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Líderes de Opinión

Marca personal

Por Líderes de Opinión, Voces UNIVA Sin comentarios

Mtra. Mirna Gabriela González Gómez • Docente UNIVA Plantel Guadalajara

 

La marca personal es lo que dicen de ti cuando no estás en la sala

Jeff Bezos, director Ejecutivo de Amazon

 

Cuando pensamos en una marca, hacemos una connotación a las grandes empresas que han posicionado sus logotipos o signos distintivos en nuestras mentes, la marca, por lo tanto, no sólo sirve para identificar a una empresa, la marca tiene un valor por sí misma, representa una imagen o un ideal en la mente del consumidor.

Pero las marcas no sólo se reducen a la representación gráfica de una organización, también las personas portamos la responsabilidad de proyectar una imagen, uno de los axiomas de la imagen pública dice: “todo tiene una imagen, nada ni nadie se puede escapar de ser percibido por alguien”, si finalmente los demás van a formarse una imagen nuestra   ¿No sería mejor crearla y controlarla como deseemos?

Si has pensado en generar o diseñar tu propia marca personal, estos son algunos pasos en los que puedes apoyarte:

Autoanalízate: analiza tus motivadores e impulsores, redacta la historia de tu vida, estructura tu vida hasta el momento, puedes dividirla por etapas de 5 o 7 años, identifica tus influencias o referencias, como te ves a ti mismo, tu físico, tus habilidades, valores, tu personalidad e intereses, todo esto te ayudará a hacer una visualización interna, que permitirá conocerte un poco más.

Busca Feedback: define muy bien las personas a quienes pedirás opinión, responde por escrito el feedback, se sugiere guardar el feedback para el resto de la vida, aunque el ejercicio es complejo de asumir, te ayudará a conocer las percepciones que las personas tienen sobre tu actual imagen.

Una meta u objetivo, La meta debe ser ambiciosa y los objetivos claros, medibles y alcanzable, recuerda que los objetivos deben tener un plazo, y deberás revisarlos cada 3 o 6 meses, con la intención de cumplirlos, pero también de replantearlos de acuerdo al avance.

En esta fase, tendrás que visualizar la imagen que deseas proyectar, a partir de los resultados obtenidos del punto 1 y 2, recuerda siempre que una imagen debe generarse de manera positiva, no olvides el dicho: vístete para el puesto que quieres, no para el que tienes; una sonrisa y una buena actitud van a traerte muchos más beneficios en tu vida laboral y profesional.

Identidad visual: genera elementos gráficos con los cuales seas recordado, si eres un profesional en el diseño, elabora tarjetas de presentación creativas, utiliza colores o imágenes que te diferencien del resto.

En este apartado analiza con que elementos visuales quieres ser recordado, Steve Jobs, siempre utilizaba camisas de algodón, cuello alto en color negro, crea un signo distintivo de tu personalidad.

Comunícate y conéctate: analiza las diferentes redes sociales y elige en donde estar, pero sobre todo, profesionaliza las publicaciones que haces, recuerda que son tu mejor opción para comenzar a proyectar tu marca personal, el 83% de mexicanos están en redes sociales: Facebook, Whatsapp, Instagram y Twitter.

La marca personal es tan importante como las marcas empresariales, recuerda que si estas decidido a generar tu nueva marca, tienes que conservar tu esencia y sobre todo, la coherencia es el elemento clave para tu nuevo proyecto profesional.

 

 

 

La erosión democrática

Por Líderes de Opinión, Voces UNIVA Sin comentarios

Mtro. Carlos Salas • Docente UNIVA Plantel Guadalajara

 

 

En una época rebosante de alardes de un poder político que nos hacen cuestionarnos el equilibrio entre los Poderes de la Unión, consideré apropiado compartirles una breve historia que ilustra lo frágil que es la democracia y lo difícil que es volver a su senda.

Primer acto

En diciembre de 2006, durante una visita a Nicaragua, conocí a un funcionario estadounidense a quién llamaré “John”. Al inicio la conversación fue trivial: futbol americano colegial y algunas recomendaciones sobre qué lugares visitar durante mi estancia en ese país. Luego de un rato conversando, me preguntó mi opinión sobre la victoria de los Sandinistas (izquierda) en la reciente elección presidencial nicaragüense. Francamente desconozco si John estaba aburrido y quería hacer plática o si genuinamente quería compartir su opinión conmigo; haya cual haya sido su motivo, en tono solemne me dijo: Nicaragua no volverá a ser igual después de este gobierno.

Al percatarse que mis ojos se habían ensanchado y que tenía el 100% de mi atención, John me explicó que, desde el regreso a la democracia en 1985, los nicaragüenses no habían atestiguado nada más que promesas rotas y escándalos por corrupción. Tres décadas la gente había luchado una Guerra Civil y hoy seguía siendo pobre. Con los años, el discurso de los gobiernos conservadores se desgastó y los nicaragüenses buscaron alguien en quién creer. En esas elecciones el voto conservador se fraccionó y el Sandinismo ganó con el 38% de los votos, una ventaja de 9% sobre su rival más cercano.

El vencedor, luego de perder tres elecciones consecutivas, era Daniel Ortega, líder guerrillero durante la Revolución Sandinista en los 70s, ex miembro de la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional de 1979 a 1985 y quien, luego de ganar unas elecciones muy controversiales, ya había sido presidente en la restaurada democracia en el período 1986 – 1990. La plática con John terminó y pasó el tiempo.

Segundo acto

En 2010 visité de nuevo Nicaragua y para entonces conocía bien la situación imperante en ese país: Ortega había tomado posesión en 2007, su victoria electoral había sido tan amplia que le fue relativamente sencillo desmantelar paulatinamente la estructura democrática nicaragüense. Comenzó declarando su mandato como una “Segunda fase de la Revolución” bajo la consigna de una república “Cristiana, Socialista y Solidaria”.

El cambio en ese país era evidente, se observaban escasas banderas nicaragüenses y una inusitada cantidad de banderas mirad negra y mitad roja (símbolo del Partido en el poder FSLN, (Frente Sandinista de Liberación Nacional). Al pasear por las calles de Managua se podía apreciar propaganda oficialista tapizando cada rincón de la ciudad y había coloridos murales del Ché Guevara, Fidel Castro, Augusto Sandino y Daniel Ortega en espacios públicos. Se observaban escasas banderas nicaragüenses, en su lugar, había una abundante cantidad de banderas mitad negra y mitad roja (símbolo inequívoco del Sandinismo y del Partido en el poder FSLN, (Frente Sandinista de Liberación Nacional).

En los sitios turísticos podían encontrarse afiches donde la frase “Visite Nicaragua” había sido reemplazada por “Con todos y por el bien de todos, Nicaragua Cristiana, Socialista y Solidaria”. El discurso oficial en medios reproducía el lenguaje del Socialismo del siglo XXI, llamando abierta e impunemente “gusanos” y “traidores” a la oposición y a sus seguidores.

Pero el plan de Ortega iba mucho más allá de los discursos. Aprovechando la mayoría de su partido en la Asamblea Nacional, Ortega realizó cambios a la Constitución para fortalecer su control del poder político del país. El siguiente paso fue el debilitamiento de la ya entonces frágil independencia de la Corte Suprema de Justicia (CSJ). Finalmente, la Asamblea le otorgó al Ejecutivo poderes absolutos en materia de seguridad, lo que utilizó para consolidar un nuevo cuerpo policial militarizado, enteramente bajo su control. La Comunidad Internacional, en especial la OEA, guardó silencio. Estaban muy ocupados castigando a la vecina Honduras luego del derrocamiento del presidente Manuel Zelaya acontecido en 2009. Finalmente, con la anuencia de la CSJ, Ortega pudo buscar la reelección en 2011 y se perfilaba hacia el poder absoluto. El régimen estaba consolidado.

Tercer acto

Luego de alzarse nuevamente con el Poder en 2011 (en unas elecciones altamente cuestionadas), Ortega eliminó definitivamente las barreras legales que le impedían reelegirse para un tercer mandato. Los años que siguieron fueron de gran beneficio económico para Ortega y su familia. De la noche a la mañana, sus muchos hijos han amasado fortunas inocultables e inexplicables. En pocos años se hicieron de propiedades, empresas y capital. Un ejemplo del poder de la familia de Ortega es que actualmente ocho de los nueve canales de señal abierta en el país son propiedad de sus hijos.

En 2017 Ortega asumió su tercer mandato consecutivo con su esposa Rosario Murillo como vicepresidenta. Murillo, otrora poetisa, había fungido en diversos puestos públicos durante la última década manteniendo una presencia permanente al lado de Ortega. En los círculos cercanos a Ortega se asegura que en Nicaragua no hay decisiones importantes en las que ella no tenga injerencia y en las calles se dice que “La Chayo” es la verdadera presidenta del país.

La crisis

En abril de 2018 el gobierno Orteguista reformó profundamente las condiciones para la seguridad social de los nicaragüenses. Estudiantes, trabajadores y familias enteras se lanzaron a las calles para exigir se diera marcha atrás a la medida y estallaron protestas enérgicas en todo Nicaragua. Las clases fueron suspendidas, se sitiaron poblados enteros y la represión fue brutal, con episodios cruentos en los que fuerzas militares y paramilitares abrieron fuego con balas vivas contra los ciudadanos. El gobierno de Ortega dio marcha atrás a las reformas, no sin antes dejar las calles manchadas de sangre. La CIDH reportó al menos 328 muertos y 88 mil exiliados como resultado de la crisis y la represión gubernamental.

El presente

Hace unos días el régimen Orteguista utilizó una página del manual del Socialismo del siglo XXI: atacar a los diarios no alineados a su línea editorial, bloqueando el ingreso de materias primas de sus imprentas. Al menos dos rotativos, La Prensa y El Nuevo Diario, tuvieron que cerrar operaciones. ¿Su pecado?, dar a conocer las versiones de las víctimas y los hechos de violencia y de represión durante el gobierno Sandinista.

Hace 13 años, en una cálida tarde en la terraza de su casa, John me adelantó un futuro que muy pocos imaginaban. El anhelo de justicia social de un pueblo se volvió en su contra y más de una década más tarde, nada ha vuelto a ser igual.

La muerte como espejo de la vida

Por Líderes de Opinión, Voces UNIVA Sin comentarios

Mtro. Miguel Camarena Agudo, Proyectos Sociales y Religiosos • Plantel Guadalajara

 

 

 

La muerte es un espejo que refleja las vanas gesticulaciones de la vida.

Toda esa abigarrada confusión de actos, omisiones,

arrepentimientos y tentativas —obras y sobras— que es cada vida,

encuentran en la muerte, ya que no sentido o explicación, fin…

Si nuestra muerte carece de sentido, tampoco lo tuvo nuestra vida.

Octavio Paz

Si alguna vez deambulando por ahí, nos encontráramos a un anciano de 80 o más años sembrando un árbol ¿Cuál sería nuestra impresión? ¿Qué podríamos pensar al respecto? Muy seguramente sentiríamos asombro, arrobamiento o nostalgia. No lo sé, pero un cuadro así, difícilmente pasaría de largo ante nuestros ojos, si se lleva consigo una poca de sensibilidad. Un hecho como tal, por trivial que pueda parecer nos puede llevar a la meditación; su importancia yace en el valor que podemos percibir en ello.

Sabato decía con acierto que, si no nos dejábamos tocar por lo que nos rodea no podremos ser solidarios con nada ni nadie, y tenía razón, si no somos capaces de tener sensibilidad con lo que nos rodea, difícilmente valoraremos aquellas expresiones poéticas de la humanidad. Como esa, la de sembrar un árbol cuando se tiene la conciencia de la proximidad de la muerte.

Siempre he tenido la impresión de que muchas de las cosas que hacemos los humanos, las hacemos por esa conciencia de finitud. Desde tener un hijo hasta, por qué no decirlo, llenar de fotos nuestras redes sociales. El arte quizá sea la expresión más elevada de la necesidad de trascender temporalmente a nuestra finitud, a la duración efímera de nuestras experiencias. Desde luego, existen otras tantas cosas, anónimas, hechas por personas anónimas que trascienden y no necesariamente necesitan estar en museo, en un libro, en una pintura o en una canción. Trascienden sin más. Por eso la necesidad consciente o inconsciente de no morir del todo. De luchar contra el imperio efímero de nuestras vidas.

Esta imagen del viejo sembrando un árbol, la he tomado precisamente por su simpleza y profundidad de la lectura de un pasaje relatado por Kazantzakis en su novela de “Zorba el griego”, pero para mejores efectos me permito reproducir aquí, íntegramente:

Mira, un día paso yo por una aldehuela. Un viejo abuelo nonagenario estaba plantando un almendro. <<¡Eh, padrecito!>>, le digo, <<¿plantando un almendro?>> Y él, todo doblado como estaba, se vuelve hacia mí y me dice: <<Yo, hijo, obro como si no hubiera de morir nunca.>> <<Y yo>>, le respondo, <<obro como si mi muerte fuera inminente.>> ¿Quién de los dos acertaba?

Cualquiera de estas dos posturas, como lo hace patente el propio Kazantzakis, comparten el mismo desenlace. Pienses o no en la muerte a todos nos llegará. Cada uno es libre de elegir una posición frente a la muerte. A pesar de eso, considero existe un significado más en la historia del anciano plantando un árbol. Este tiene que ver con la trascendencia. El viejo sabe de la improbabilidad de poder ver crecer y rendir frutos al almendro. Pero lo importante es que no siembra un árbol, siembra la posibilidad para que otros se sirvan de él, de sus frutos, de su sombra, incluso de su belleza.

Esa historia si se quiere ver así, nos lleva a replantearnos el sentido de la vida. En un mundo donde la organización de la vida está hecha principalmente para el consumo, para el usar-desechar y poco para la creación de lo perdurable, la pregunta sería como lo planteó Bergson ¿la vida construye más de lo que la muerte destruye? Habrá existencias configuradas para destruir, más de lo que construyen, pero otras para obrar de modo contrario. Y me refiero en un sentido trascendente, no fabril. El origen latino de palabra trascendencia tiene como significado aquello que está más allá de los límites naturales. Yo le agregaría, más allá de los límites de la producción empresarial. En este caso una acción que supere nuestra temporalidad es trascendente sin necesidad de ser metafísica, siempre y cuando cree algo para el otro, asegurando y enseñando el valor de la cosas.

La vida tiene un valor y no un precio, e independientemente de cuan difícil o llevadero sea para cada uno de nosotros la certidumbre de nuestra finitud, es irreductible no pensar en lo que hacemos con nuestra vida. Considero es una obligación moral cuestionarnos por nuestro quehacer vital. Para Charles Bukowksi, los seres humanos nos dedicamos en vida a distraernos de la certidumbre de nuestro destino fatal, según lo plantea el escritor, hemos creado un sin fin de actividades y pasatiempos para producir esa amnesia temporal. El problema de esta gama de pasatiempos y actividades es su grado de banalización y esterilidad que producen en nuestra psique una constante sensación de vacío e insatisfacción. Para los epicúreos la conciencia de la muerte nos debe llevar a valorar el precio infinito de cada instante y no ha desperdiciarlo en futilidades.

La dificultad en nuestros tiempos, ante un contexto de hiperconsumo e hipertrofia volitiva, subyace en poder darle epicúreamente a cada momento, su valor inconmensurable. Y esto se complica aún más, por la cronometración de nuestras vidas, la segmentación ordenada de nuestro diario vivir y de nuestras ordinarias aspiraciones. Tenemos una existencia mecanizada, automatizada y homogenizada. La cotidianeidad ha socavado las fuerzas creativas del espíritu y nuestra libertad, a cambio del supra valor tan bien publicitado de la producción, la calidad y la cantidad. Muchos son los que viven supeditados bajo esta jerarquía de valores: viviendo para trabajar, para ser productivos, en términos meramente cuantitativos. Ante esto me pregunto ¿Cuánto de trascendente tiene una vida así? o ¿Cuánto de significativo tiene una muerte de una vida así?

 

Una de las cosas más tristes es que lo único que un hombre

puede hacer durante ocho horas, día tras día, es trabajar.

No se puede comer ocho horas, ni beber ocho horas, ni hacer el amor ocho horas…

lo único que se puede hacer durante ocho horas es trabajar.

Y ésa es la razón de que el hombre se haga tan desdichado e infeliz

a sí mismo y a todos los demás.

                                                                                                       William Faulkner

Las mujeres en la iglesia

Por Líderes de Opinión, Voces UNIVA Sin comentarios

Dra. María Cristina Martínez Arrona • Jefa de UNIVA Online

 

 

“La mujer trae la armonía, nos enseña a valorar, a amar con ternura.

Hace que el mundo sea una cosa hermosa” (P. Francisco)

 

Boston College, en coordinación con la FIUC y diferentes universidades católicas realizaron el curso online Las mujeres en la Iglesia, con el objetivo de profundizar en su presencia y participación en la vida y misión de la Iglesia. Las video clases fueron impartidas por teólogas contemporáneas de Chile, Argentina, Colombia, España y USA. Durante 5 semanas se profundizó en las mujeres en el contexto actual; mujeres y ministerios en las primeras comunidades; cristología y mujer; las mujeres en el Concilio Vaticano II; en los desafíos eclesiológicos y pastorales para una Iglesia sinodal.

La Dra. Silvia Martínez (2017), reconoce que estamos en un contexto de mayor presencia y empoderamiento de la mujer en la sociedad, pero no así a nivel eclesial, el 83% de la participación en las actividades de la Iglesia las realizan las mujeres, pero “no se las ve”, ejecutan actividades pastorales y administrativas que no son del todo valoradas, (catequesis, cuidado de la comunidad, Cáritas) que culturalmente se consideran “propias de la mujer” porque conllevan actitud de servicio, comprensión, ternura, delicadeza, etc. La mujer participa en acciones de la Iglesia, pero no se le empodera, de ahí que los primeros pasos a dar son Ad Intra, la dirección y administración eclesial sigue siendo patriarcal y jerárquica, urge una descleralización y apostar por una eclesiología de comunión compartida.

Al terminar el curso, reconozco, como afirma el papa Francisco, que estamos ante “una crisis antropológica y cultural”, que limita roles, funciones y actividades según estereotipos. Es necesario y urgente reconocer que cada persona tiene un lugar en la comunidad y un aporte específico en la construcción del Reino según su vocación, dones y talentos, independientemente si es varón o mujer, de su contexto y/o jerarquía. Vaticano II dio su lugar al laicado, y a nivel teológico se cuenta con grandes aportes a través de diferentes teologías de las mujeres cuyas implicaciones eclesiales sigue siendo una tarea pendiente.

En la comunidad cristiana todos somos discípulos y seguidores de Jesús, hijos de Dios y hermanos, de ahí que las relaciones fraternas deben de ser su distintivo y signo de credibilidad. El Génesis afirma que “varón y hembra los creó” a “imagen y semejanza suya”, por lo tanto, somos complementarios, nos enriquecemos desde la visión, formación, experiencia y perspectiva de cada uno, a través del dialogo en la diferencia, de personalidades e historias distintas. La respuesta e interés por este curso, refleja el interés y deseo de recuperar los orígenes de las primeras comunidades cristianas, donde las mujeres “fueron protagonistas junto con los varones de la vida de las comunidades y la evangelización” (Dra. Elisa Estévez).

Publicado en El Semanario Arquidiocesano de Guadalajara del Domingo, 3 de noviembre de 2019.

Nada parecido con la realidad

Por Líderes de Opinión, Voces UNIVA Sin comentarios

Mtra. Laura O. Robles Sahagún • Coordinadora de ALUMNI y Bolsa de Trabajo  

 

Platicando con una exalumna que requería asesoría para iniciar con un proyecto laboral, me comentó que ahora si entendía cuando los maestros les decimos que se preparen para la realidad en el campo laboral.

Nadie experimenta en cabeza ajena y muchos piensan que los maestros exageramos, que los papás les dan indicaciones solo por dar lata y que son los jóvenes, con el uso del Internet y los tutoriales, quienes tienen ya toda la información a la mano. Cuando se gradúan y comienzan a trabajar de tiempo completo, es cuando se dan cuenta que debieron haber puesto más atención durante la clase y más empeño en los trabajos.

Pero no es solamente culpa de ellos. Los maestros tenemos la responsabilidad de realizar proyectos prácticos y acordes a la realidad en la que vivimos. Para eso sirve la triple y la cuádruple hélice en donde convergen la academia, la iniciativa privada, el gobierno y la sociedad organizada. Es en este proceso en donde podremos hacer que los estudiantes aprendan no solamente la teoría, sino que desarrollen esas habilidades que en el día a día se requieren para solucionar conflictos y aprovechar oportunidades.

Basta de que las empresas busquen estudiantes para prácticas profesionales con la única visión de ahorrar dinero en nómina. Basta de que las instituciones de gobierno recluten prestadores de servicio social para que les saquen copias y les traigan los refrescos de la tiendita de la esquina. Promovamos la investigación, la tecnificación, introduzcamos ideas frescas de los estudiantes y enseñémosles lo que la experiencia nos ha dejado a nosotros. Propiciemos ese punto de encuentro multigeneracional.

¿Nos quejamos de que no hay trabajo? ¿De que la economía está mal? ¿De que se están cerrando fuentes de empleo? ¡Pues unámonos! Hagamos crecer a la industria. Aportemos a las PyMES que son tan importantes en la economía de nuestro país. Construyamos instituciones de gobierno sólidas con personas capaces, honestas y éticas. Promovamos la donación y el altruismo para que las ONG’s puedan seguir viviendo.

Esto es de todos. Ayudemos a nuestros estudiantes a ser grandes profesionales más allá de las aulas.

 

Publicado en Crónica Jalisco el 28 de junio de 2019

La lectura como factor de cohesión social

Por Líderes de Opinión, Voces UNIVA Sin comentarios

Mtra. Claudia Martínez Videgaray • Docente UNIVA Plantel Guadalajara

 

Leer para aprender, conocer, saber más, informarse, instruirse, son algunas de las bondades que se le atribuyen a la lectura. ¿Pero por qué no añadir la cualidad de la generación de vínculos sociales? En este breve escrito intentaré presentar algunas ideas que nos inviten a pensar en la lectura como una actividad que propicia la unión y la búsqueda de integración con otros.

Reunirse para compartir algo en común es una característica humana, particularmente con actividades culturales: coincidir con aficionados en un estadio para apoyar a un equipo de futbol; asistir a un concierto o al cine, incluso, reunirse alrededor de la televisión a ver la inauguración de los juegos olímpicos. En todos estos casos existe un pretexto o gusto común que genera un interés por estar con otros.

De la misma forma, la lectura —una actividad comúnmente individual— puede propiciar lazos sólidos con otras personas y transformarse en un vínculo generador de comunidad. A diferencia de otras actividades de grupo, en las que compartes espacio y experiencias, las reuniones para comentar un libro o los momentos de lectura colectiva, propician que haya un intercambio de ideas, no solo a partir de la propuesta literaria, sino que el texto funge como un detonador para hablar de uno mismo con otros y escuchar a otros hablar sobre sí mismos, lo que favorece la empatía y la tolerancia. En suma, la lectura compartida (ya sea de forma sincrónica o asincrónica) propicia el ejercicio de análisis e interpretación del mundo.

Para ilustrar este planteamiento, presentaré tres experiencias que me han llevado a la afirmación propuesta en el título de este texto:

Círculo de lectura “Tribu de letras”: hace ya un año sugerí a algunas amigas leer un libro por mes y platicar sobre el autor y su obra. Haberlo hecho nos ha ayudado, no solo a elevar nuestro ritmo de consumo literario, sino que hemos aprendido a dar al mismo texto múltiples lecturas a partir de la mirada de cada lectora. Además de esto, lo que considero más valioso es que nos ha ayudado a fortalecer lazos de amistad y a tener cierta complicidad entre nosotras. Cabe añadir que la hija de 10 años de una de las participantes, al saber que su mamá formaba parte de un club de lectura, quiso replicar la idea con sus amigas.

Lectura de cuna y cama: desde que mis hijos son bebés, hasta ahora que ya tienen 7 y 10 años, he leído con ellos en diversos momentos, principalmente antes de dormir. Esta actividad (sumado a tener libros en casa, asistir a bibliotecas, con cuentacuentos, etcétera), además de haberles facilitado el aprendizaje de la lecto-escritura, les arraigó el gusto por la lectura y amor por los libros. Las razones anteriores serían suficientes para elogiar el hábito de leer juntos, pero el mayor valor que le encuentro es la cercanía que nos ha dado, no solo física —pues muchas veces leemos abrazados y bajo una cobija—, sino que nos ha dado tema de conversación e, incluso, recursos formativos: a partir de lo leído les puedo explicar alguna problemática o situación que les preocupa.

Lectura en el aula: en ciertas asignaturas en la UNIVA implementamos el programa de lectura en el aula, el cual consiste en asignar la lectura de una obra no académica. Hacerlo ha sido positivo, pues he recibido comentarios como, por ejemplo, que nunca habían terminado antes un libro completo o que hacía tiempo que no leían. Como en las dos experiencias anteriores, más allá de cumplir el objetivo de favorecer la lectura y su ya sabido beneficio académico, comentar el texto en el aula ha propiciado la participación de estudiantes que en ocasiones no hablan en público y ha hecho que se comenten temas que a veces no se discuten en clase. Considero que la lectura, entonces, ayuda a generar un buen ambiente de grupo entre estudiantes y vínculos con los maestros.

Como hemos visto, la lectura es un vehículo de cohesión social, pero no solo el acto de leer lo fomenta, también la escritura tiene esa virtud, tal como pudieran ser los talleres de creación literaria; en mi caso he participado en uno y puedo decir que el lazo de camaradería que se ha formado es invaluable. La lectura y la escritura son actividades que pueden, incluso, sanar (como la escritura terapéutica u ontoescritura). En conclusión, valdrá la pena adentrarse a revisar cómo estamos concibiendo la lectura en el ámbito educativo, cómo estamos acercando a la población a ella, preguntarnos por qué hay tantas personas a quienes no les interesa leer o no han encontrado una experiencia positiva a través de los libros. De aquí mi reto e impulso a seguir animando a la lectura para que, a través de ella, podamos unirnos y entendernos mejor como sociedad.

Una tradición a ultranza

Por Líderes de Opinión, Voces UNIVA Sin comentarios

Mtro. Miguel Camarena Agudo • Encargado de corrección y estilo del Sistema UNIVA

 

Cada suspiro es como un sorbo

de vida del que uno se deshace.

Juan Rulfo

 

Un tema recurrente dentro de la literatura es la muerte. Desde la Ilíada hasta los Cien años de soledad, hemos leído sobre el asunto. A los antiguos griegos les preocupaba a raudales, al grado de que algunos historiadores de la filosofía como Guthrie proponen que el sentimiento de “angustia”, por el destino inevitable de nuestras existencias, dio origen a la propia filosofía.

El no saber si algo de nosotros queda o trasciende después de la muerte, les hizo pensar a muchos en hipótesis (específico pensadores de la Antigua Grecia y desde luego a los filósofos romanos) sobre el destino y la constitución del ser, la vida, el cosmos, etc., había que buscar un aliciente para no sentirse, del todo, seres efímeros con interacciones efímeras, en un mundo que, como sentenció José Alfredo Jiménez, ni él es eterno.

Y hablando del tema de la muerte, nuestro país se distingue precisamente por celebrar un día dedicado a ese hecho, del cual los vivos no tenemos experiencia propiamente. Maruan Soto Antaki, ha escrito que lo que sabemos de ella no es más que producto de una construcción narrativa. Conjeturamos sobre la muerte, la verbalizamos, la representamos por todos los medios posibles tratando de hacerla asequible, comprensible y digerible; siempre desde la perspectiva de los vivos, en específico dentro de la literatura. Para los epicúreos tal meditación era considerada un desperdicio de tiempo y una preocupación anodina, por el hecho de ocuparse de algo que es inevitablemente y va a llegarnos a todos. Pero lo inevitable es eso, precisamente, dejar de pensar en ese día. Pues sabemos que sucederá pero, no cuándo ni cómo.

Escritores como Juan Rulfo, Octavio Paz, Jaime Sabines, Carlos Fuentes, Félix Vargas, Francisco Rojas González, desde luego, el maestro Carlos Monsiváis, han echado mano del tema; algunos de ellos lo han tocado con maestría excepcional, al grado de volverlo el eje central de su obra. Pero también lo podemos encontrar en el cine mexicano, principalmente en el denominado de “Oro”, la música ranchera, los corridos, la pintura; en casi todo encontramos una representación de la muerte. En nuestro país no es un tabú (al menos mientras no haya alguien muerto de por medio) como sí lo es en otras latitudes. Los griegos, según no lo cuenta Kazantzakis en Libertad o muerte, decían no hables o pronuncies aquello que no quieras que suceda. En nuestra cultura desde lo prehispánico hasta el día de hoy, es algo constante y presente.

Paz enlistaba una serie de aspectos representativos de la celebración del 2 de noviembre en México. El pan simbolizando los huesos, las calaveritas de azúcar con el nombre de las personas, las catrinas, las composiciones rimadas deseando de manera irónica y humorística la muerte de alguien, (por lo regular querido), etc., el asunto es que acá el misticismo en relación con la vida después de la muerte es una condición cultural. Los relatos populares se encargan de alimentar ese enorme y multicolor bagaje de manifestaciones, alrededor de la muerte.

Para Gabriel García Márquez la muerte era, una injusticia, una trampa, algo inaceptable, mientras que Rulfo pensaba en lo bueno que sería tener a un amigo enterrado al lado de su tumba, para poder espantar el aburrimiento una eternidad. Véase desde la perspectiva que sea, trágica o sarcástica, la muerte es un hecho colectivo, social, donde los involucrados reconstruyen según su herencia y su propia experiencia la imagen de este suceso.

Por último, me gustaría sugerir algunas recomendaciones sobre el tema: la película de Macario (1960) de Roberto Gavaldón; la novela Pedro Páramo de Juan Rulfo; la canción No sé qué tienen las flores interpretada por Óscar Chávez, el libro de cuentos La muerte de rostro azul de Félix Vargas; los poemas Qué costumbre tan salvaje y Procesión del entierro de Jaime Sabines; los grabados, ilustraciones, dibujos de Guadalupe Posadas y la canción de La Llorona, interpretada por Chavela Vargas, versión amada por una entrañable amiga y compañera.

 

Después de todo la muerte es sólo un síntoma de que hubo vida.

Mario Benedetti

Educación UNIVA Online

Por Líderes de Opinión, Voces UNIVA Sin comentarios

Dra. María Cristina Martínez Arrona • Jefa de UNIVA Online

 

En este año, en el macro de la Semana UNIVA, me otorgaron un reconocimiento de trayectoria laboral por cumplir 15 años de colaborar en este gran proyecto educativo, de formar parte de la familia UNIVA, posibilitando un crecimiento personal y profesional. Inicié apoyando de manera voluntaria a la Pastoral Universitaria, y en el 2004 me solicitaron asesorar y diseñar algunos materiales para los programas a distancia de la Universidad. Esta fue mi entrada oficial en la vida académica de la institución.

La concepción de una Universidad a Distancia, conocida a lo largo de los años como UNADIS, inició como proyecto en 1989 con asesoría de Teléuniversité de Quebec, Canadá; y en 1992 inicia las gestiones necesarias para ofertar programas educativos de forma alternativa a la modalidad mixta y presencial con la que ya contaba, colocándose como la primera Universidad particular en México en ofrecerlos; ya que en esos años, solo algunas universidades públicas contaban con proyectos similares, como por ejemplo, la UNAM y la Universidad Pedagógica Nacional.

Siempre he considerado la modalidad a distancia una buena opción para las personas que trabajan, y para todas aquellas que, por situaciones personales, familiares y/o geográficas no pueden acudir a un centro universitario. Los programas a distancia en el país, en los últimos 10 años, muestran un crecimiento del 156%; y de la Universidades que ofrecen programas a distancia el 47% tiene una antigüedad menor a cinco años, esto es, son instituciones relativamente jóvenes (SINED, 2015).

La UNIVA tiene experiencia de más de 20 años en el diseño y operación de estos programas. En 1996 la Secretaría de Educación Pública (SEP) otorga el Registro de Validez Oficial de Estudios (RVOE) a su primera licenciatura en modalidad a distancia: Administración de Negocios, pronto le siguieron, Mercadotecnia Empresarial y Negocios Internacionales.

La educación del siglo XXI exige nuevas habilidades como son la comunicación, gestión de conocimiento, análisis de datos, trabajo interdisciplinar, visión global, uso de la tecnología, entre otras. Destrezas que, por características propias de los programas a distancia, se desarrollan de forma transversal. En la actualidad Univa Online ofrece 8 programas: 7 licenciaturas (Administración en Negocios, Negocios Internacionales, Mercadotecnia Internacional, Teología, Filosofía, Educación, Enseñanza y Gestión del Inglés) y un doctorado en Ciencias del Desarrollo Humano, así como cursos de educación continua.

El Sistema UNIVA cuenta con modelo curricular y pedagogía propio; 57 años de historia; áreas especializadas en tecnología de la información, tecnología educativa, innovación curricular, administración escolar, internacionalización, movilidad estudiantil, sistema bibliotecario virtual con más de 95 mil ejemplares; programas de vinculación, investigación y emprendimiento; ofrece, en sus 10 planteles ubicados en diferentes estados de la república, cerca de 100 programas con calidad educativa en modalidad escolarizada y mixta, por lo tanto, esta historia y estructura, es la ventaja competitiva de estudiar un programa Online en la UNIVA.

Los valores y el crecimiento económico

Por Líderes de Opinión, Voces UNIVA Sin comentarios

Mtro. Luis Gonzalo Hernández Camacho • Docente UNIVA Plantel Guadalajara

 

La sociedad requiere satisfactores de diversos tipos. Existen satisfactores económicos e intelectuales, por ejemplo. Sólo nos referiremos a los o materiales, que se encuentran identificados con los económicos. Los satisfactores materiales son provistos por la naturaleza y por la sociedad a través de los procesos productivos. Pero es importante señalar que en cualquier forma de organización de la producción intervienen las familias, las empresas y el gobierno.

Cuando algunos de los agentes económicos se dedican a satisfacer alguna necesidad humana se dice que desarrolla una actividad empresarial. Principalmente las empresas hacen uso de los bienes naturales o creados a su vez por otras empresas. Una empresa transforma los bienes y servicios que ofrece la naturaleza y los pone a disposición de la sociedad. Es un gran avance que todos podamos dedicarnos a transformar los bienes de la naturaleza y obtener satisfactores cada vez más sofisticados.

Pero las empresas actúan en un marco de referencia que se compone de dos partes:

El jurídico o legal;

El económico.

El primero, está definido en todas las leyes y reglamentos que existe en el estado. El segundo, por el tipo de estructura productiva. Cuando una empresa decide su comportamiento en una economía de mercado, este quedará indisolublemente definido por estas dos áreas. Pero es innegable que su comportamiento estará basado en valores.

¿De dónde provienen esos valores y qué tan importantes son para su buen funcionamiento? Los valores provienen básicamente del comportamiento de las personas, ya que ellas son quienes guardan estos valores en su interior y los ponen en práctica en su actuar cotidiano. También, las empresas, como un conjunto de personas manifiestan sus valores en el actuar cotidiano, en la forma en que se comporta en el mercado.

La sociedad se dedica a varias actividades. Desde un punto de vista todas las actividades del ser humano son importantes. Aunque para lograr la satisfacción de todas las necesidades la sociedad hace uso de lo que se conoce como división del trabajo. Este concepto está en el origen de la humanidad. Quién presentó en forma sistemática tal concepto fue Adam Smith (1776), en su obra más importante: Investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones.

Esta división del trabajo, cuando está basada en valores logra su mayor efectividad. Una economía como organización de la producción tiene como propósito generar riqueza. La importancia de la interioridad del ser humano en el comportamiento económico tiene como resultado un mayor equilibrio en el mercado. El comportamiento ético y moral es fundamental para el crecimiento económico, de una familia, empresa o nación. Los países que han logrado un mayor crecimiento económico están representados por aquellos que tienen un comportamiento ético y moral establecido en los valores.

Los valores permiten la práctica en libertad de las actividades humanas. Cuando existen estos valores en una sociedad, el cuidado de unos hacia otros se da de manera natural. Los valores permiten así, el avance de las sociedades humanas ya que se puede convivir en forma pacífica y creativa. Esta situación tiene grandes beneficios para el incremento de la producción y provisión de los servicios en un ambiente de innovación y progreso.

Si se guardan los valores, el desempeño económico será más firme y por tanto el crecimiento económico se presentará en forma permanente. Los valores, desde este punto de vista, son los pilares en que se sostiene el crecimiento económico. Cuidar estos valores y cultivarlos, es decir, sembrarlos y posteriormente cuidarlos hace que las sociedades crezcan más en términos económicos.

El crecimiento económico tiene impactos en la sociedad. Pero también es importante observar que el crecimiento económico tiene impacto en los valores. Cuando una sociedad crece, en términos económicos, puede suceder que los valores se descuiden y sea necesario recuperarlos desde su origen.

Uno de los semilleros más importantes de estos valores son los centros educativos en todos los niveles, entre los que se encuentran las universidades. Todas las universidades imparten educación con valores, algunas los transmiten de manera explícita, otras de forma implícita.

Las empresas, las organizaciones gubernamentales y las familias cuentan con valores. Prácticamente toda la sociedad tiene a su disposición valores éticos. Sigue siendo importante que en la universidad se definan y cultiven los valores y la comunidad los recuerde continuamente a través de la práctica cotidiana.

Agradezcamos que las universidades transmitan educación con valores.

La educación escolar como instrumento de reproducción ideológica del poder capitalista

Por Líderes de Opinión, Voces UNIVA Sin comentarios

Mtro. Alán René Coronado Ponce • Coordinador Académico de Ciencias de la Comunicación, Lenguajes y Multimedia UNIVA Plantel Guadalajara

 

El concepto de educación

¿Por qué la educación es la pieza angular en la formación humana? ¿Cómo explicar la educación escolar como una herramienta de reproducción de las condiciones económicas de la sociedad capitalista? ¿Hay espacios en las instituciones educativas para llegar a la resistencia ideológica?

Para Kaplun (1998), la educación es un proceso permanente en el cual el educador y el educando, concebidos como sujetos sociales, van descubriendo, elaborando, reinventando y haciendo suyo el conocimiento, teniendo como mediador la realidad en la cual están insertos.

Así, es imperante que reconozcamos que la realidad social actual dista mucho de ser la ideal para evocar la concepción de Kaplun dado que las formas de interacción escolar más que individuales son colectivas y vinculantes como puede ser la política educativa, la currícula y las disposiciones escolares. Sin embargo, sigue siendo el medio a través del cual el sujeto se vuelve cada vez más social de acuerdo a las exigencias que le presenta el contexto, particularmente el económico.

Aun así, uno de los conceptos ideales con el cual se puede asociar la educación es con el de construir juntos, y por ello los roles tradicionales de los procesos de enseñanza han cambiado, ya que ahora no sólo el educador enseña sino que directamente, con su cúmulo de experiencias, los estudiantes pueden generar procesos de apropiación y de asimilación de conocimientos y también son ellos los que los socializan a sus iguales.

Freire, pedagogo brasileño, proponía en su Educación liberadora o transformadora que, nadie se educa solo sino que son los propios hombres quienes se educan entre sí mediatizados por el mundo (Cfr. Kaplun, 1998).

Por su parte, Willis, retomado por Giroux (1985) afirma que: “la educación no persigue la igualdad, sino la desigualdad […] el propósito principal de la educación, el de la integración social de una sociedad de clases, sólo puede lograrse preparando a la mayoría de los chicos para un futuro desigual, y asegurando su subdesarrollo personal” (p. 103).

De acuerdo a las posturas de los 3 autores referidos, la educación en un proceso social complejo más allá de la concepción básica de escuela, profesor y alumno; su apreciación real es que es un instrumento detonante para vincular los contextos, los procesos y los requerimientos exógenos en la formación de niños, jóvenes; que puedan irse condicionando a un futuro profesional, a una identidad económica y de clase que más que integrarlos, los homogeneizará a los otros y los incluirá a la sociedad con roles determinados.

La institución escolar

Por lo que respecta a las instituciones educativas, son las directamente vinculadas al proceso de formación de los jóvenes con su propuesta de modelo educativo que contemple saberes prácticos-profesionales, éticos-morales y de construcción social; todo ello para permitirle insertarse a una cotidianidad conflictiva, desigual e impregnada de procesos contrastantes.

Para Giroux (1985), las escuelas “son ámbitos sociales que se caracterizan porque en ellas los planes de estudio ocultos compiten con los evidentes, las culturas –dominantes y subordinadas- se enfrentan y las ideologías de clase entran en contradicción” (p. 105).

Del posicionamiento anterior, rescatamos la idea del contexto escolar como un espacio de enfrentamiento de las ideologías de clase en virtud, y visiblemente más en los modelos de universidad privada, de la lucha de visiones sobre los presupuestos sociales. Es decir, cómo las élites con mayor posicionamiento económico llegan a incidir en la modificación de los currículos escolares a partir de la definición de los perfiles profesionales que requieren y aceptan en el mercado laboral.

Por ello, el campo institucional de la educación es un intersticio entre los requerimientos de habilidades prácticas, teóricas y construcciones lingüísticas que se exigen en los procesos de producción y la necesidad liberadora del estudiante.

También, cuando en un contexto social se imponen las determinaciones del otro, en este caso una clase de poder, hay un proceso de imposición de su visión y no solamente económica, sino social y cultural y máxime cuando se integra a la misma, el rol reproductor de otras instituciones como el gobierno y los medios de comunicación, por citar algunas.

Así, el capital humano de nuestro tiempo, en términos del Habitus de Bourdieu, estará integrado no sólo por capacidades cognoscitivas sino también por valores humanos y éticos que requieren los niños y los jóvenes para insertarse en procesos y relaciones para los cuales están siendo preparados.

Con respecto a la institución educativa se podría afirmar que tanto en el modelo público como en el privado, se contempla un papel reproductor de las condiciones externas; ya se habló en líneas anteriores de la currícula, pero también la existencia misma de éstas obedece a un sistema de clasificación en el cual está destinado a ser incluido aquel sujeto que es evaluado como apto o el que puede pagar para ello.

Un ejemplo que puedo referir de acuerdo a la idea ya expuesta es la propuesta de saberes y habilidades prácticas que llega a exigir el sector empleador de un programa educativo cuando se realiza un proceso de actualización del mismo.

El contexto escolar como espacio de poder

También, de acuerdo a Bourdieu (1977, 1984), en Popkewitz (1997), el contexto escolar es, al igual que todos los espacios sociales, sistemas simbólicos de clasificación y categorización que ordenan las propias prácticas de los sujetos en lo individual y lo colectivo para generar sentido (p. 39).

Por tanto, la escuela se ha convertido desde hace tiempo en el espacio de reproducción de las condiciones del poder económico por sobre la dimensión cultural y social, en virtud de que este espacio se asume como parte de la política de gobierno y desde ese ámbito se toman las decisiones que incidirán en el tipo de sujeto social que será formado en las aulas.

 

Otra idea central de cómo el poder político incide en las estructuras escolares lo establece Foucault en Popkewitz (1997) al definirlo “como algo incluido en la forma de adquirir el saber y de utilizarlo para intervenir en asuntos sociales” y por lo tanto, asociado a la estructura macrogubernativa del Estado y en el microgobierno del individuo (p.42).

 

La experiencia docente como espacio de mediación

La mediación puede entenderse como el espacio en el cual adquieren sentido los significados transmitidos o reproducidos por las instituciones y las personas. Ante ello, no solamente la institución escolar, el ámbito laboral, el contexto cultural o mediático generan significación; el maestro, considero, también puede llegar a generar significación contraria a la esperada siempre y cuando lo desee.

Estar supeditado a instrumentos de control pedagógico implica para el docente, encontrar los momentos para la resistencia cultural y con ello generar visiones alternas del proceso de formación.

La conciencia y la voluntad de incidir son requeridas para presentar visiones que contrasten los problemas sociales, derivadas del dominio de unos sobre otros

Me quedo con la reflexión de que la praxis docente debe centrarse en los procesos individuales y colectivos (de grupo) más que circunscribirse exclusivamente en los contenidos de las materias; claro, negociando y equilibrando la propia expectativa docente y la de la institucional que de una u otra forma es también la del sector empleador y la de la sociedad.

Para concluir, la realidad social es compleja y máxime cuando entran en juego los intereses de clase que derivan en procesos de dominación y control social. El poder, entonces, implicará la sujeción de las mayorías hacia unos cuantos (élites) en correlación a estar sometidos en lo económico, lo político y lo social.

Indudablemente, la educación y la institución escolar; la primera como proceso y la segunda como espacio de su materialización, son piezas clave para que se reproduzca un sistema en virtud de que integra a los miembros de una sociedad de acuerdo a su formación individual y colectiva. Por lo tanto, es en la escuela donde los sujetos asumirán las condiciones para moldearse de acuerdo a la expectativa del patrón, del gobernante, de los políticos, de los medios de comunicación.

Por lo anterior, desde la perspectiva del sistema (en este caso el capitalista) la función de la educación será la de “dogmar” a los sujetos a su visión global de reproducción económica con la presencia de la gran empresa bajo el antifaz de la inclusión, el desarrollo, la democracia y los valores humanos.

 

 

Referencias:

Bourdieu, P. y Passerón, J. (1996). La reproducción, elementos para una teoría del sistema de enseñanza. Editorial Laia S.A.

Giroux, H. (1985). Teorías de la reproducción y la resistencia en La Nueva Sociología de la Educación, Cuadernos políticos, N0. 44 Julio-diciembre. Páginas: 102-119.

Kaplún, M. (1998). Una pedagogía de la comunicación. España: Ediciones de la Torre.

Popkewitz, T. (1997). “La sociología política de la reforma educativa. Poder, saber y escolarización” en Sociología política de las reformas educativas. España: Morata.