SEDES
Colima Guadalajara Lagos de Moreno La Piedad León Puerto Vallarta Querétaro Tepic Uruapan Zamora Online
Bolsa de trabajo Bolsa de trabajo Portal de pago Online Biblioteca

English Assistance

EL ÁNGEL DE MI GUARDA (Ex. 23, 20-23ª)

El día de hoy, la Iglesia celebra la memoria de los Santos Ángeles Custodios. Vamos a centrar nuestra atención en el siguiente fragmento tomado del libro del Éxodo: “He aquí que yo voy a enviar un ángel delante de ti, para que te guarde en el camino y te conduzca al lugar que te tengo preparado”. Qué maravilla que Dios nos ofrezca una ayuda tan especial desde lo alto. Muy necesario en este camino de la vida es contar con el apoyo de “compañeros”, “protectores”, que nos custodian de los peligros y de las insidias del enemigo que podemos encontrarnos.

Uno de los más grandes peligros, en la vida del ser humano, es el de no caminar, estancarse, vivir sin hacer nada. Como aquel hombre del evangelio que tenía miedo de invertir el talento. Lo había enterrado, y seguramente pensaba: Estoy en paz, me siento tranquilo, no quiero equivocarme ni correr algún tipo de riesgo. Y como él, hay tanta gente no sabe cómo caminar y tiene miedo de correr riesgo. Pero nosotros sabemos que la regla es que quien en la vida está detenido, termina por corromperse. Como el agua: que cuando se encuentra quieta se corrompe.

Cierto es que también existe un riesgo para quien ha decidido caminar, moverse, no estancarse. Se corre el riesgo de equivocarse de camino, el peligro de dejar el camino para dispersarse, yendo de un lado a otro como en un laberinto y complicándose el llegar a la meta. He aquí la importancia de nuestro Ángel guardián que está capacitado para ayudarnos a no equivocarnos de camino y caminar por él. Por eso es importante nuestra oración, nuestra petición de ayuda y nuestra docilidad. Hay que aprender a escucharlo. Escuchar las inspiraciones, que siempre son del Espíritu Santo, pero es el ángel quien nos las inspira.

Esto me hace recordar aquellos momentos de mi infancia cuando mi madre me invitaba a rezarle a mi Ángel de la Guardia. ¿Hace cuánto tiempo que dejamos de hablar con nuestro ángel, cuál fue el nombre que adoptamos para él, hacemos silencio para poder escucharlo, nos dejamos llevar de la mano por él?

Nuestro ángel no sólo está con nosotros, sino que ve a Dios Padre. Está en relación con Él. Es el puente cotidiano, desde la hora en que nos levantamos hasta la hora en que vamos a la cama y nos acompaña y está en una relación entre nosotros y Dios Padre. El Ángel es la puerta cotidiana a la trascendencia, al encuentro con el Padre: es decir, el Ángel me ayuda a caminar porque mira al Padre y conoce el camino.

“Ángel de mi Guarda, mi dulce compañía, no me desampares ni de noche ni de día. No me dejes solo, que yo me perdería, hasta que descanse en los brazos de Jesús, José y María. Amén”.

Dejar un comentario.