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SI COMPRENDIERAS LO QUE PUEDE CONDUCIRTE A LA PAZ (Lc. 19, 41-44)

En esta ocasión en que la liturgia de la palabra que hemos escuchado, nos propone conducirnos siempre por un camino de paz; y dentro de un marco de celebración de dos grandes columnas para la fe de la Iglesia, San Pedro y San Pablo, conviene considerar al menos tres aspectos que aunque parecieran paradójicos en cuanto al término o la mera expresión, podrán ayudarnos a descubrirnos cada vez más humanos y por consecuencia lógica, cada vez más cristianos, adquiriendo algo de los sentimientos del Hijo, y que nos llevará a conducirnos con un testimonio que cristalice ese sentimiento y propósito humano de manera real y palpable. Construir con el otro las columnas de una Iglesia más humana y más acorde a la voluntad de Dios.

Primer momento. Llorar: es la actitud que tiene Jesús con su gente y su tierra. Hasta me pongo a pensar en aquellos que lloran hoy por su patria y por su tierra. Por tener que irse de su hogar y hasta tomar distancia de su familia. Hoy siguen existiendo personas que lloran porque realmente sufren por su patria o su familia, esa necesidad familiar. Si aún no hemos experimentado esta situación quizá valdría la pena ponernos frente a ese Jesús, preguntarle cómo Él puede hacer en mí algo, que me mire con compasión como miró a Jerusalén, y si es preciso dejar correr las lágrimas, dejar que suceda. Jesús conoce nuestra necesidad y para dejarlo actuar en nuestra vida es necesario disponernos, dejarlo actuar, aunque de repente eso valga una que otra lágrima de quien sabemos nos está ayudando a purificar, sanar o dar alivio de algún modo a nuestra situación.

Como segundo momento. Poner paz: a eso estamos llamados nosotros. Comprometernos para poner paz. La paz que sólo nuestro Dios con nosotros podemos poner. Poner por ejemplo, el pensar en nuestros héroes históricos, algunos de ellos dieron la vida por nuestra tierra e incluso lucharon por un país que tuviera un poco más de paz. ¿Tú qué haces por tu tierra, por generar paz o por aportar tu granito de arena por un ambiente donde reine la paz?

Tercer y último momento. El tiempo: es ver cómo Dios sigue dando signos a la sociedad. Dios sigue bendiciendo nuestra tierra y no lo reconocemos. Hoy Dios te visita en el pobre o necesitado, y no necesariamente de algo material, también te visita en el necesitado de escucha, de atención, de tu generosidad. Dios hoy visita tu tierra, tu comunidad y tu corazón. Por lo tanto, ya déjate tomar por Él para construir un país, un ambiente de trabajo, una familia en paz por medio de Él. Deja que Dios te visite, una vez y verás que bueno es. Que Dios te bendiga y acompañe siempre.

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