se tenían, se saturaron las redes, los anchos de banda no fueron suficientes, la fibra óptica no llega a todas partes, ni siquiera en la misma ciudad, y además se notó nuestra grave elitización, es decir, en una emergencia de este tipo, las nuevas soluciones de la tecnología solamente operan en favor de los que más dinero tienen.

Aprendimos también hasta dónde puede llegar el fracaso de la educación cívica, y poner en riesgo la salud y la vida de todos por esa irresponsable forma de enfrentar un problema común, haciendo cada quién lo que le dé la gana, un caso ejemplar, el uso del cubrebocas, que algunos entendieron que bastaba con traerlo colgado del cuello en el mejor de los casos, en parte debido a que las mismas autoridades de salud no se ponían de acuerdo sobre su utilidad o inutilidad, cuando al fin dijeron que sí era importante usarlo, les creyeron los que quisieron. La “sana distancia” topó inevitablemente con el indispensable uso del transporte público y sus medidas de higiene “formales” y rara vez vigiladas, total que el asunto de contagiarse o no, se le dejó a la buena o mala fortuna de cada quien.

Lamentable pero previsible la actuación de la clase política que hasta la fecha no ha logrado convencer a la ciudadanía de su genuino interés por la salud de todos; para variar muchos de sus integrantes han actuado con su incurable oportunismo partidista o personalista, lo cual ha llevado a confrontaciones entre federación y Estado, descalificaciones mutuas, ocultamiento de datos sobre enfermos y fallecidos, maquillamiento de recursos que nos hacía sentir en el primer mundo, opacidad informativa para los familiares de pacientes, disimulos de todo tipo, usurpación de funciones donde tal o cuál político acabó siendo el sábelo todo, dimes y diretes de aquí y de allá, y claro, arranque de nuevas campañas, a destiempo oficial, mientras la gente asolada por la epidemia y por la crisis económica trata de sobrevivir como Dios le da a entender, porque la ayuda prometida no llegó o no era para todos, o las redes se saturaron y ya no fue posible hacer los trámites, o porque reabrir un negocio se hizo mucho más difícil y complicado que abrirlo por primera vez. En este tipo de escenarios, hasta las cosas correctas y oportunas que la autoridad ha hecho acaban por confundirse.