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UN PROFETA AUSTERO (Mateo 11, 11-15)

El día de hoy recordamos en la liturgia de la Iglesia a san Juan Diego, este personaje en la vida de la Iglesia, que nació en Cuautitlán, hacia 1474. Se convirtió a la fe por la predicación de los primeros misioneros. «Buen cristiano y temeroso de Dios», fue escogido por él para ser el mensajero de «la siempre Virgen Santa María, Madre del verdadero Dios por quien se vive», misión que cumplió fielmente. Vivió junto a la ermita de nuestra Señora de Guadalupe, unos 17 años, hasta su muerte, acaecida en 1548. El papa Juan Pablo II lo canonizó el 31 de julio de 2002.

Bajo esta figura de san Juan Diego, la Iglesia nos propone a la luz el Evangelio el contemplar el testimonio que se nos da por Juan el Bautista en los siguientes 4 puntos.

Ser profeta. Los profetas son personas que hablan con la verdad y su mensaje generalmente no se escucha ni se acepta. Los profetas nos desafían, nos interpelan así como también nos advierten de los falsos mensajes en los que creemos tan rápidamente. Ante esto, podemos preguntarnos: ¿Qué voces o mensajes estoy realmente escuchando en mi vida en este Adviento?

Juan Bautista nos llama a arrepentirnos. El arrepentimiento significa responder al amor de Dios transformándonos en nuestras convicciones y acciones. Significa volverse hacia Dios. ¿Qué pensamientos o conductas necesito para volverme hacia Dios?

Ser austero. Jesús exalta la figura austera del Bautista con palabras de abierta y entusiasta admiración: él es descrito, incluso, como el nuevo «Elías» que ha preparado la venida del Señor. Todos están invitados a entrar en el Reino. Y tú y yo podemos hacerlo, es más hasta lo deberíamos de desearlo, pero ¿ya somos austeros?

Alianza. Sí, pero antes debemos responder libremente a esta llamada con un «esfuerzo» que, normalmente, no es cosa fácil. De esta novedad radical —fruto del Espíritu del Señor Resucitado y glorificado— el bautismo cristiano es signo sensible y eficaz. Tal decisión ha de traducirse, por tanto, en un auténtico “estilo de vida”. Y ante este escenario responder a una última cuestión ¿Ya asumimos este estilo de vida cristiano?

Pidamos hermanos que el Señor nos siga conservando en su amor y en constante contemplación. Pero sobre todo en continua conversión, en esta espera gozosa que ya viene el Señor.

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