SEDES
Colima Guadalajara Lagos de Moreno La Piedad León Puerto Vallarta Querétaro Tepic Uruapan Zamora Online
Bolsa de trabajo Bolsa de trabajo Portal de pago Online Biblioteca

English Assistance

EL CRECIMIENTO DEL REINO (Mt. 13, 31-35)

Cuando vemos que la sociedad vive cada vez más descristianizada, nos lamentamos y vemos lo poco que podemos hacer. Ese sentimiento de impotencia es natural. Sin embargo, los mecanismos del Reino de los Cielos funcionan de manera diferente. ¿Por qué? Porque el verdadero actor es Dios, y como Él es todo poderoso puede hacer que cambie hasta lo más difícil.

Las dos parábolas que hoy emplea Mateo, la de la semilla y la de la levadura, expresan cómo el reino crece de una manera escondida y silenciosa; el grano de mostaza, siendo tan pequeño, crece hasta hacerse un arbusto y presta un servicio a los pájaros que puedan reposar en él. La levadura hace crecer la masa para que el pan sea blando y sirva de alimento.

Al contemplar la vida de los santos, como la de S. Francisco de Asís, vemos cómo se realiza una gran obra a través de ese «pequeño instrumento». Esto es lo que Jesús quiere decirnos: «no te preocupes si sólo eres una semilla diminuta. Siémbrate en mi corazón y verás hasta dónde puedes».

Así lo hicieron un grupo de gente sencilla que siguió a Jesús: sus apóstoles. ¿Quién les iba a decir que después de dos mil años la Iglesia estaría presente en tantos lugares y atendería las necesidades materiales y espirituales de millones de personas? Esto se debe a que la fuerza de la Iglesia no está en lo que pueda hacer cada uno por su cuenta, sino en el poder de Dios con las personas que se entregan a fondo.

El secreto consiste en cambiar el propio corazón por el de Jesús, pareciéndonos a Él en todo lo posible. Así se transforma también nuestra familia y las personas de nuestro entorno, y entre todos, impulsados por Cristo, podemos traer a este mundo la civilización del amor.
Señor, gracias por la semilla de la fe que recibí el día de mi bautismo. Quiero que ésta crezca para que pueda convertir, con tu gracia, mi vida en tierra buena, sin obstáculos ni cizaña que detengan los frutos de amor que Tú produces. A nosotros nos toca vivir hoy, en esta realidad en que vivimos la situación de la pandemia, ésta es una oportunidad para que el reino siga creciendo más y más; que muchos puedan cobijarse en nuestras ramas.

¿Cómo estoy dejando que el reino crezca en mi vida?

Dejar un comentario.