SEDES
Colima Guadalajara Lagos de Moreno La Piedad León Puerto Vallarta Querétaro Tepic Uruapan Zamora Online
Bolsa de trabajo Bolsa de trabajo Portal de pago Online Biblioteca

English Assistance

UN HOMBRE JUSTO (Mt. 1, 16. 18-21. 24ª)

El día de hoy, diecinueve de marzo, la Iglesia celebra la solemnidad de san José. Lo que conocemos de él no es tanto como nosotros lo quisiéramos, ya que históricamente sólo tenemos algunos detalles, muy pocos, de su cercanía a Jesús y a María, por otra parte, las raíces más profundas y auténticas de su santidad. Lo demás, leyendas, relatos apócrifos, cosas que pudieron ser ciertas, pero que también pudieron ser sólo piadosas elucubraciones.

Pero, entre las poquísimas cosas que se dicen de él, hay una que vale por todas: “José, su esposo, siendo bueno, siendo justo…” José era un hombre bueno, un hombre cabal, una persona de bien. José era un santo, una de esas personas que a todos nos gustaría tener como compañero de vida. Un hombre de fiar.

José, según el Evangelio, es el “justo”, el bueno, el santo; según la liturgia, el ejemplo de fe y confianza en Dios, en su esposa, María, y en su “Hijo”, Jesús. Esto no es lo que sobresale en el mundo que nos toca vivir. Estos no son los temas que predominan en los medios. Estas no son las virtudes, tras de las cuales corremos los humanos. No, la justicia, bondad, santidad, fe y confianza de José, no es lo que más abunda entre nosotros.

Aunque también hay que reconocer que hay muchas personas buenas, justas y santas. Hay muchos y muchas que se fían de Dios y confían en Él y en María. Personas modelo a todos los niveles, como José y, salvando las distancias, María. Personas que sueñan con la justicia y con la bondad, con más humanidad, más solidaridad, más fraternidad, más gratuidad. Personas que tampoco entienden sus sueños, pero se sienten atraídos por lo que Dios trata de manifestar a través de ellos. Estas personas son un marco de referencia para los que quieren vivir su integridad en medio de un mundo demasiado cargado de corrupción, de inseguridad y de egoísmo.

Hoy san José nos anima a unirnos a la “moda” de hablar de justicia, de autenticidad, de solidaridad, aunque estas virtudes no brillen por su existencia, sino sólo por la moda de hablar de ellas como de una necesidad cada vez más destacada y dominante, quizá por su ausencia. Somos de los soñadores que, como José, quisiéramos vivir estos sueños y estas virtudes de una forma sencilla, callada y, a la vez, tan eficaz como la sal y la levadura en la masa. Aunque viviéndolo “no estemos de moda”, esta es hoy nuestra apuesta, recordando y celebrando a san José.

Dejar un comentario.