SEDES
Colima Guadalajara Lagos de Moreno La Piedad León Puerto Vallarta Querétaro Tepic Uruapan Zamora Online
Bolsa de trabajo Bolsa de trabajo Portal de pago Online Biblioteca

English Assistance

“EL QUE CREE EN EL HIJO, TIENE VIDA ETERNA” (Jn. 3, 31-36)

Hablar de Dios es hablar de plenitud, de amor puro. ¿De qué manera Dios ama a su Hijo Jesucristo? Sinceramente, nos quedaríamos cortos en dar una respuesta que pueda satisfacer nuestra comprensión. El único camino para llegar a Dios Padre es Jesucristo. El amor es el medio para conocer a Dios, quien verdaderamente ama, conoce a Dios, y no solo eso, lo experimenta en cada respiro, en cada latir de su corazón.

Jesucristo, verdadero Dios y verdadero Hombre, el verdadero amor encarnado y viviente de toda la humanidad en quien Dios ha puesto todas sus complacencias es quien nos enseña a ser verdaderos seres humanos, humanos con corazones de carne, humanos en estrecha comunicación con nuestro Creador, Dios Padre.

Dios promete la vida eterna a todo aquel que crea en su Hijo Jesucristo, pero creer no significa saber que existe, creer, va más allá de poderlo reconocer. Inclusive, el demonio cree en Jesucristo y lo reconoce como Hijo de Dios. Aquí la pregunta es, ¿Tú, realmente le crees a Jesucristo? ¿Crees en su palabra? ¿Te esfuerzas por actuar como Él? Hay una gran diferencia entre solo creer y en creerle a Dios. Hay muchas personas que dicen “Yo sí creo en Dios”, como si eso fuera suficiente, hace falta poner en práctica la palabra de Dios. Para ganarnos la vida eterna es necesario hacer vida el Evangelio.

Es difícil ser otro Cristo en nuestra sociedad, pero la invitación es esa, ser el rostro de Cristo, ser las manos de Cristo, ser el corazón de Cristo. Amar como Él ama, ver como Él ve, actuar como Él actúa. Difícil sí, pero muy posible. Basta mirar la vida de tantos santos y santas que con mucha oración y vida han demostrado que sí se puede ser otro Cristo. Que podemos hacer del mundo, un mundo de amor.

Estar cerca de Dios a través de los sacramentos, nos deberá ayudar a parecernos cada vez más a Cristo, ¿Hace cuánto tiempo que conoces a Dios? ¿Participas activamente en misa? ¿Te confiesas regularmente? ¿Comulgas el cuerpo de Cristo en cada oportunidad? Si tus respuestas son afirmativas, y aun así, no te pareces un poquito a Jesús en tu manera de tratar a los demás, seguramente no has experimentado profundamente a Dios, quizá todo ha sido solo por cumplimiento, “cumplo y miento”. Pero si tus respuestas son afirmativas y te pareces cada vez más a Jesús, comienzas a caminar hacia la eternidad.

Que Jesús, quien viene del Cielo, quien habla las palabras de Dios, nos acompañe en nuestro caminar por esta vida, para algún día, poder gozar de la eternidad con Dios, nuestro Padre.

Dejar un comentario.