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Monseñor Dr. Santiago Méndez Bravo, Rector Fundador.

La preocupación educativa es una constante en la historia del occidente mexicano, un campo en que se libraron célebres batallas. En esta trayectoria se inscribe la obra del padre Santiago Méndez Bravo. Entre divergencias de una época de radicalismos que afectan a la educación, la Universidad del Valle de Atemajac nace en 1962 como Instituto Pío XII, alternativa de cultivo intelectual, al margen de tendencias ideológicas, para apoyar el desarrollo de las personas desde su campo laboral.

A partir de un instituto para formación teológica de laicos, establecido por un jesuita, con herencia de deudas, don Santiago inició su obra, fortalecido con un patrimonio de ideales; con 90 alumnos comienza el proceso y la gestación de una universidad que en 54 años de esfuerzos y fatigas ha llegado a ser lo que hoy conocemos.

Santiago Méndez nació en época difícil para México, especialmente para los católicos. En 1928, año de su natalicio, los templos estaban cerrados; el culto religioso, suspendido; los sacerdotes, perseguidos, y las leyes eran contrarias a la libertad religiosa. Pese a los arreglos entre Iglesia y Estado en 1929, la persecución se prolonga muchos años.

Admira que en esas condiciones hubiera jóvenes dispuestos a optar por la carrera eclesiástica, sabiendo que estarían al servicio de una Iglesia perseguida y despojada, que ejercerían su ministerio en clima hostil y que la formación para el sacerdocio sería precaria y difícil.

Ordenado presbítero el 1 de noviembre de 1952, y tras cursar las especialidades en Letras Españolas y Humanidades Clásicas en la Universidad de Salamanca, España, vuelve a Guadalajara, encargándose en 1961 del naciente Instituto Pío XII, orientado a la formación teológica de seglares. Comienza entonces a fraguarse la Universidad del Valle de Atemajac.

Para esa fecha, el padre Méndez tenía ya 9 años de experiencia sacerdotal; su actividad predominante será el magisterio. Al frente del Instituto Pío XII desarrolla una estrategia exitosa para aumentar el número de alumnos, consolidar el cuerpo de maestros, superar rezagos económicos de la institución y trazar horizontes más amplios en su campo educativo.

En sus años de formación, Santiago Méndez percibe con anticipación el fenómeno de los medios de comunicación y la trascendencia que tendrán en el futuro. También observa el rezago regional en ese campo, y convierte en 1962 al Instituto Pío XII en la primera escuela de Periodismo del occidente mexicano, de la que egresan, en su primera generación, 12 profesionistas; en el ciclo 1967-68, la carrera pasa de ser técnica a universitaria.

La sensibilidad a urgencias sociales educativas y la capacidad de respuesta institucional se coordinan, y así surgen nuevas carreras en un instituto que al pasar los años cambia su nombre para ser cada vez más acorde con su identidad, hasta ser, en 1979, la Universidad del Valle de Atemajac.

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Monseñor Dr. Santiago Méndez Bravo, Rector Fundador.

Evidentemente este desarrollo tiene un costo muy alto; no es fácil plasmar en la realidad un ideal elevado. Donde los fundadores vieron un reto educativo, otros vieron solo un beneficio personal. La problemática humana de toda sociedad, el deterioro de la economía nacional y sus crisis repetitivas afectaron a la Universidad; por lo menos 2 veces la quiebra de la economía mexicana puso a la UNIVA al borde del abismo; de la primera saldrá con el apoyo del entonces Cardenal José Salazar; de las demás saldrá como fruto de un esfuerzo de negociación e inteligencia, búsqueda y vinculaciones, y de una fe inquebrantable en su misión.

Pero las crisis no solo repercutieron en el aspecto material de la Universidad; también en la salud del padre Méndez, quien enfrenta dos serios problemas: uno en 1970, que le hizo perder el habla y la movilidad; otro en 1978, que afectó su aparato digestivo; de ambos saldrá con voluntad y tenacidad. De esta forma, la Institución, alimentada con la vida y el esfuerzo del Rector y de sus colaboradores, exigía el precio de la enfermedad y el empeño por recuperar la salud, y alentada por el trabajo de tantas personas y la constante conducción, aun en la enfermedad de su Rector, inicia la construcción de su propio campus en 1982, mismo que actualmente cuenta con 6 edificios académico-administrativos, salón de usos múltiples, centro de desarrollo físico integral, capilla, biblioteca, cafetería y áreas de esparcimiento. A fines del siglo XX, la consolidación de esta Universidad significaba para Guadalajara una joya más en su ya largo trayecto de compromiso social. Además, se abrieron planteles en las ciudades de La Piedad, Zamora, Puerto Vallarta, Lagos de Moreno, Tepic, Colima, Aguascalientes, Querétaro y Uruapan.

En 2004, al haber cumplido la edad requerida, el padre Méndez renunció como Rector, y mientras se hacía la transición en el relevo del mando, se nombró como Rector Ejecutivo al padre Guillermo Alonzo, quien posteriormente se convirtió en el segundo Rector de la Institución. El padre Méndez pasó sus últimos años atento al devenir universitario; la oración cotidiana, la celebración de la misa, la lectura asidua y la convivencia con sus amigos y familiares caracterizaron esta etapa final de su existencia. El 27 de enero de 2012, a 50 años de haber fundado la primera escuela de Periodismo del occidente mexicano, 59 de ordenado, y 83 de edad, el Autor de la vida lo llamó a su Reino.

La Universidad del Valle de Atemajac reúne características que enriquecen su identidad y revelan el plan maestro que la ha sustentado. En mayo de 2005 fue erigida como Universidad Católica y se rige por la Constitución Apostólica Ex Corde Ecclesiae. El saber universal abierto; respetuoso de la pluralidad, pero convencido de la propuesta educativa del Evangelio; atento a las necesidades de la comunidad y presente en diversos puntos del país, nos urge a interesarnos por su origen y trayecto.

Don Santiago Méndez logró cultivar su vocación de ser humano a muy alto nivel; por eso llevó a esas mismas alturas su obra educativa, en la cual centró su ministerio sacerdotal. Que un hombre nacido con las debilidades propias de nuestra naturaleza haya alcanzado tan alto grado de realización en su persona y en su obra es el mejor legado que la Universidad del Valle de Atemajac recibe, con el serio compromiso de continuarlo.

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