SEDES
Colima Guadalajara Lagos de Moreno La Piedad León Puerto Vallarta Querétaro Tepic Uruapan Zamora Online
Bolsa de trabajo Bolsa de trabajo Portal de pago Online Biblioteca

English Assistance

NO ECHAR SU GRACIA EN SACO ROTO (2Co. 6, 1-10)

En este lunes de la onceava semana del tiempo ordinario escuchamos un fragmento de la segunda carta de San Pablo a los Corintios. De lo que escuchamos hoy podemos destacar tres puntos: la gracia, el escándalo y las maneras de actuar.

De san Pablo hemos escuchado que «Todo es gracia». Podríamos definir la gracia como esos dones de Dios que nos vamos encontrando en el camino, a pesar de lo bueno o malo que parezca un evento en nuestra vida. Esto nos lleva a la pregunta sobre qué tanto acogemos los regalos de Dios, o si terminamos por echarlos en saco roto. Quien aprovecha la gracia de Dios logra “aprender y valorar” a partir de los eventos, quien echa la gracia en saco roto es quien se la pasa quejándose o sufriendo por todo lo que le sucede. El llamado aquí es para no ignorar la acción de Dios en nuestra vida, por el contrario, busquemos qué frutos nos deja aquella situación.

Otro punto importante es el escándalo. Como Iglesia duele escuchar tantos testimonios de personas que han recibido malos tratos por parte de consagrados y laicos o que han visto de nuestra parte acciones que van en contra del Evangelio. Ya Cristo hablaba de que es preferible aventarse al mar antes que escandalizar. Por eso san Pablo tiene una sentencia: demos prueba de que somos servidores de Dios. Evitemos ser cristianos solo dentro de la iglesia, reenviando mensajes por internet o únicamente mientras estamos dentro de nuestra universidad católica. La fe es más que un traje que te pones de vez en cuando. Vivamos convencidos de nuestra fe en todo momento, que nuestra vida siempre refleje nuestro ser católico.

Por último, nos propone seis directrices para actuar: pureza, para no buscar otros intereses y beneficios propios; sabiduría, para actuar como Dios nos invita a hacerlo; paciencia, entendiendo la riqueza de que no todos somos iguales; amabilidad en el trato caritativo, fuerza en el Espíritu Santo que nos impulse para obrar rectamente; y amor sincero para buscar la razón profunda de todo: Dios. Te invito a que hoy elijas una de esas y procura que sea tu estandarte el día de hoy.

Al final, como dice el apóstol, somos los necesitados que todo poseen. Los necesitados de Dios que en Él poseemos todo. Dios es nuestra fuerza.

Dejar un comentario.