SEDES
Ags Colima Guadalajara Lagos de Moreno La Piedad León Puerto Vallarta Querétaro Tepic Uruapan Zamora Online
Bolsa de trabajo Bolsa de trabajo Portal de pago Unadis Biblioteca

English Assistance

Su tristeza se volverá alegría (Jn. 16, 16-20)

En la palabra de hoy, Jesús anuncia su partida inminente, pero así mismo nos da la noticia de su retorno, nos situamos en la última cena en el contexto en el que Jesús aún no vive su pasión y muerte; resulta complicado para los apóstoles e incluso para nosotros, entender el discurso de Jesús; lo que queda claro y nos da esperanza es el hecho de que con su partida y pronto retorno cambiará la tristeza por alegría para los que en Él creemos.

Cristo no les dice adiós sino hasta luego: Dentro de poco ya no verán; pero dentro de otro poco me volverán a ver. Porque voy al Padre, esta frase sugiere una presencia-ausencia a la cual se le ha dado diferentes significados, pero que al final de cuentas se resume en la esperanza de la vivencia de la fe que todo cristiano debe tener. Una vivencia de fe, no como la de los apóstoles que convivieron con el Jesús histórico, sino más bien, vivida desde el hecho de la resurrección, que es esencialmente la misma para ellos y nosotros. A partir de este acontecimiento todos estamos convocados a hacer de nuestra vida un proceso de descubrimiento progresivo de su presencia en nosotros, en nuestra realidad, sin prescindir al mismo tiempo de la ausencia que nos sobrepasa.

El abandono y soledad en el que queda la Iglesia luego de la ascensión de Jesús, es causa obvia de tristeza y desarraigo. Pero lo mismo que Él fue liberado de la muerte, consecuencia de su naturaleza humana y del pecado de la humanidad, así el cristiano pasará del sufrimiento a la alegría y a la paz de la nueva vida en Cristo resucitado, vencedor de la tristeza y la muerte.

Este gozo, alegría y paz del creyente, son dones que el espíritu de Jesús dejó a los suyos, es decir, de la nueva y perenne presencia de Cristo entre los creyentes. Ojalá todos pongamos empeño en ese descubrimiento y no caigamos en la tentación de suponer que su presencia llegará hasta la “otra vida”. Es esa presencia misteriosa la que convierte nuestra tristeza en alegría y la que nos capacita para estar en el mundo, comprometidos con el prójimo y lo que pasa a nuestro alrededor, como ahora que nos sentimos inmersos en un tsunami que amenaza con devastar nuestros confortables estilos de vida, aumentando considerablemente el sufrimiento de los más vulnerables.

¡Envía Señor tu Espíritu, que renueve la faz de la tierra! Mira el vacío del hombre que Tú le faltas por dentro; mira el poder del pecado cuando no envías tu aliento. Reparte tus siete dones según la fe de tus siervos. Amén.

Dejar un comentario.

Leave us your information to get in touch with you

https://www.youtube.com/embed/ZVtO9ZXTW24