SEDES
Ags Colima Guadalajara Lagos de Moreno La Piedad León Puerto Vallarta Querétaro Tepic Uruapan Zamora Online
Bolsa de trabajo Bolsa de trabajo Portal de pago Unadis Biblioteca

English Assistance

SI EL PROFETA TE HUBIESE MANDADO UNA COSA DIFÍCIL, ¿NO LO HABRÍAS HECHO? (2 Re. 5, 1-15)

El relato del segundo libro de los Reyes presenta la historia de Naamán, jefe del ejército sirio contagiado de lepra que asiste a Israel cargado con oro, plata y otros regalos en busca del profeta que lo podrá curar de su enfermedad. Curiosamente Eliseo no le pidió grandes tesoros, simplemente que se bañara siete veces en el río Jordán. Cosa sencillísima que Naamán cuestiona con berrinche por la facilidad de la acción en cuestión.

En este tiempo de Cuaresma, la Palabra de Dios nos recuerda que el cambio que Dios nos pide tiene como inicio las cosas sencillas. Frecuentemente en Cuaresma escuchamos propósitos que gigantescos y superficiales como “voy a dejar el cigarro, el refresco o el pan”, “ya no voy a enojarme o a criticar”, etc. Muy valiosos todos, pero hace falta arrancar de raíz, ver lo que hay de fondo. Fijémonos que la mayoría de nuestras fallas pueden provenir de soberbia, falta de oración, carencia de humildad, poca generosidad, cerrazón y rencores.

Cuentan que santa Teresa de Calcuta dijo “a veces creemos que las cosas que hacemos son una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara esa gota”. Si tan solo entendiéramos que Dios nos habla en la sencillez. La santidad radica en las gotitas de agua, las acciones pequeñas de cada día. Dar un estirón más, ser atento, hacer lo que a cada quien le toca, mis deberes domésticos, familiares, laborales y ciudadanos; son maneras sencillas por las que Dios nos otorga la santidad. No pretendamos sanar enfermos, resucitar o convertir el agua en vino, eso lo hace Dios; tú y yo somos llamados a vivir la entrega de hoy.

El santo entendió que era llamado a vivir entregado en lo que le tocaba vivir. Hoy somos invitados a eso mismo. Que de UNIVA salga el nuevo santo de la sonrisa, del saludo, de las universidades; el patrono de los tutores, los docentes, los estudiantes. Porque podríamos ganarnos el cielo siendo misioneros en lo profundo del mar, o aventando comida desde un avión, pero hoy Dios nos pide simplemente ser santos en donde nuestros ojos ven, nuestros brazos alcanzan y nuestra vida se desarrolla.

Dejar un comentario.