
Óscar Humberto Tavitas Altamirano – Docente de Impulso, Alumni y Representante Sindical de UNIVA Campus Vallarta
Este es el día elegido por la ONU para concientizar y reflexionar sobre los beneficios que aportan a la humanidad los árboles y bosques del orbe.
Para conmemorar el Día Mundial del Árbol, hablaremos sobre la higuera blanca (Ficus insipida). En nuestro municipio se encuentran varios ejemplares en espacios públicos, como parques y linderos urbanos.
La higuera blanca es un árbol cuya distribución en México se extiende a lo largo de toda la vertiente del Pacífico, llegando hasta Sudamérica. Habita en regiones tropicales, húmedas y semihúmedas, como nuestro municipio. Produce unos pseudofrutos (infrutescencias) no comestibles para los seres humanos, pero muy aprovechados por la ornitofauna de la región de Bahía de Banderas, ya que fructifica generalmente durante el estiaje. También constituye el hábitat de una amplia variedad de pequeños reptiles, insectos, arácnidos, entre otros organismos.
El ejemplar que engalana el flanco izquierdo al entrar al campus universitario de Puerto Vallarta tiene aproximadamente 16 años y lleva varias temporadas alimentando y dando refugio a diversas especies de fauna local.
Los árboles, en general, son aliados de los seres humanos en el combate al cambio climático, además de ser elementos vivos fundamentales para mitigar sus efectos.
Al realizar la fotosíntesis, los árboles nos proporcionan oxígeno al transformar dióxido de carbono (CO₂) y agua. Además, contribuyen a la filtración y retención del agua de lluvia, combaten la erosión del suelo, ayudan a mantener temperaturas más bajas, retienen partículas de polvo, disminuyen la contaminación acústica y sirven como refugio y fuente de alimento para numerosos seres vivos. Asimismo, contribuyen a la estética del paisaje y al bienestar espiritual de las personas.
Todos los árboles tienen una historia. Algunos están ligados a acontecimientos sociales de mayor trascendencia que otros, pero su valor como seres vivos es el mismo. Nuestra higuera fue plantada sobre un montículo en un área verde del campus universitario. En aquel entonces, el jardinero me dijo:
—Maestro, ¿ya vio que es una higuera?
A lo que respondí:
—Sí, tenemos espacio para ella.
Al principio fue rodeada por adelfas de distintos colores, conocidas también como laureles de flor. Con el paso del tiempo, su copa y sus raíces fueron desplazándolas hasta adquirir la forma que presenta actualmente: raíces grandes y extendidas que la han anclado frente a los vientos huracanados, una copa característica y una corteza clara.
El dicho “el que a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija” se comprueba cada vez que se realizan actividades bajo la sombra de tan imponente ejemplar. Los árboles deben ser cuidados y manejados con respeto, no solo un día al año, sino siempre.