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IRRADIAR LA LUZ DE CRISTO (Jn. 12, 44-50)

Todo lo que hemos vivido, y lo que estamos viviendo ahora, requiere ser iluminado con la palabra evangélica que hoy se nos ofrece, y repetirnos una y otra vez la frase que Jesús nos regala: “Yo he venido al mundo como luz”.

El COVID-19 ha sido una pandemia que ha sacudido a todas las sociedades hasta lo más profundo de sus entrañas. ¿Qué hemos aprendido de ella? Aunque nos sacuda el cansancio por lo que ha supuesto esta enfermedad: confinamiento, miedo, alarma, enfermedades y muertes, soledad… hemos de sentarnos seriamente para comprender qué luz he escogido para mi vida; no sólo en esta situación de pandemia, sino en mi proceder diario. ¿Qué luz ilumina mis pasos?

Cristo es nuestra nueva propuesta de vida. Él nos dice: “El que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me ha enviado. Y el que me ve a mí, ve al que me ha enviado.” Creer para ver. Esa es la enseñanza de Jesús resucitado a Tomás. En la medida que creemos, vamos viendo surgir la novedad por todas partes. Comenzando por nosotros mismos. Y ese hombre nuevo, por tener la misma vida de Jesús, participando de su condición divina por gracia, es capaz de percibir la novedad de todo lo que existe.

Esa luz que es Él mismo, destruye la oscuridad interior y hace que se irradie en el entorno. Es una manera de decir en este mundo nuestro que todo puede ser diferente, mucho más humano, más pleno, más gozoso. Porque su palabra es la Palabra pronunciada por el Padre. Una Palabra llena de vida y de verdad, que libera y hace alcanzar al ser humano lo que más desea, que no son cosas materiales, sino aquellas que realmente le llevan a ser verdaderamente humano.

Debemos empezar a caminar con una nueva visión de sus palabras y hacer nuestro el Salmo 66: “El Señor, tenga piedad y nos bendiga, ilumine su rostro sobre nosotros”. Porque Cristo vino a ser luz para el mundo. Vino a disipar las tinieblas, aquellas en las que nos envuelve el mundo con sus trampas e indiferencias. ¿Qué aportamos nosotros a la humanidad para que descubra su realidad? ¿Cómo somos luz en medio de las circunstancias difíciles que nos toca vivir?

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