NOTICIAS

Alejandro Solalinde: Espíritu sin fronteras

14 de Sep de 2016 a las 21:40 |

0univa
Padre Alejandro Solalinde

Un dato poco conocido para algunos acerca del padre Alejandro Solalinde es su pequeña libreta que lleva a cualquier lugar, en la que realiza un registro de su día a día, los pendientes diarios, números telefónicos y hasta aspectos más personales: memorias, pensamientos o reflexiones sobre su fe y todo lo relacionado con su labor humanitaria.

Alejandro Solalinde detalla la realidad de los migrantes -en su mayoría centroamericanos- que buscan cruzar por México hacia Estados Unidos; desde los tragos más amargos por la situación migratoria tan precaria en nuestro país, resultado de años de negligencia del Estado mexicano, hasta los momentos más gratificantes, producto de esta lucha por defender los derechos humanos de las personas que, para alcanzar el sueño americano, primero viven la pesadilla mexicana.

Egresado de la Maestría en Terapia Familiar de nuestra Casa de Estudios, Alejandro Solalinde es un ejemplo de abnegación e idealismo inquebrantables. El padre Solalinde platicó para Voces UNIVA algunas de sus experiencias a lo largo de estos años que ha dedicado a defender y ayudar a los migrantes a través del albergue Hermanos en el Camino.

El padre Solalinde detalla cómo la creación del albergue para migrantes fue la respuesta al poco o nulo interés del gobierno mexicano en el tema migratorio. Él sabe mejor que nadie lo que las personas migrantes viven -“un calvario”, según sus palabras- en su travesía por México hacia los Estados Unidos. Los migrantes son comúnmente víctimas de discriminación y extorsión, otros son torturados y, por desgracia, asesinados.

Dice el padre Solalinde: “Ahora, a 11 años de distancia, les puedo comentar que era como caminar en la oscuridad; empecé a acompañarlos, a acercarme, a conocerlos y de repente vi que algo estaba pasando porque les sucedía de todo. Los acompañaba en el tren (“La Bestia”), escuchaba sus historias y trataba de comprender, pero todo eso me rebasaba. Resulta que ellos salían forzadamente de sus lugares de origen porque no hay oportunidades para ellos, no hay trabajo, existe una violencia muy grande, una ceguera y corrupción de sus autoridades que impide que estas personas migrantes encuentren un lugar en su propia historia. Entonces vienen a México y encuentran más violencia, van a Estados Unidos y no los reciben y al final es como un rompecabezas tratar de armar todo eso y comprender lo que está pasando”.

El albergue de migrantes Hermanos en el Camino fue creado el 27 de febrero de 2007 en Ixtepec, Oaxaca, por iniciativa del padre Solalinde. Se encuentra en la región más pobre de México. El flujo de personas en el refugio ha sido constante desde de la primera noche, cuando aproximadamente 400 migrantes durmieron allí, y se ha llegado a atender a cerca de 20,000 personas al año. Este albergue tiene como misión ser un organismo de asistencia humanitaria integral capaz de brindar toda la orientación necesaria a las personas migrantes en su tránsito por México.
También busca proteger la integridad estas personas y velar por sus derechos humanos en casos de abuso por parte del crimen organizado, o incluso de las mismas autoridades, que en muchos casos lo permiten o incluso lo perpetran.

univa_padre_1
Foto: http://www.hermanosenelcamino.org

El sueño americano y la pesadilla mexicana

Para poder entender mejor a lo que se conoce como “transmigración”, primero habría que definir el término y hablar de las causas que han propiciado este fenómeno. “Transmigrar” es cuando un país, o una parte considerable de este, pasan a vivir en otra nación. “Los que pretenden migrar por México desde Centroamérica corren más riesgo, no solamente por la distancia espacial, sino también por los abusos que enfrentan por ser centroamericanos en México (Rodríguez 92). Sin embargo, ya estando en la frontera de México y los Estados Unidos, los migrantes, tanto mexicanos como centroamericanos, corren los mismos riesgos al cruzar la frontera”. Latino Studies

Y es que a poco más de veinte años de haberse firmado el Tratado de Libre Comercio entre Canadá, Estados Unidos y México, conocido en castellano por sus siglas TLC, la migración de mexicanos hacia los países del norte se incrementó a más de medio millón de personas al año. En el caso de las naciones de Centroamérica, esta situación se ha dado de manera desfasada, ya que su tratado de libre comercio con Estados Unidos, conocido como CAFTA (Central America Free Trade Agreement) y considerado una expansión del TLC, entró en vigor en 2003 y las estadísticas muestran una relación directa entre el empobrecimiento de estos países hispanos y dichos tratados comerciales.

El padre refiere: “Para mí, resulta fascinante ver lo que significan los migrantes, ya que a pesar de verse forzados a salir de sus lugares de origen, lugares tan pobres y tan deshechos como Honduras, El Salvador, Guatemala y Nicaragua, no es solamente una cuestión de violencia y pobreza”.

La entrada a estos países por parte de las multinacionales estadounidenses interesadas en la minería y la explotación de recursos naturales provocaron el aumento en las desigualdades sociales. La pobreza extrema y violencia exacerbada poco a poco han llevado al éxodo masivo con rumbo al norte, siempre hacia el norte. Impulsados principalmente por la falta de oportunidades en esta parte del continente, conocida como “el triángulo norte centroamericano” (Guatemala, Honduras y el Salvador), cada año miles de personas deciden emprender este viaje en el tren de mercancías, coloquialmente conocido como “La Bestia”. Los migrantes abordan los trenes a pesar de los peligros que esto conlleva, motivados en gran medida por el anhelo de reunirse con sus seres queridos que residen en Estados Unidos y por encontrar mejores oportunidades.

Como consecuencia de este fenómeno migratorio, en los últimos dos años se ha registrado en México un dramático aumento en el flujo de migrantes menores de edad, de los cuales aproximadamente 50,000 han sido interceptados en las fronteras mexicanas. Aunado a esta situación, la reciente “crisis de los niños migrantes no acompañados” ha adquirido gran interés por parte del gobierno estadounidense, específicamente de los responsables de crear las políticas de migración para ir adaptándolas a este tipo de condiciones. Por otro lado, los trenes de carga que han servido como el conducto no oficial de migración se encuentran actualmente bajo escrutinio, situación que ha obligado al gobierno mexicano a tomar acciones como incrementar el patrullaje en sus fronteras y tener puntos de control, tanto en carreteras y vías del tren como en ordenar a los operadores de los trenes aumentar la velocidad para que sea más difícil abordarlos. A pesar de estas medidas, a México se le ha acusado de negligencia y de no tener un interés real en resolver esta problemática de forma integral.

Dice el padre Solalinde: “Aquí lo que yo me pregunto es ¿por qué van al norte? Es como si les pusieran un chip a todas estas personas de distintas nacionalidades para encontrarse en el camino y tomar la misma dirección. Nadie los puede detener; a pesar de que se quedan muchos de sus familiares y amigos en el camino, ellos siguen avanzando. Como individuos los podrán retener, matar o desaparecer, pero como grupo humano no los detiene nadie. Es ahí donde yo visualizo un cambio porque veo en ellos una humanidad que está dejando atrás una época de un mundo destruido, egoísta, fallido por el sistema neoliberal capitalista. También pareciera que se dibuja y marca la tendencia de un mundo diferente, una configuración y re-ordenamiento de la vida integral que no hemos visto, pero que ellos están apuntando hacia allá. Eso me impresiona mucho porque yo soy un hombre de fe y yo creo que en ese éxodo migratorio camina Dios con ellos, vemos un Dios que camina en este nuevo éxodo para fundar una nueva humanidad”.

univa_padre_3
Foto: http://www.hermanosenelcamino.org

Le preguntamos al padre: ¿Cómo visualiza esta problemática que ni el gobierno ni la sociedad misma hemos podido resolver?

“Yo creo que estamos avanzando, los derechos humanos en realidad tienen una aparición reciente. Podemos decir que el antecedente más importante y más decisivo fue la revolución francesa. Cuando se empezó a hablar de la libertad de conciencia y vino ese rompimiento de la tutela, el mangoneo o el control de la conciencia de parte de la Iglesia Católica con personas que habían sido egresadas de los jesuitas y que hacen propiamente la ideología de la revolución. Empiezan a regalarnos como principios que empiezan a sentar las bases de los derechos humanos: la igualdad, la fraternidad y la libertad. Los migrantes están haciendo temblar al mundo. Los migrantes están moviendo el tapete del sistema, están sacudiendo y cuestionando a instituciones que antes eran sólidas como la Iglesia Católica con su solo ejemplo. Yo creo que llegará el momento en que estos migrantes nos hagan caer en cuenta que todo el globo, todo el planeta, somos una familia y debemos tratarnos así. La conciencia se va a ir insertando poco a poco y vamos para allá, y los migrantes son ese factor fundamental de ese mundo nuevo.

univa_padre_2
Foto: http://www.hermanosenelcamino.org

La última frontera

Para el padre Solalinde, los migrantes no son solamente gente huyendo de sus países en búsqueda de una vida mejor; para él, el paso de estas personas representa la esperanza un mundo mejor y motivo de admiración y respeto que espera les sirva de inspiración a las nuevas generaciones para construir un futuro mucho más prometedor.

“Yo puedo ver a México que está entrando de lleno en la cuestión de derechos humanos, pero podríamos hablar en dos etapas: las cúpulas del poder hablan de derechos humanos, aceptan los derechos humanos, cacarean los derechos humanos en foros nacionales e internacionales y firman muchos documentos, pero no los llevan a la práctica; pero, abajo, la sociedad civil, las ONG’s es donde sí se hacen valer estos derechos. Mi esperanza es que para el 2018 se termine este sistema mexicano, hasta ahí va a llegar. Los jóvenes impedirán que siga este mismo sistema, las mujeres impedirán que siga este sistema por medio de una revolución pacífica en las urnas”.

El padre Solalinde ha comprobado que a muchas personas les incomoda su labor, pero asegura no tener miedo y se dice dispuesto a pagar el precio con tal de seguir ayudando a los migrantes, aunque eso implicara terminar en la cárcel o incluso perder la vida. Por otro lado, el padre señala que la misma Iglesia Católica es también responsable por la situación de violencia exacerbada en México, al no haber priorizado el tema de derechos humanos en nuestro país por enfocarse en aspectos menos importantes. A pesar de esto, al padre Solalinde le gusta seguir imaginando un México donde el nivel de corrupción y la impunidad fueran prácticamente inexistentes, un país gobernado por instituciones responsables al servicio de la gente.

Comentarios | Este es nuestro Aviso de Privacidad

Comentarios de Disqus