SEDES
Colima Guadalajara Lagos de Moreno La Piedad León Puerto Vallarta Querétaro Tepic Uruapan Zamora Online
Bolsa de trabajo Bolsa de trabajo Portal de pago Online Biblioteca

English Assistance

¿TAMBIÉN USTEDES QUIEREN IRSE? (Jn. 6, 60-69).

Con esta pregunta nos interpela el Señor, puesto que en el momento de la prueba es donde nosotros debemos manifestar en realidad si hemos creído en el Resucitado. En todo momento Él nos llama a ser fieles y atentos en la escucha de su palabra, la cual, es Espíritu y Vida. En ella encontramos el modo perfecto de vivir. Escuchándola y poniéndola en práctica podremos entonces cumplir la voluntad de Dios, y esta voluntad se cumple en el momento de la prueba, cuando, a pesar de las dificultades, permanecemos fieles a Él. Manifestamos así que nuestro encuentro con el Resucitado es real y lo hacemos vida. Podremos decir junto con Pedro ¿A quién iremos?, tú tienes palabras de vida eterna.

Junto con los apóstoles, en la realidad de nuestras circunstancias, podremos decir que solo en el Señor encontramos esas palabras que dan Vida Eterna, palabras de esperanza en todo momento, en cualquier adversidad en la que nos encontremos debemos tener la certeza y la confianza de que solo en Él encontramos la verdadera libertad de los hijos de Dios.

Solo teniendo nuestra fe puesta en el Señor podremos seguirlo con una seguridad tan grande que nada ni nadie nos podrán sacudir ni hacer dudar. Como los discípulos de Emaús, que lo reconocieron al partir el pan, así nosotros podremos reconocerlo en el hermano que nos necesita, en aquel que está a nuestro lado esperando una palabra de aliento, aquel que sólo quiere que lo escuchemos. En esto manifestamos reconocer al Señor, no sólo es reconocerle en el pan eucarístico, sino en el prójimo. Hacernos uno con Él, debe llevarnos a tener los mismos sentimientos y las mismas acciones para con los demás.

La comunión verdadera en estos tiempos que estamos viviendo es con el hermano, recordando que somos un mismo cuerpo, una misma Iglesia en la cual todos estamos llamados al compromiso solidario con los que nos necesitan, debemos estar dispuestos a servir y poder reconocer al Señor en medio de la misma comunidad.

Dios, Padre nuestro, que amas a tus hijos los hombres, atráenos hacia Cristo con el don de la fe, para que creamos en Él con estabilidad y con apertura al hermano. En Ti Señor, hemos puesto nuestra total confianza. No nos dejes ceder a la tentación del miedo vergonzante, por el contrario, mantennos firmes en nuestra opción: Jesús. Amén.

Dejar un comentario.