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Voces UNIVA

La importancia de las energías renovables en México 2> Por | Líderes de Opinión, Voces UNIVA | Sin comentarios

Dr. Francisco Ernesto Navarrete Báez • Profesor Investigador UNIVA

 

El 29 y 30 de octubre del presente año, se llevó a cabo en la UNIVA el 5º. Seminario sobre Energías Renovables, con la temática central de la Eficiencia de las Energías Renovables en México. Tema fundamental en la agenda nacional.

Este seminario ha sido auspiciado desde su inicio por el Servicio Alemán de Intercambio académico (DAAD). Y en donde participan expertos sobre este tema de México y Alemania, país pionero y líder en su aplicación; cuyos ponentes principalmente son, los denominados exalumnos de la DAAD que hicieron estudios sobre este tópico, y ahora son pertenecientes a distintas instituciones educativas del país. Además, contamos con la participación de gente avezada de nuestra Casa de Estudios y otras instituciones, así como de instancias gubernamentales que trabajan en su normativa. En total se expusieron 24 ponencias y con más de 30 coautorías.

La temática de las Energías Renovables es transcendental para el futuro de la humanidad y de nuestro planeta. Ya que cada día se incrementa la necesidad del uso de energías para poder hacer nuestras actividades diarias, pero el impacto ambiental, económico y social para generarlas es muy alto. Desde esta perspectiva la UNIVA, con una misión y visión hacia el bien común y el desarrollo sostenible, se planteó realizar este seminario para discutir, analizar, compartir y divulgar los avances hechos sobre el tema.

Pero ¿qué se entiende como energía renovable y cuál es la importancia hoy en día de su implementación? En forma general, se denomina energía renovable a la energía que se obtiene de fuentes naturales virtualmente inagotables, ya sea por la inmensa cantidad de energía que contienen, o porque son capaces de regenerarse una y otra vez a través de medios naturales. Por lo tanto, son fuentes en que la energía disponible existe en cantidades ilimitadas, de modo que no se agotan a medida que se van utilizando. Modelos puntuales como el sol, el viento, las caídas de agua y la biomasa son ejemplos de fuentes de energía renovables.

Dos factores importantes que las distinguen como fuente energética son: la fuente natural, es decir, en donde no hay proceso de transformación directa de materiales, como es la combustión, y que la producción de la misma no va a depender de un recurso que pueda agotarse a mediano plazo. Y segundo, que su generación y uso no tendrán un impacto ambiental considerable.

Entre las energías renovables más comunes se cuentan la energía eólica, la geotérmica, la hidroeléctrica, la oceánica o mareomotriz, la solar, la undimotriz, la biomasa y los biocarburantes. Por cuestiones de espacio, no ahondaremos en qué consiste cada una, queda al lector profundizar en cada una de éstas.

Ahora bien, este planteamiento de promover el uso y consumo de energías renovables también va alineado al bien común universal, que actualmente, como naciones de un planeta único, los hemos reunido en los denominados Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) generados por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en el 2015, y en las cuales las naciones pertenecientes a este organismo nos comprometimos a cumplirlos hacia el año 2030.

Estos ODS son en total 17, que cuentan además con 169 indicadores y metas propias para su monitoreo. Para el estudio de energías renovables, nos enfocaremos principalmente en el ODS 7: Energías Asequibles y No Contaminantes, que con sus cinco metas busca el garantizar el acceso universal a servicios energéticos asequibles, fiables y modernos. Y el ODS 11: Ciudades y Comunidades Sostenibles, que establece 10 metas y su objetivo es el asegurar el acceso de todas las personas a viviendas y servicios básicos adecuados, seguros y asequibles y mejorar los barrios marginales.

La situación actual de la implementación de energías renovables como alternativa principal para la generación de la misma no es nada alentadora en el mundo, mucho menos en México. Aunque que en los últimos 20 años ha habido una revolución en cuanto a utilizar energías renovables como alternativa, por lo cual muchos países se han abocado a, primeramente, invertir en infraestructura y después reemplazar la anterior, por las distintas ofertas existentes anteriormente señaladas. Pero la realidad es que su alcance todavía está muy limitado. De acuerdo a la Agencia Internacional de Energía (IEA), en el año 2019, todavía la humanidad utilizaba el 80% de combustibles fósiles del total existente para realizar sus actividades cotidianas, como son el calentamiento de espacios, transporte y generador de energía. Del resto, el 20%, las energías renovables usadas se repartían entre el uso de energía nuclear, la biomasa tradicional y tan sólo 11% en energías renovables de las denominadas modernas, como son el viento, oceánica, hidráulica, solar, biomasa y geotérmica. Realmente todavía su impacto es mínimo. Actualmente en México, solamente el 8.6% del total de la energía proviene de fuentes renovables.

La inversión en infraestructura también no es muy grande, mucho menos en México, más ahora que la mayoría de los recursos y presupuestos disponibles se han re-direccionado para abatir el impacto de la pandemia generada por el Covid-19. Situación lógica y necesaria, por lo que su crecimiento en su desarrollo y generación está y estará muy limitado por los siguientes años.

Para México, el actual gobierno se ha decantado por la producción de energía, por seguir usando combustibles fósiles, principalmente el carbón y el gas natural, dejando de lado las políticas de fomento a las inversiones, tanto públicas como privadas, en infraestructura de energías renovables.

Desafortunadamente y profundizado por esta contingencia mundial de salud, el consumo de energías a través de las energías renovables no incrementará considerablemente en los próximos años, se calcula que para el año 2040 el planeta apenas generará el 40% del total, equiparadas con el volumen de carbón utilizada en ese tiempo, pero aún por abajo del uso del gas y del crudo. En México se calcula que llegaremos a un 27% del total. Un escenario muy desalentador.

Pero el desafío actual es que es necesario que cada ser humano piense de forma sostenible y sistemática el cómo usar adecuadamente la energía para uso personal. Pensándose como el originador del uso o mal uso de la misma. El reto es muy grande y no nos queda mucho tiempo como humanidad para que las consecuencias sean irrevertibles. Confiemos en cada pequeño esfuerzo que se hace en todos los niveles para crear así, una sinergia de gran dimensión que sea capaz de impactar positivamente.

¿Quién dijo que el amor en pareja es perfecto? 2> Por | Líderes Universitarios, Voces UNIVA | Sin comentarios

Henrique García de Souza • Pasante de la Licenciatura en Psicología

 

El amor, un tema que desde hace siglos llama la atención de diferentes expertos, artistas y formadores de opinión, y que, por ende, se conceptualiza a partir de una diversidad de comprensiones y explicaciones. Sin embargo, una discusión que casi siempre está presente en el enmarañado de ideas relacionadas con el amor es la perfección que podría existir en el mismo. ¿Es posible que exista un amor perfecto? ¿Existe la perfección en el amor?

Robert Sternberg ha sido uno de los psicólogos que ha intentado (y logrado) conformar conceptos y juicios sobre la complejidad del amor. El amor consumado, es decir, el que cuenta con disposición de intimidad, pasión-cariño y compromiso a la vez, puede ser el que desde mi opinión más se acerca a la “perfección” que buscamos entender. Siendo así, todas las otras formas de amor que no presencien estos tres aspectos de forma conjunta serán modos “no consumados” de amar, esto es, amores vacíos, sociables, fatuos, o hasta mismo solamente cariño o encaprichamiento.

Desde luego, la neuropsicología nos ha demostrado en sus estudios que la etapa más intensa y culturalmente expresada del amor, el enamoramiento, en sí mismo genera el bloqueo de las capacidades que se consideran las “avanzadas” y que distinguen a los seres humanos de los otros animales. Es decir, el ser humano presencia menor control de habilidades de planificación, codificación de información y sesgo de respuesta ante ciertos estímulos durante el enamoramiento.

Empero, esto no significa que la contraparte de este bloqueo cognitivo (esto es, la intensidad emocional y placentera) sea negativa, por lo menos, desde mi punto de vista. La dopamina, neurotransmisor vinculado al placer, nos ha servido de mucho en cuestiones involucradas a la evolución humana, y, de igual manera, la oxitocina, que es un neurotransmisor base para lograr el apego y cercanía entre humanos. Ambos son cimientos del enamoramiento y del amor, respectivamente.

¿A qué voy con esto? Como es posible observar, yo mismo tengo incertidumbre respecto a cómo comprender y explicar la perfección en el amor; lo que puedo enfatizar es que el amor perfecto no existe, aunque podríamos presenciar el acercamiento a la “perfección” en el amor, cuando se vive y se experimenta el compromiso afectivo, no el de “papeleo”; la intimidad, mas siempre respetando los límites de cada quien; y también la pasión, como un proceso de equilibrio y llaneza.

Acariciar con la palabra 2> Por | Líderes de Opinión, Voces UNIVA | Sin comentarios

Dra. Ma. Cristina Martínez Arrona • Jefa de UNIVA Online

 

Muchas veces basta una palabra, una mirada,

un gesto para llenar el corazón del que amamos.

(Teresa de Calcuta)

El 2020 ha sido un año de renuncias y pérdidas. Hemos renunciado a celebraciones, viajes, encuentros, proyectos de vida, y también algunos sufrimos la pérdida del trabajo, de fuentes de ingreso, de bienes, y lo más triste, de seres queridos. El aislamiento que padecemos, además de afectar los proyectos personales, la falta de espacios para el encuentro, está minando un aspecto esencial de la persona: sus relaciones.

Sentimos la carencia del afecto que teníamos a través de actividades laborales, educativas, familiares, sociales, culturales o de ocio, experiencia que ha llegado a cuestionar el sentido y la motivación de la existencia, ya que, como afirma el papa Francisco: “hacen falta gestos físicos, expresiones del rostro, silencios, lenguaje corporal, y hasta el perfume, el temblor de las manos, el rubor, la transpiración, porque todo eso habla y forma parte de la comunicación humana” (FT 43).

La propuesta ante este contexto es no preguntarnos ¿quién soy? sino ¿para quién soy? No detenernos en lo que estamos dejando de recibir, sino en lo que podemos decir, hacer, arreglar, fortalecer, para ayudar y compartir alegría en este contexto de oscuridad e incertidumbre. El entorno está reclamando nuevas formas de comunicación, de expresión, que podamos acariciar con la mirada, con las palabras.

Por su autonomía y libertad la persona es un ser en relación y la palabra es la expresión más propia del ser humano para entrar en relación consigo mismo y con el otro, por lo tanto, cuando la comunicación se interrumpe, se pierde el sentido. El lenguaje es lo que nos hace profundamente humanos, para la antropología bíblica, la boca expresa lo que percibió el oído y el ojo, de ahí que la comunicación, el encuentro se da con el rostro: “respóndeme Señor, no me escondas tu rostro” (Sal. 143,7).

Decir significa mostrar, aparecer, expresar, dejar ver y oír. La capacidad de comunicación de la persona es una función creadora para entrar en relación con algo o alguien diferente a nosotros mismos, con la competencia y habilidad de transformar la realidad, de fortalecer el encuentro a través de la palabra. Se necesita una paciente escucha para captar, ir más allá de las palabras o actitudes externas, que nos permitan acoger y aceptar al otro como es, integrándolo así en nuestra vida.

No dejemos de percibir la presencia de los demás pese a la distancia, el pensar, sentir y amar de la persona a través de su rostro, escuchándola con todos nuestros sentidos. El amor recrea y da sentido, y este se fortalece en la relación a través de las palabras: el signo y vínculo más bello, “como en el agua un rostro refleja otro rostro, así el corazón de un hombre refleja el de otro hombre” (Prov. 27,19).

 

Publicado en El Semanario Arquidiocesano de Guadalajara del domingo, 29 de noviembre de 2020

Un país respetable 2> Por | Líderes de Opinión, Voces UNIVA | Sin comentarios

Pbro. Lic. Armando González Escoto • Director de Publicaciones del Sistema UNIVA

 

Una cosa son los derechos y otra muy distinta es el respeto. Todos nacemos con derechos, pero el respeto es algo que se gana.

A un país se le puede admirar por sus grandes logros o temer por su poderío económico y militar, pero el respeto depende del tipo de sociedad que ha producido.

En las sociedades premodernas el respeto se adquiría en la medida que sus habitantes se adecuaban a los principios y valores que ostentaban como parte de su identidad, principios fundamentalmente de origen religioso; muchos de estos principios pasaron a las sociedades modernas en versión secularizada, así: la veracidad, la honradez, la honestidad, y el espíritu de justicia, añadiendo otros nuevos como serían los valores de la democracia: libertad, igualdad, racionalidad empírica. Después se incorporará la solidaridad, las normas cívicas, el respeto a la sana convivencia, etc.

Principios y normas entran en juego cuando la sociedad debe resolver sus conflictos o contradicciones internas, pero también a la hora de dar forma y mantenimiento a sus instituciones, en la confiabilidad de sus empresas y sus productos, en la calidad de sus sistemas educativos, en el valor real de sus credenciales, certificados y documentos, en el grado de control que ejerce sobre las conductas disruptivas, por ejemplo, la delincuencia o la corrupción.

Si nos atenemos a este conjunto de elementos, es inevitable admitir que México no es todavía un país que merezca respeto, nos pueden admirar por nuestro pasado, incluso por nuestra capacidad de sobrevivir en una sociedad tan distorsionada, pero el respeto sólo se alcanza cuando la sociedad es capaz de modificar sustancialmente su disfunción interna.

No somos una sociedad respetable, entre otras cosas, porque no somos una sociedad confiable, las potencias extranjeras conocen muy bien nuestro alto grado de corruptibilidad, y las sociedades de esos países saben que no siempre podemos respaldar con los hechos los títulos o reconocimientos que ostentamos, ya que en nuestro país pesa más la recomendación que el mérito, el soborno que el examen. Saben que no somos sólo víctimas de gobiernos ineptos o corruptos, sino también cómplices y beneficiarios.

Una sociedad que todo lo “arregla” o todo lo “altera” en función del dinero o de las influencias, no es digna de crédito, ni puede realmente progresar en el campo del conocimiento, la productividad y el ingenio. Por eso la Universidad de Guadalajara puede presumir el número de “Premios Nobel” que ha invitado a su Feria del Libro, pero no el número de Premios Nobel que ha producido, porque para obtener esos reconocimientos se necesita mucho más que poder, dinero o recomendaciones.

Hacer de México un país respetable no figura por cierto en las agendas de nuestros partidos y políticos, tampoco sus informes anuales nos hablan del grado de respetabilidad que hemos alcanzado, situación explicable ya que para que la sociedad mexicana se volviese respetable tendría que, en primer lugar, desarticular a la clase política y a su sistema, sustituyéndola por una auténtica sociedad democrática y participativa; todavía estamos lejos de este logro, tan lejos que los políticos no puede ni siquiera entender de qué se trata.

 

Publicado en El Informador del domingo 29 de noviembre de 2020

Ronald Hubbard y el trasfondo ufológico de la Cienciología 2> Por | Líderes de Opinión, Voces UNIVA | Sin comentarios

Dr. Fabián Acosta Rico • Docente-Investigador UNIVA Plantel Guadalajara

 

Hasta este momento, se han mencionado creencias ufológicas, cuya adopción no conlleva un compromiso religioso formal; pero, que pueden alterar la cosmovisión de las personas que le prestan su credulidad a estos modernos gurús de los extraterrestres. No obstante, desde mediados del siglo pasado, han surgido cultos ufológicos debidamente organizados que bien pueden ser calificadas de religiones, pues cuentan con un dogma, rituales y códigos éticos. La mayoría están estructuradas de forma sectaria y en algunos cultos, de tipo pernicioso, incluso, han manipulado a sus seguidores para realizar suicidios masivos como ocurrió con la secta ufológica la Puerta del Cielo. Su líder, Marshall Applewhite convenció a 39 de sus seguidores de quitarse la vida en 1997 con la promesa de que sus almas abordarían una nave espacial extraterrestre que volaba detrás de la cola del cometa Hale-Bopp, cuya aparición en el firmamento terrestre sí dio en ese preciso año.

Otras religiones o cultos ufológicos barajean en su discurso doctrinal o ideológico el tema del supremacismo o prejuicio racial; un par de ejemplos, situados en polos opuestos, lo tenemos en la Nación del Islam y con el que podemos denominar como culto serranista (por su pensador Miguel Serrano). El primero sostiene que la raza negra es de origen extraterrestre, su líder, Wallace Fard Muhammad se presentó a sus seguidores como una encarnación de Ala; quien sería uno de los doce extraterrestres miembros del consejo que rige nuestro universo. El segundo, por el contrario, afirma que la raza blanca y en particular la aria proviene de un planeta que orbita la estrella Aldebarán; Hitler y los nazis tuvieron contactos con seres extraterrestres caucásicos quienes, supuestamente, les ayudaron a desarrollar una tecnología bélica adelantada a su época.

Otros cultos ufológicos importantes son el Movimiento Raeliano y la Orden Tifoniana; éste último inspirado en la literatura de terror cósmico de H.P. Lovecraft. Sin duda de todas las religiones, iglesias y sectas ufológicas una de las más influyentes y con mayor número de adeptos es la fundada por Ronald Hubbard, la Cienciología.

Hubbard es todo un personaje representativo de los rumbos que están tomando las neorreligiosidades contemporáneas inscritas en el esoterismo de masas. Estas religiosidades no precisan de un profeta o un místico que las funde; surgen más de la obra y el ingenio de creativos y escritores de fantasía o de ciencia ficción; los universos ficticios ideados por estos talentos literarios seducen y cautivan a los grandes públicos invitándolos a concebir realidades más allá del entendimiento ordinario.

Hubbard dio ese paso que convierte a un novelista en un gurú moderno: llevó sus ficciones literarias a la esfera de lo religioso transformándolas en neomitologías. Para que el literato mutara en líder carismático se hizo necesario mitificarlo y así ocurrió. La historia que de su vida se cuenta dentro de la Iglesia de la Cienciología lo describe como un hombre excepcional, de grandes y múltiples talentos que pasó por etapas que lo fueron preparando para convertirse en una mente esclarecida destinada a revelar una gran verdad y de guiar a la humanidad hacia la libertad y la felicidad.

Hubbard nació el 13 de marzo de 1911, en Tilden, Nebraska y murió el 24 de enero de 1986. Durante su infancia su familia cambió de residencia en varias ocasiones. Como si de una novela se tratara, él y sus biógrafos afirman que siendo niño confraternizó con los indígenas de la tribu de los Pies Negros, en cuya tradición fue iniciado por un curandero local, ganándose el muy raro estatus, para un cara-pálida, de hermano de sangre.[1] Su aventura existencial continúa después con los niños exploradores convirtiendo en el Scout Águila más joven de su país.

Tras estudiar psicoanálisis con el comandante Joseph C. Thompson, discípulo directo del propio Sigmund Freud, pasó por la casi obligada visita al Tíbet (es casi un cliché entre los buscadores de las grandes verdades el ir a oriente: a la India o al país de las montañas a recibir la iniciación de una swami o de un rinpoche). Precisamente, en esta insistencia de mitificarse en su calidad de líder carismático, Hubbard afirma que a los 19 años, al ser reubicado su padre al Pacífico Sur con el cargo de comandante de la Marina de los Estados Unidos, pudo viajar por China e India, en uno de sus viajes dice haber ingresado en las lamaserías prohibidas del Tíbet de las Colinas Occidentales de China; donde tuvo el privilegio y la distinción de estudiar con uno de los últimos magos de la línea de aquellos que sirvieron en la corte de Kublai Khan.

Durante la Segunda Guerra Mundial sirvió en el ejército estadounidense, con el grado de teniente. De regreso en su patria, escribió la obra que lo catapultó como uno de las figuras más reconocidas de la literatura de la superación personal y autoayuda emocional y psicológica: Dianética: La Ciencia Moderna de la Salud Mental; la cual salió publicada el 9 de mayo de 1950. La obra tuvo muy buena aceptación colocándose en la lista de best-sellers del New York Times.

Es en esta obra y en otros escritos posteriores en los que Hubbard asienta los fundamentos exotéricos de su filosofía o doctrina; las bases esotéricas o mistéricas de ésta, como veremos más adelante, se desprenderán de sus especulaciones ufológicas reservadas para los seguidores de su iglesia dispuestos a pagar por ellas considerables cantidades.

En sus principios profanos, la propuesta filosófica de Hubbard tiene muchas proximidades con el psicoanálisis. Preocupado por la salud mental de las personas y deseando brindarles un método probadamente científico que los conduzca a la felicidad, Hubbard ideó toda una terapéutica que comienza afirmando que la raíz de nuestros males emocionales está en lo profundo de nuestra mente donde yacen grabadas experiencias desagradables que forman imágenes mentales. Estas malas y dolorosas experiencias quedan grabadas secuencialmente formando lo que Cienciología llama líneas temporales. Las dolorosas vivencias grabadas en las líneas temporales se acumulan debajo del nivel consciente formando la mente reactiva (Teología y práctica de una religión contemporánea. Cienciología, 1998, pág. 16).

La Dianética promete escarbar hasta lo más profunda de la mente reactiva y liberarla de los traumas pasados ayudándole a la persona a recuperar su estado espiritual individual y con él sus capacidades artísticas, fuerza personal, carácter, bondad y decencia innatas. A este estado la Dianética le llama Clear.

La Cienciología es todo menos materialista sostiene que el ser humano es un ser espiritual constituido por cuerpo y mente; y que el espíritu es la fuente de todo lo bueno, decente y creativo del mundo. (Teología y práctica de una religión contemporánea. Cienciología, 1998, pág. 17). Como en el universo de Star Wars, para la doctrina de Hubbard todo en el universo permanece en unidad y armonía gracias a una fuerza de vida espiritual la que llamó thetán: La fuerza de vida existe aparte del universo físico (MEST), pero actúa sobre él… (Teología y práctica de una religión contemporánea. Cienciología, 1998, pág. 18) En Cienciología, esta visión fluye de la teoría de que thetán crea el MEST (el universo físico)…:

El thetán, sin embargo, no pertenece al universo de la materia, la energía, el espacio y el tiempo, y por tanto no cesa de existir cuando el cuerpo muere. Es inmortal (Teología y práctica de una religión contemporánea. Cienciología, 1998, pág. 19).

Para la Cienciología la raíz de nuestros males, insatisfacciones y frustraciones reside en la pérdida de identidad que sufrimos con el anquilosamiento materialista que sufre nuestro ser espiritual o thetán. Somos seres incompletos. La Dianética, con su tecnología espiritual que retoma muchas de las enseñanzas de la sabiduría oriental, pero la pone al día, promete salvarnos de nuestra miserable condición: “La salvación completa del thetán lo que la Cienciología llama la Libertad total, se alcanza mediante la práctica de los servicios religiosos de Cienciología” (Teología y práctica de una religión contemporánea. Cienciología, 1998, pág. 21). El resultado final de darle seguimiento al método de la Cienciología es un estado de conciencia que le ayuda al individuo a asumirse plenamente como un ser espiritual, que tiene la certeza de que el alma y la identidad transcienden la materia y por ende son inmortales.

Finalmente, en esta, la que he denominado la cara exotérica de la Cienciología, la cual podría decirse es su carta de presentación ante sus nuevos adeptos; tómese en cuenta que este cuerpo de técnicas y creencias son mostradas con toda claridad y sistematicidad en la literatura popular escrita Hubbard y sus continuadores, la cual tiene de trasfondo una teología deísta. En efecto, para la doctrina de Hubbard en el pináculo de la creación está el Ser supremo o Dios; dicho ser en sus infinitas posibilidades se le manifiesta a que cada persona de manera distinta guarda con cada quien una relación personal y única. Suena lo anterior a las viejas doctrinas protestantes, pero sin la Biblia. Absurdo resulta por tanto imponer una visión única de Dios; el conocimiento que podamos tener de él es en realidad un descubrimiento personal posible cuando hemos alcanzado la Libertad total (Teología y práctica de una religión contemporánea. Cienciología, 1998, pág. 26).

Nuestro escritor de novelas populares de ciencia ficción logró fusionar algunas de las creencias de las religiones orientales como la de la trasmigración de las almas con un deísmo de matriz cristiana. Hasta aquí sus ideas y creencias religiosas no presentaban ninguna conexión clara con la ufología; para adentrarse en estos saberes, el culto, según cuentan algunos de sus exmiembros, espera fidelidad y generosidad monetaria de sus seguidores. Las enseñanzas ufológicas mistéricas demandan preparación y al parecer también dinero. Es una religión de ricos y de celebridades.

Es bien sabido que la Iglesia de la Cienciología, con sus millones de seguidores en todo el mundo ha sabido cautivar a reconocidas celebridades de Hollywood; actores que en sus películas han divulgado al gran público algunos de los principios teológicos y ufológicos de su extinto gurú. Los casos más conocidos son el de Tom Cruise con su película del 2013 Oblivion; Will Smith a quien se le vincula con la Iglesia de la Cienciología por haberle donado al culto fuertes cantidades de dinero y cuya película After Earth, la cual protagoniza con su hijo, recrea desde la ficción cinematográfica algunas de las premisas de la ufología y teología de Hubbard. Por último, tenemos a John Travolta quien estelarizó en el 2000 la película Battlefield Earth inspirada en una de las obras del autor de la Dianética.

El credo ufológico de la Cienciología parece también sacado de uno de los relatos de ficción de Hubbard. Como Sitchin, Hubbard asevera que los extraterrestres ya han estado en la tierra hace 75 millones de años. El emperador galáctico, Xenu, regía sobre un poblado conglomerado de planetas, 76 en total, cada uno estaba habitado por 178 mil millones de seres. Queriendo rebajar este número, el emperador planificó un genocidio. Con ayuda de psiquiatras llamó a billones de sus súbditos a los que adormeció inyectándoles una mezcla de alcohol y glicol. Inconscientes los raptó y subió a naves espaciales parecidas a los aviones DC-8. Su destinó era el planeta tierra; donde masivamente fueron depositados, aún paralizados, alrededor de las bases de volcanes, los cuales hicieron erupción al serles detonadas bombas de hidrógeno. Como en Pompeya, la lava arrasó a los billones de secuestrados. Una marea de almas de los condenados ascendió al cielo agitado por los vientos nucleares desatados por las explosiones. Para evitar su retorno, Xenu las atrapó con rayos eléctricos; las empaquetó y las llevó a cines enormes donde estuvieron por varios días viendo películas en 3D que sembraron en ellas creencias religiosas falsas acerca de Dios, el diablo y Cristo. A este proceso de inducción de recuerdos y creencias se le llamó implante. Terminadas las películas las almas o thetán abandonaron las salas y se juntaron en ramilletes de mil que invadieron cuerpos vivos.

El malvado emperador fue derrocado y confinado a una montaña de los planetas que él gobernaba. Encerrado en un campo de fuerza, Xenu aún vive. Los seres humanos actuales estábamos infestados de thetanes. Para tener un alma libre, es decir, sin recuerdos y creencias implantados, necesitamos de las técnicas de exorcismo y desprogramación que imparte la Iglesia de la Cienciología. El creyente tiene que gastar una suma importante para ser tratado y liberado.

Los extraterrestres, según Hubbard no han dejado de visitar la tierra. Otras teorías sostienen que en realidad nunca se han ido y que están entre nosotros ocultos manejando los hilos de la política, la economía, la cultura y la religión.

[1] Esta información fue obtenida de una de las páginas oficiales de la Iglesia de la Cienciología: https://www.scientology.org.mx/faq/scientology-founder/who-was-lronhubbard.html del artículo intitulado ¿Quién fue L. Ronald Hubbard?

¿Acaso es hostigamiento laboral o será otra cosa? 2> Por | Líderes Universitarios, Voces UNIVA | Sin comentarios

Silvia Marlene Ruelas Medina • Alumna de la Licenciatura en Psicología

 

El síndrome de Cronos afecta directamente a las personas que laboran en medianas o grandes empresas que tienen una jerarquización de por medio.

Citando a Grettchen Flores (2011) ella indica que, en términos generales, se refiere al miedo patológico de la persona que ocupa un puesto superior y no promueve a sus subalternos por temor a ser desplazado o sustituido, y de él se deriva una exagerada necesidad de mantenerse seguro en un puesto, evitando así, el crecimiento de los subordinados en el área donde se ejerce el mando.

En una breve investigación realizada recientemente sobre el tema y, desde un punto de vista gerencial, este síndrome se considera una enfermedad mortal; ataca a más del 50% de las organizaciones en el mundo, no distingue género ni nacionalidad y termina percibiéndose como un problema minúsculo en la mayoría de los casos. Por lo que hay una fuerte correlación de inseguridad y miedos personales que se complementan a la perfección con puestos gerenciales y de supervisión de equipos.

Este síndrome está ligado con otro tipo de trastornos laborales, por ejemplo, con el Mobbing o acoso laboral, que consiste en intimidar, humillar y consumir emocional e intelectualmente al trabajador, con el objetivo de eliminarlo de la organización o satisfacer la necesidad de agredirlo.

Para el filósofo Immanuel Kant, el estar abusando de otras personas, solo por el hecho de cumplir una serie de metas personales, es algo egoísta y no se podría convertir en un criterio moral, como señala en su imperativo categórico, el cual estipula actuar de un modo determinado e incondicional.

Al llegar a la mayoría de edad se tiene la ilusión de trabajar en una empresa renombrada y tener oportunidades de crecimiento personal en ese lugar, sin embargo, hay personas en los altos puestos que son bastante inseguras y ambiciosas que, si te ven como un buen elemento para la empresa, harán lo imposible para que desistas y tires la toalla.

Es imperativo seguir cuestionando cuáles características tiene un buen supervisor, y si ser un buen jefe es velar por los intereses de la empresa o por los empleados.

 

No solo es tecnología digital 2> Por | Líderes de Opinión, Voces UNIVA | Sin comentarios

Mtra. Elena Martínez Garza • Coordinadora de Imagen Corporativa del Sistema UNIVA

 

Que una empresa utilice herramientas digitales no le garantiza el éxito comercial, o la supervivencia en tiempos de pandemia por COVID-19.

Es interesante observar que la mayor parte de las empresas maduras en el uso de la tecnología, coinciden con ciertas características que las distinguen: cuentan con organigramas simples y horizontales, se adaptan con flexibilidad al entorno, utilizan el intraemprendimiento continuo como pilar del crecimiento, realizan la experimentación del prototipado de productos con rapidez en la implementación, y utilizan el aprendizaje validado para dar el siguiente paso. Nada que las empresas jóvenes no puedan replicar, pero mucho que las empresas tradicionales offline deben aprender.

Si bien es cierto que el presente (por no decir el “ayer”) empresarial de casi todos los sectores se vislumbra en ambientes digitales, hay que considerar una mezcla fundamental de elementos para el porvenir comercial en esos “misteriosos” entornos: talento humano, metodología, estrategia y claro, tecnologías.

Las startups de hoy reúnen talento humano experimentado, con o sin grado académico, con igual o mayor habilidad en el desarrollo de proyectos digitales que los líderes fundadores; saben que la gente es clave para el crecimiento comercial y el alcance exponencial, la tendencia es el trabajo colaborativo no asalariado o entre pares (Per to Per).

El comercio electrónico y la innovación escalonada en productos no son otra cosa que metodologías enfocadas en la venta, consiste en implementar técnicas o sistemas basados en el crecimiento constante, conocidas por el término de Growth hackers que se define como el conjunto de técnicas, principalmente digitales, para el crecimiento acelerado que busca conseguir el mayor número de usuarios o clientes al costo más bajo y en un periodo más corto de tiempo.

Para muchos empresarios la estrategia sería el elemento fundamental a priorizar, independientemente de si el negocio se encuentra dentro o fuera del Internet, pero como les preocupa quedarse fuera de la tendencia global del comercio electrónico, creen ingenuamente que solo basta con llevar su actual modelo de negocio a las herramientas digitales y difundir sus productos en las redes sociales. Una de las principales estrategias que favorece a los negocios online, consiste en “pivotear” constantemente conforme a los intereses y conductas de un específico nicho de mercado, es decir, redirigir periódicamente el rumbo, tanto el comercial como de branding, basándose en la información que dejan los prospectos y/o actuales clientes, esas métricas (propias y ajenas) se convertirán en la “esfera mágica” que predice el futuro e indica el rumbo a seguir; pareciera una acción improvisada, pero el nuevo líder digital debe saber leer e interpretar el nuevo “lenguaje” de los algoritmos que genera la analítica económica, el Big Data y el Marketing 4.0

Entendamos al ambiente digital como la “nueva” tierra fértil para el crecimiento exponencial de los negocios, y más aún, en estos tiempos de pandemia. Sin embargo, la tecnología no logrará nada por sí sola respecto a la preciada cosecha de la rentabilidad sin el talento humano, los procesos y las estrategias de predicción.

Estados Unidos, ¿democracia en crisis? 2> Por | Líderes de Opinión, Voces UNIVA | Sin comentarios

Pbro. Lic. Armando González Escoto • Director de Publicaciones del Sistema UNIVA

 

La primera nación democrática del mundo moderno fue Estados Unidos, un país que además hizo misión propia llevar y defender la democracia por todo el planeta. Doscientos cuarenta y cuatro años después enfrenta una crisis que no se presentaba desde la sucesión Adams – Jefferson, a comienzos de su historia independiente.

La crisis es tanto de sus instituciones electorales, de la vivencia de la democracia en sí misma, y también del modo en que unos y otros ubican a su nación en el concierto del mundo. En la polémica Trump – Biden se enfrentan dos mundos opuestos, el individualista y el universalista, en proporciones prácticamente iguales. Atrás de Biden se ubica la mitad de los norteamericanos y el resto del mundo, salvo muy raras, extrañas y absurdas excepciones. Atrás de Trump sólo está la otra mitad de Norteamérica y esas raras, extrañas y absurdas excepciones.

En la personalidad colectiva que representa Trump se funden el racismo clasista del antiguo este con la prepotencia salvaje del viejo oeste. En Biden opera la Norteamérica que ha querido ser futurista, y dialogal consigo misma y con el mundo, aunque ambos personajes tengan como principal prioridad mantener las prerrogativas del imperio. Las diferencias son de grado, pero a esos niveles basta un grado para marcar una diferencia colosal.

Con Trump el neocapitalismo liberal volvió a ser brutal, y el imperialismo prepotente. Con Biden podría recuperarse la política de “todos ganan” aunque lo hagan en distinta proporción. Con Trump se mantendría la línea de “gano yo” y nadie más.

A primera vista parecería un duelo de ancianos, si no estuviesen respaldados por movimientos sociales bastante jóvenes, aún si son la reedición de antiguas fobias, como el movimiento neo nazi, o la siempre viva ultraderecha religiosa farisaica y maniquea.

En el neonazismo norteamericano de hoy revive el ku klux klan de siempre, pero ya no persiguen a judíos o negros, sino a latinos y asiáticos, y en general a los migrantes, persuadidos de la teoría de Samuel Huntington, publicada por primera vez en 1993, según la cual los inmigrantes son una verdadera amenaza para la “civilización” norteamericana, amenaza que debe ser erradicada sin parar en modos ni en recursos. Bueno, así como hay autores que se adelantan a su tiempo, los hay que nacen varios siglos después de su tiempo.

Sin duda la sociedad norteamericana vive hoy numerosas contradicciones y graves desafíos, tan serios y acuciantes que a la actual administración le dio por disparar en todas direcciones, señal inequívoca de su incapacidad para entender su problemática social e identificar las soluciones; nunca es tan evidente la impotencia de una sociedad para rehacerse como cuando tiende a encerrarse, aislarse y agredir al resto del mundo.

Con Biden puede restablecerse un sentido común pragmático y sensato que serene a la sociedad estadounidense, y la haga más capaz de discernir tanto su condición actual como sus posibilidades de futuro en un contexto irreversiblemente global, donde los liderazgos no se imponen, se comparten, y las hegemonías económicas se abren en aras de la sustentabilidad y el multiculturalismo.

 

Publicado en El Informador del domingo 22 de noviembre de 2020

Rutina de cristal 2> Por | Líderes Universitarios, Voces UNIVA | Sin comentarios

Silvia Karime Rodríguez Padilla • Alumna de Bachillerato UNIVA

 

Recuerdo ese día lejano, ese atardecer, estaba buscando algo por internet para perder el tiempo, llegó una notificación, abrí el mensaje, visualicé una imagen con un encabezado muy llamativo; “La enfermedad que acabará con el mundo”, en ese momento me sonó un tanto absurdo, la imagen tenía la descripción del virus junto con una lista de síntomas. Olvidé el mensaje fácilmente para seguir con mis asuntos. En ese momento veía muy lejana la posibilidad de que un tal COVID-19 que empezó en países orientales llegara al continente y mucho menos a mi país.

Ahora que lo pienso, recuerdo una película donde básicamente al final concluye en que el hecho de que la gente se entere del momento exacto del fin, hace que lo crea y lo acepte así colaborando con el fin mismo; también pasó por mi mente otra película donde se plantea que cada persona es responsable de su muerte de acuerdo con las decisiones que toma; finalmente, revivo una serie donde expone que por más que sepas la circunstancia exacta del fin e intentes evitarla, tus acciones sólo terminan asegurando un inminente desenlace.

Ahora que pienso en aquel recuerdo y tomo en cuenta la situación en la que nos encontramos, estoy llegando a la conclusión de que la realidad es totalmente diferente, pues ese pensamiento de dudar sobre la posibilidad de que suframos alguna situación de apocalipsis, es un factor que puede contribuir a él, pues la principal causa de esto es que no se tuvieron las medidas suficientes cuando empezó, incluso teniendo conciencia de las posibles consecuencias.

Hoy considero que tal vez este tipo de pensamiento se debe al tiempo y a la sociedad, pues después de diversos escenarios políticos en épocas anteriores, es posible que nos hayan preparado y nos hayamos acostumbrado a consumir películas y leer historias donde el fin del mundo depende de un grupo de personas -sin mencionar que la mayoría es excluida de ese grupo-, que prefieren dejarle la “acción” a los demás, cuando es responsabilidad de todos.

En pocas palabras, nos hemos acostumbrado al caos.

Así es como veo nuestra situación, tal vez es así que la sociedad ha cambiado al lado opuesto donde nos encontrábamos antes o, simplemente ha cambiado mi forma de ver el mundo.

Lo que sí tengo claro es que muy pocos intentaron detener la pelota que quebró nuestra rutina de cristal.

La naturaleza como don de Dios 2> Por | Líderes de Opinión, Voces UNIVA | Sin comentarios

Dr. Fernando Sánchez Martínez • Docente UNIVA Online

 

La cuestión del medio ambiente es sin duda uno de los principales problemas que se ha agravado gracias a la intervención de la mano del hombre. El consumismo exacerbado, el individualismo capitalista, las promesas de campaña de gobiernos populistas, el afán de la permanencia en el poder, el desinterés por el cuidado de la casa común, la tendencia de utilizar tanto a las personas como al medio ambiente como un medio y no como un fin, la impasibilidad frente a la extinción de las demás especies, reflejan la crisis existencial que como humanidad enfrentamos en este inicio de la segunda década del siglo XXI.

La pandemia de COVID-19 además de cobrar vidas, hundir la economía global, emplazar a millones de personas a la pobreza, no es más que el resultado de una antropología posmoderna que utiliza y desecha tanto a las diversas especies como al mismo ser humano. Esta enfermedad zoonótica, causada por la irresponsabilidad, transmitida de animales a humanos, deja al descubierto el uso indiscriminado que se le ha dado a los dones de la naturaleza, la cual seguimos dañando.

Un claro ejemplo en México es el interés por parte del presidente López Obrador en volver a la generación de la electricidad por medio del carbón, una visión totalmente contraria al cuidado del medio ambiente y la generación de la salud, ya que “sabemos que la tecnología basada en combustibles fósiles muy contaminantes – sobre todo el carbón, pero aún el petróleo y, en menor medida, el gas – necesita ser reemplazada progresivamente y sin demora” (LS, 165).

Ante este tipo de propuestas, la responsabilidad del cuidado del planeta como ciudadanos y creyentes es mutua e intergeneracional, es decir, las generaciones anteriores nos han legado el planeta en una situación específica, ante ello es que hemos actuado haciendo uso de los bienes de la naturaleza por lo que como creyentes se nos pedirá cuentas.

De ahí que el Papa Francisco llama a una conversión ecológica, ya que no solo basta la doctrina, la fe, esta se hace visible y palpable en una forma de vivir, de pensar y actuar, por lo tanto, el compromiso cristiano va más allá, es aún más profundo que una visión política partidista. El compromiso a vivir la fe desde el cristianismo implica proteger a la naturaleza como don de Dios, desde una ética intergeneracional, pensando en los que vendrán, donde el desarrollo económico sea el medio para generar un verdadero desarrollo humano integral, el cual pondere todas las dimensiones de la persona y así se logre alcanzar una sociedad más humana, más justa, más saludable y amigable con el planeta.

 

Publicado en El Semanario Arquidiocesano de Guadalajara del domingo, 15 de noviembre de 2020.

 

Referencias

Francisco (2015). Laudato sí. Recuperado de:

http://www.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html