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Las situaciones límite de “El Renacido”

La película de El Renacido es una oportunidad que nos da para reflexionar sobre una serie de situaciones en las que constantemente nos vemos envueltos, sobre todo, cuando éstas son límite para nuestra existencia.

19 de Feb de 2016 a las 16:35 |

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Milchan, A., Golin,S., Iñarritu, A., Parent, M., Redmon, K., Skotchdopole, J. [productores] y Iñarritu, A. [director]. [2015]. The Revenant [cinta cinematográfica]. País: Estados Unidos.

Por Jorge Iván García Morando

La película de El Renacido es una oportunidad que nos da para reflexionar sobre una serie de situaciones en las que constantemente nos vemos envueltos, sobre todo, cuando éstas son límite para nuestra existencia. No hablo de la venganza, de la deshonestidad, del engaño, de la intolerancia, del racismo, de la desigualdad, porque estos son los antivalores que de ordinario encontramos en los titulares de los periódicos y noticieros, de las conversaciones, debates y coloquios que se realizan entorno a dichos elementos, ¡No! Porque podemos caer en lo que Fitzgerald le dice a Bridger al momento de llegar al campamento después de haber abandonado a Glass: “Sí… Lo logramos. Deberías estar orgulloso de ti chico… Seguimos las órdenes… Solo omitimos la parte del funeral. No bajes ahí con problemas de conciencia, ¿Sí? Sólo nos buscaras que ambos terminemos colgados. Ahora hicimos lo que tuvimos que hacer” Al contrario, esta conciencia se asume cuando dejamos que dichas situaciones límite cimbren nuestra humanidad, en singular y en plural, en género y en especie, en lo personal y en lo social, en tanto que seguimos siendo sensibles a nuestra realidad. Es así como evoco las palabras que le dirige, al inicio de la película, Glass a su hijo Hawk: “Esta bien hijo, sé que quieres que esto se acabe. Estoy justo aquí, estaré justo aquí, pero no te rindas ¿me oyes? Mientas aún puedas sostener un aliento, sigue peleando, respira… sigue respirando….” Es decir, si perdemos esta capacidad de admiración o contemplación estamos perdiendo nuestra vinculación con la realidad, pero si somos solidarios y empáticos con ella, nuestro entorno social y, sobre todo, personal, podrá actuar y modificar la propia realidad, es por ello que, quiero que nos centremos en estas situaciones límite: la lucha, la culpa, el sufrimiento y la muerte como esclarecimiento de nuestro existir, que en otras palabras es, la capacidad que tenemos de pensar nuestra persona a través del otro, así como a Glass, lo que le impulso a continuar con su vida fue, el Otro. Vuelvo a reiterar, no es la venganza, puesto que ésta no sale sino que permanece dentro del individuo es el egoísmo el que satisface la acción, sin embargo, la persona, el otro, siempre compromete de manera responsable a actuar, éste siempre se convierte en fin nunca en medio.

Pero, ¿qué significa el que estemos en una situación? ¿Es la misma para todos? De principio podemos pensar que sí y desde fuera las podemos homogenizar, de ahí que evoquemos los diversos escenarios en los que se desarrolla la película: las condiciones tan adversas de la naturaleza, las diferencias políticas y sociales, las diferentes culturas manifiestas en mestizos, tribus, anglosajones y europeos, etc., puesto que esta situación es comprensible a partir de la imagen de la posición de las cosas dentro de un orden que están insertas en un tiempo y espacio topográfico, pero, que no podemos identificarnos con ellas. Más bien, pensar la situación y, a la vez definirla, surge del que estemos enraizados en tal o cual situación, por eso, siempre estaremos en una determinada situación, en el momento en que salgamos de una entraremos inmediatamente en otra. Aquí recuerdo que mi hija me hacia la pregunta de por qué a Glass le pasaba todo y, lo único que pude decirle es, que el carácter único de cada situación límite en la que nos encontramos los seres humanos, así como Glass, está religado por el hecho más fundamental de que el hombre esté en la situación de un ser que vive una vida única, es decir, no es el sólo ocupar un sitio o circunstancia u horizonte histórico, sino vivir desde una situación, desde nuestra situación. Solo hay que recordar la constante afirmación de Glass a su Hijo: “Eres mi hijo, eres mi hijo”. El estar religados con nuestra situación nos abre las puertas a la trascendencia. Para ello quiero recordar la escena cuando Glass se encuentra con el indio quien le comparte la carne del bisonte y le dice: “… Perdí a mi familia también. Los Sioux mataron a mi gente. Voy al Sur a hallar más Pawnee… Mi corazón sangra… Pero la venganza está en las manos del creador”

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Featureflash / Shutterstock.com

¿Cómo llegamos a la conciencia de las situaciones límite? Después de que Glass fue atacado por la osa y haberse ofrecido de manera voluntaria e involuntariamente sobre quiénes podrían quedarse a cuidarle, aquí me gustaría retomar las palabras de Hawk a Glass: “¿Puedes oír el viento, padre? ¿Recuerdas lo que mi madre solía decir del viento? El viento no puede vencer a un árbol con fuertes raíces. Aún respiras… La extraño mucho. Estaré justo aquí, estaré justo aquí. Mientas aun puedas sostener un aliento, sigue peleando. Respira, sigue respirando. Cuando hay una tormenta… Y estás parado frente a un árbol… Si ves a las ramas, jurarías que se van a caer…Pero si ves el tronco notarás su estabilidad.” El proceso de tomar conciencia de determinada situación es a través de tres momentos determinantes para la propia conciencia: a través del asombre sale la pregunta y el conocimiento; de la duda acerca de lo conocido el examen crítico y la clara certeza de la conmoción del hombre; y de la conciencia de estar perdido, la cuestión de sí propio. Así, pues, el límite expresa que hay otra cosa, pero, al mismo tiempo esta otra cosa, como el asombro, la pregunta y la conmoción, no existen para todos aquellos que no quieren ser conscientes de su situación, o bien, los que no han decidido la cuestión del sí mismo. Puesto que nuestra existencia es conciencia que se sitúa en la posibilidad de la libertad de elegir entre el cómo y el porqué de la situación. Quien decide por el porqué de la situación se ve sobrepasado por ella misma, en esta opción radica la constante renuncia a ella, sin embargo, quien decide enfrentar la situación desde el cómo, en la misma situación se abre el abanico de posibilidades de enfrentarla siempre en miras en que ésta, lo lleve a trascender como persona en tanto que lo dignifique como ser humano. Para ello hay que recordar aquella escena en donde Fitzgerald, herido de muerte, le dice a Glass: “Viniste todo este camino sólo para tu venganza. ¿La disfrutaste Glass? Porque nada te devolverá a tu hijo” Y Glass le contesta: “La venganza está en las manos de Dios…no en las mías” Porque nuestra vida es una posibilidad que solamente la podemos entender como libertad y su origen está en la misma libertad, esto es el asumir adecuadamente las responsabilidades en el momento de tomar las decisiones, sea cual sea, siempre y cuando, la elección nos lleve a un perfeccionarnos como persona. De tal manera que, al encontrarnos con los límites de la muerte, la lucha, el sufrimiento y la culpa, nos sentimos a nosotros mismo, desde la auténtica autorreflexión, y experimentamos en nuestro estar en el mundo, que nada tiene consistencia, no hay algo firme ni absoluto en donde podamos asir nuestra humana decisión, si no es en las manos de nuestro Dios que, como Padre nos dio a su Hijo, puesto que el ser hijos es la condición fundamental para conocer el amor de Dios, que es la fuente última de este auténtico milagro. Por ello, no nos confundamos con la acción de Dios manifiesta en las palabras de Glass, sino consideremos las palabras cargadas de significado que san Juan XXIII pronunció en la apertura del Concilio para indicar el camino a seguir: “En nuestro tiempo, la Esposa de Cristo prefiere usar la medicina de la misericordia y no empuñar las armas de la severidad… La Iglesia Católica, al elevar por medio de este Concilio Ecuménico la antorcha de la verdad católica, quiere mostrarse madre amable de todos, benigna, paciente, llena de misericordia y de bondad para con los hijos separados de ella”. Por lo que les invito a ver y reflexionar la película de Revenant: El renacido.

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