SEDES
Colima Guadalajara Lagos de Moreno La Piedad León Puerto Vallarta Querétaro Tepic Uruapan Zamora Online
Bolsa de trabajo Bolsa de trabajo Portal de pago Online Biblioteca

English Assistance

YO SOY EL PAN VIVO, QUE HA BAJADO DEL CIELO (Jn. 6, 44-51)

El día de hoy nos encontramos con un evangelio muy eucarístico, un evangelio en donde Jesús se entrega física y espiritualmente a la humanidad. Una de las necesidades básicas del ser humano para poder estar con vida es el alimento, fuente de energía y vitalidad, de la cual depende nuestra existencia.

En este contexto Jesús se afirma como; “Yo soy el pan de la vida”. Un Jesús que se ofrece como alimento, generador de vitalidad, para todo el que coma de Él. Si lo tratamos de comprender con elementos nutricionales podríamos decir que nuestro cuerpo necesita diferentes elementos para mantenerse en buenas condiciones, es necesario el consumo de hidratos de carbono (azúcar), que nos aporta energía para que nuestros órganos funcionen, proteínas que nos dan estructura, principalmente nuestros músculos y las grasas, benéficas para que nuestras hormonas funcionen adecuadamente y mantengamos un equilibrio fisiológico, entre otras tantas.

Así Jesús, como pan de vida, nos aporta energía a nuestro espíritu para mantener nuestra unidad con Dios, para mantenernos firmes ante las adversidades, ante esos momentos de dolor y desesperación en donde nos damos cuenta de que nuestras propias fuerzas no son suficientes. Allí entra la fuerza, la energía de Dios que nos levanta, nos alienta y nos empuja a seguir disfrutando de la vida. Jesús, así como las proteínas, da estructura a nuestra vida, nos conduce al bien, nos regala la capacidad de discernimiento, de conocer nuestras miserias, pero también, de conocer nuestras virtudes para ser felices y finalmente como las grasas, nos permite mantenernos equilibrados en esas cosas que no se ven a simple vista, pero las que podemos sentir, nuestras emociones, pero, sobre todo, nos enseña a amar.

Jesús es el pan bajado del cielo para nutrirnos, para darnos la vida eterna, quien nos inyecta energía, quien nos da estructura y quien nos regala la plenitud mediante el equilibrio de nuestro sentir; nos conceda parecernos cada vez más a Él, mediante la configuración en el amor, un amor hasta el extremo.

Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre, y el pan que yo les voy a dar es mi carne para que el mundo tenga vida.

Jn. 6, 51.

 

Dejar un comentario.