WhatsApp widget
SEDES
Colima Guadalajara Lagos de Moreno La Piedad León Puerto Vallarta Querétaro Tepic Uruapan Zamora Online
Bolsa de trabajo Bolsa de trabajo Portal de pago Online Biblioteca

English Assistance

La revolución de la movilidad llegó: El auto eléctrico

Dr. Alejandro Garza Galicia • Docente-Investigador UNIVA Guadalajara

 

La movilidad en esta década se renueva con una nueva tecnología, el auto eléctrico, el móvil del que su fuente de energía viene completamente de una carga de voltaje e intensidad de corriente, su desplazamiento no produce emisión contaminante directa, por lo que es considerado la solución más viable para el transporte en los siguientes años. Sin embargo, la transformación del automóvil de un motor de combustión interna por gasolina o diésel a uno eléctrico, implica una gran cantidad de cambios en el diseño, adaptaciones a los procesos productivos, nuevos esquemas de abastecimiento de electricidad y la más grande transformación energética en el planeta, que hace que esta migración se vuelva un desafío en todos los contextos.

Aunque se pensaría que es reciente la tecnología, el primer vehículo eléctrico data de 1834, como lo enuncia en su libro La historia del automóvil eléctrico el profesor Francisco Moreno, pero fue comercializado hasta 1852, aunque hay que mencionar que esos autos no contaban con baterías recargables, éstas se empezaron a implementar a finales del siglo XIX gracias a los franceses Gaston Planté y Camille Faure. Históricamente, las baterías han sido el gran problema que han tenido los vehículos eléctricos, los primeros modelos de baterías se fabricaron a base de plomo, un material pesado y denso que hacía muy ineficiente el desplazamiento del auto. Al mismo tiempo, ya se venían desarrollando los principios termodinámicos de la máquina de vapor y del motor a 4 tiempos que usaba un combustible líquido, competitivamente superior contra la batería, y con la entrada del popular Ford T de Henry Ford en 1908, se hizo ver que el vehículo eléctrico no tenía cabida en el desarrollo industrial.

El siglo XX estuvo plagado de desarrollo sobre el auto a gasolina por el auge de la industria petroquímica hasta que, en 1973 con el inicio de la crisis del petróleo y el reconocimiento formal de los primeros impactos al medio ambiente por el uso de los combustibles fósiles, se volvió a tener en mente la posibilidad del auto eléctrico como medio de transporte; con el pasar de los años, ya en el siglo XXI comenzaron las mejoras a los sistemas eléctricos, así como el gran desarrollo de materiales compuestos y a base de estructuras nanotecnológicas, las cuales hicieron que el peso del vehículo eléctrico fuera muy ligero y la eficiencia de su motor llegara a ser de hasta el 90 % o más, mientras que el motor a gasolina maneja un rango de entre 3 a 25 % variable, para el eléctrico se tiene la posibilidad de recuperar energía en el frenado y la ventaja más importante, es que su funcionamiento no genera emisiones letales como el monóxido de carbono CO, óxidos de nitrógeno NOx y bióxido de carbono CO2, emisión de efecto invernadero. Sin embargo, no se tiene solucionado todo el problema, hasta el momento la batería sigue siendo un inconveniente para recorrer grandes distancias ya que la electricidad necesaria para el funcionamiento no se genera y hasta ahora, no hay suficientes plantas generadoras de electricidad para abastecer el número de automóviles que estarían en circulación, ni siquiera poniendo a funcionar todas las plantas de combustibles fósiles, nucleares y de energías renovables existentes. En la actualidad, se está planteando la transformación energética del planeta para suministrar de suficiente electricidad al parque vehicular con nuevos campos solares, parques de sistemas eólicos, la explotación de biocombustibles y el potencial de la energía mareomotriz como lo indica la Agencia Internacional de Energía.

Las automotrices como TESLA, Rivian, las alemanas BMW, Mercedes-Benz, VW, ya sentenciaron la salida del motor de combustión interna en próximos años, se suman los gobiernos de Noruega, Suecia, Francia, Alemania, inclusive China que comprometieron sus políticas ambientales para dejar de utilizar la combustión interna en los autos entre 2025 a 2040, estimando que al final de este periodo se alcance el 57% de los autos eléctricos que circulen a nivel mundial como lo pronostica en su portal Bloomberg New Energy Finance (BNEF), una firma de consultoría especializada en investigación de energías limpias, planteando la revolución de la movilidad bajo nuevos esquemas productivos, integrando la tecnología de la 5G, control satelital, computación cuántica, inteligencia artificial, materiales y baterías completamente sustentables y reutilizables, haciendo uso de energías 100% libres de emisiones de CO2.

Una de las interrogantes que se han planteado sobre la nueva llegada del auto eléctrico es la batería, el elemento que lo hace independiente en su desplazamiento o dependiente de las recargas, su construcción, dimensión, reciclaje y tiempo de vida, constituyen una serie de preguntas que hasta el momento no se han resuelto, por ahora el planteamiento es el litio, el nuevo oro mineral, del que desafortunadamente su explotación es poco sustentable por la necesidad de altos flujos de agua. A pesar de esta condicionante, las expectativas para solucionar este problema son muy positivas en el sentido de encontrar materiales alternativos sustentables y de alta rentabilidad.

Tras múltiples análisis técnicos y financieros que se han planteado, la transformación mundial de la movilidad hacia el auto eléctrico es un hecho, México no se puede quedar atrás y aunque el número de unidades de autos eléctricos registradas apenas rebasaron las 24 mil en el último reporte del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) 2020 -que no se compara con las más de 564 mil que se vendieron en la Unión Americana en el mismo año- desde luego, nuestro país no está exento de este movimiento global que sin duda, marcará una nueva era en los procesos industriales, ambientales, económicos, políticos y sociales.

Dejar un comentario.