NOTICIAS

Retos de la educación superior

Es de suma importancia que exista un vínculo entre las instituciones de educación superior con los sectores sociales y productivos.

08 de Mar de 2016 a las 14:15 |

00foto-oficial-lety-gaspar-copia
Doctora Ana Leticia Gaspar Bojórquez. Directora General Académica de UNIVA

Todo un desafío para México es el tema de la educación superior. No solamente estamos hablando de una situación a resolver a largo plazo sino que es una problemática actual que ha carecido de un tratamiento integral y sostenible para lograr que la formación universitaria extienda su alcance.

Para contrarrestar los problemas sociales, económicos, científicos y culturales de nuestro país, primero habría que contar con una comprensión real de estos. Las universidades tienen la responsabilidad social de ser fuentes accesibles de conocimientos para propiciar el desarrollo del país así como crear las herramientas necesarias para cimentar un bienestar social sustentable.

Para la Doctora Leticia de la Universidad del Valle de Atemajac, Directora General Académica de nuestra Casa de Estudios, el mayor reto de la educación superior en México es la cobertura. Y es que el Sistema Educativo mexicano acarrea un problema de cobertura desde nivel secundaria, extendiéndose al nivel bachillerato, en donde disminuye aún más, y a nivel de educación superior el porcentaje se reduce drásticamente.

“Tenemos un déficit de cobertura ya que la educación mexicana llega hasta secundaria, en bachillerato se reduce aún más y para universidad el porcentaje es de alrededor del 10% de la población que debería de estar. No les hemos dado la oportunidad de estudiar a los jóvenes que deberían estar en la universidad.”, afirma la Doctora.

Según estadísticas e indicadores educativos de la Secretaría de Educación Pública, en el ciclo escolar 2014-2015, la cobertura en la educación superior es a 34.1 por ciento, es decir, ni siquiera se alcanza un 50% de jóvenes de entre 18-23 años que buscan entrar a la universidad; “No les hemos dado la oportunidad de estudiar a los jóvenes que deberían estar en la universidad”, asevera.
Sin embargo, una de las alternativas de solución de cobertura que propone la Doctora es “fortalecer a las universidades para que no se incrementen las cuotas de estudio y en el caso de las universidades públicas habría que aumentar oferta educativa”.

En cuanto a la oferta educativa, las universidades deben atender de manera urgente la calidad de la educación que ofrecen, en la que se incluya la formación integral: “las mismas universidades debemos hacer campañas donde se revalorice el educarse y no solamente instruirse. En la universidad no solamente hay que proveer conocimientos, hay que enseñar a pensar, a relacionarse, a ser crítico y a desarrollar a las personas como profesionistas éticos con una gran conciencia social”.

Esto, según la Doctora, debe influir en la calidad de profesionistas al momento de egresar de la universidad, lo que implicaría que los estudiantes puedan encontrar buenas opciones laborales de acuerdo a su profesión y mejor remuneradas, ya que actualmente muchas son las exigencias que las empresas requieren al solicitar trabajo. Actualmente, a los universitarios les cuesta encontrar trabajo, no se diga que estén bien remunerados.

Al ser cuestionada sobre las causas de la falta de oportunidades y la poca remuneración a nivel profesional, la Doctora Gaspar subrayó que: “Por el capitalismo despiadado e inhumano en el que vivimos. Este capitalismo se basa en la ley de la oferta y la demanda y por ende tenemos menos empleos pero mayor demanda de trabajo que ha propiciado esta lucha encarnizada por el sustento”, aseveró.

Por lo mismo, ella considera de suma importancia que exista un vínculo entre las instituciones de educación superior con los sectores sociales y productivos, ya que “una de las mayores críticas que se les han hecho a las universidades es que los procesos son muy lentos y no responden al vértigo de la sociedad contemporánea”.

Otro tema importante dentro de la agenda de la educación superior en México es la calificación académica del profesorado. La gran mayoría (73.1%) tiene la Licenciatura como nivel máximo de estudios. Sigue un 15.3% con título de Maestría y apenas un 2.9% con Doctorado. Las proporciones son parecidas tanto en el sector público como en el privado. Por tipo de institución, se registra un ligero predominio de las universidades en los porcentajes de profesores con título de doctor, con una ventaja casi imperceptible de las universidades públicas. Las instituciones del rubro «otras», prácticamente no tienen profesores con doctorado y un 8.1% de sus docentes ostenta título de maestría.

La formación académica del profesorado de educación superior tiene expresiones significativas en el tiempo de dedicación. El 61.5% de los doctores y casi la mitad de los maestros tienen contratos de tiempo completo. En contraste, sólo el 22.2% de los profesores con grado máximo de licenciatura ocupa posiciones de tiempo completo, mientras que el 69.1% está contratado por horas.

Por estas razones, es preciso que la sociedad exija calidad de los maestros y sus clases. Para la doctora, esta tarea se debe confiar más a la población que a las mismas evaluaciones que hacen las secretarías e instituciones: “La evaluación real la hace la sociedad, lo demás son herramientas y mecanismos para empujar a que las universidades busquen siempre ser mejores. A pesar que la evaluación a nivel gubernamental estuvo olvidada por muchas décadas la sociedad nunca ha dejado de evaluar a las instituciones de educación superior”.

Esto ha representado un gran reto a las universidades públicas y privadas, especialmente las que tienen el reconocimiento de excelencia. Uno de los mayores desafíos es la transparencia, facultad que hace mucho más accesible el uso de la información dentro y fuera de las instituciones; asegura que “la Secretaría de Educación Pública es muy estricta con las universidades particulares que tienen reconocimiento de excelencia. La SEP exige que los procesos sean limpios y apegados siempre a la legalidad tanto de los reglamentos internos como los de esta institución federal”.

El ejercicio de la transparencia, además de la rendición de cuentas, responsabiliza a la universidad a ser una institución socialmente responsable, parte primordial de la educación. El egresado, además de conocimientos, debe estar atento a las necesidades sociales de su entorno para responder a ellas desde su profesión; pero, la primera que debe poner ejemplo es la misma institución, la cual debe empujar a los alumnos hacia el exterior para aplicar sus conocimientos de manera activa y responsable.

“El núcleo en cualquier nivel educativo son los alumnos y maestros. Si pasáramos menos tiempo dentro de los muros de una escuela, tendríamos mayor conciencia de lo que está pasando afuera, en otras palabras, tendríamos un aprendizaje en la vida real”, confía la también investigadora.

El panorama en la educación luce complejo, ya que se tienen que atender muchos sectores, especialmente los más desfavorecidos. La sociedad cuenta con nuevos horizontes que puede explotar a los cuales las universidades deben adaptarse.

De entrada, el gobierno tiene como tarea proporcionar más recursos a la educación del país. De acuerdo con la Ley para la Coordinación de la Educación Superior, en el tema de los fondos, la Federación, dentro de sus posibilidades presupuestales y en vista de las necesidades de docencia, investigación y difusión de la cultura de las instituciones públicas de educación superior, les asignará recursos conforme a la ley para el cumplimiento de sus fines. La ley también establece la distinción entre los subsidios federales ordinarios y los específicos. Los primeros se entregan por calendario durante el ejercicio fiscal más los adicionales que pueden otorgarse para atender necesidades extraordinarias (artículos 24 y 25).

La Directora Académica de la UNIVA, concluye en que deben atenderse dos soluciones viables como prioridades: “Desde la perspectiva de las universidades particulares, creo que habría que mejorar los programas de becas para así aumentar la oferta educativa. También hay que trabajar más con modalidades de estudio alternativas como la universidad a distancia por ser más económica y porque al mismo tiempo resuelve el tema de la pertinencia y la calidad. La universidad virtual también rompe con la dependencia que existe ante lo presencial ya que muchos padres de familia creen que si sus hijos no están dentro del aula no aprenden”.

Comentarios | Este es nuestro Aviso de Privacidad

Comentarios de Disqus