SEDES
Colima Guadalajara Lagos de Moreno La Piedad León Puerto Vallarta Querétaro Tepic Uruapan Zamora Online
Bolsa de trabajo Bolsa de trabajo Portal de pago Online Biblioteca

English Assistance

“ENAMORADO DEL HOMBRE” (Jn. 3, 16-21)

“Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en Él, sino que tengan vida eterna”.

Sin duda que este versículo bíblico nos revela, maravillosamente, a un Dios enamorado del hombre. En Cristo encontramos el gran signo-sacramento de ese amor que el Padre tiene por la humanidad. La oferta universal de vida y salvación por parte de Dios tienen un motivo y una finalidad. El motivo es: “Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único”. La finalidad es: “Para que no perezca ninguno de los que creen en Él”.

Quizás, alguien piense que esta pandemia que estamos padeciendo sea un castigo de Dios. Con este tipo de pensamiento, sólo se expresa una imagen negativa de lo que Dios es. Hemos de levantar la mirada más allá de nuestros miedos, y abrir nuestra comprensión de una imagen nueva, y sostenible en el tiempo, de un Dios lleno de amor para con nosotros.

Si el sentirnos mirados con amor por otros nos alegra, nos hace felices, ¿Qué no hemos de sentir si ese otro es Dios? Somos alguien para Él. ¿Por qué? Por puro don suyo, por el gran amor que nos tiene y nos ofrece de manera gratuita.

Este amor lo expresó con su Hijo, Jesucristo, invocando el perdón, para cada uno de nosotros, amando desde la cruz. Una entrega total, que nos permite mirar a Dios de otra manera. Escuchando nuestros gritos mientras vivimos en la opresión, liberándonos de cualquier esclavitud. Reconciliando nuestra vida con su vida. Invitándonos a participar de la vida divina. Sólo nuestra libertad dará luz verde para que tal acontecimiento suceda.

“Tanto amó Dios al mundo…” es una frase que nos ha de hacer pensar en la bondad de Dios. Él es toda bondad quiere manifestarse en nosotros trayéndola a nuestra existencia. Dios no quiere que suframos, Él en su bondad, se solidariza en nuestra vida, viviendo y padeciendo nuestros sufrimientos, para que sintamos cómo nos sostiene y alcancemos la alegría en el dolor.

Dejar un comentario.