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El internet de las cosas

02 de Jun de 2016 a las 18:45 |

¿Cómo sería un mundo donde nuestro teléfono celular nos avisara cuando necesitamos medirnos la presión o si el azúcar de un diabético es muy baja y su médico pueda ser notificado inmediatamente? El internet de las cosas (IoT, por sus siglas en inglés) es mucho más grande de lo que creemos. Ahora cuando nos preguntemos “¿qué es lo que viene?” ya no necesitamos mirar tan lejos o usar demasiado la imaginación ya que el “futuro” en ocasiones llega más pronto de lo que pensamos.

¿De dónde viene el concepto el internet de las cosas? Desde hace unos años nos hemos dado cuenta de que el ser humano, la tecnología y los objetos se relacionan para trabajar en conjunto, para proporcionar información útil. El IoT se refiere a esa relación que existe entre el humano, los objetos y la Red a través de un Sistema de Identificación por Radiofrecuencia (RFID, por sus siglas en inglés), el cual le otorgaría “inteligencia” al objeto para hacerlo más valioso.

El internet de las cosas gira entorno a ‘la nube’ -ese espacio de almacenamiento que se encuentra en la red- y la comunicación entre máquinas así como de las redes y sensores que recolectan información. Es la conexión virtual e instantánea que hará “inteligentes” desde los enchufes de nuestros hogares hasta los botes de basura en las calles. Poco a poco el IoT se está convirtiendo en nuestro vínculo con un futuro tecnológico que se veía lejano y también el medio que mejora, educa, inspira y, en general, añade valor a nuestras vidas.

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Un claro ejemplo del alcance de el internet de las cosas son las alianzas tecnológicas que se han dado en los últimos años, como la del gigante estadounidense del software Microsoft y la manufacturera automotriz y de aeronáutica británica Rolls-Royce. Este último había invertido recientemente en sensores para sus motores de jet con el objetivo de generar datos en tiempo real. Ahora con esta alianza, la meta es crear motores inteligentes así como de proveer de “inteligencia operacional avanzada” a las aerolíneas que utilicen sus productos.

Si bien es cierto que la innovación tecnológica está presente en casi todos los aspectos de nuestra vida cotidiana, no todo lo que tiene que ver con el Internet de las cosas es un concepto nuevo. Durante décadas las personas hemos contado, por ejemplo, con termómetros y detectores de humo electrónicos para activar el aire acondicionado o encender una alarma de manera automática en caso de incendio. Actualmente contamos con un sin número de sensores interconectados a través del internet o Bluetooth que miden la calidad del aire y nos muestran en tiempo real lo que está sucediendo en nuestro entorno. Las aplicaciones prácticas del internet de las cosas se puede encontrar en muchas industrias como la agricultura de precisión, el mantenimiento de edificios, el sector salud, así como la industria energética y de transporte.

Quizás resulte fascinante pensar que esta tecnología de almacenar archivos en una “nube”, empezó a ser desarrollada hace menos de veinte años y más fascinante aún pensar que sólo basta un clic, desde algún dispositivo móvil, para tener acceso a toda esta información de forma instantánea.

¿Pero cómo está afectando nuestras vidas? Según los expertos, la nueva regla para el futuro será “todo lo que pueda ser conectado estará conectado”.

Los beneficios y aplicaciones de el internet de las cosas han sido tema de disrupción entre los profesionales de la tecnología prácticamente desde que el término que define a este fenómeno tecnológico fue acuñado. Por otro lado, pareciera que la población está más interesada en que los aparatos electrónicos se vuelvan más inteligentes sin prestar demasiada atención en el impacto social y ambiental que estos avances tienen.

Por ejemplo, gracias al internet de las cosas ahora contamos con sensores y dispositivos “de bolsillo” que miden los niveles de polución en el ambiente, radiación, contaminación en el agua por sustancias químicas peligrosas entre otros indicadores ambientales. Desde un niño con asma o cualquier persona que trabaje en un entorno biológicamente peligroso podrían beneficiarse de dicha información conectándose por medio Bluetooth o Wi-fi y permitir así que toda clase de sensores envíen grandes cantidades de información actualizada a la red de forma constante. Esto nos permitiría tener un mejor entendimiento de nuestros alrededores para poder desarrollar soluciones adecuadas a problemas ambientales.

En temas como las emisiones de Co2 también se han encontrado beneficios gracias al IoT. Por ejemplo en Estados Unidos el Co2 representa cerca del 82% de los gases invernadero producidos por actividades humanas, pero esta cifra ha ido disminuyendo en años recientes gracias a que nuestras máquinas y dispositivos electrónicos son cada vez más inteligentes y consumen menos energía.

Con el internet de las cosas las sociedades por fin alcanzaron la era de las ciudades inteligentes. Ciudades que cuentan con sistemas de salud proactivos y mayor eficiencia industrial, así como de aplicaciones prácticas que mejoran la calidad de vida de las personas.

Con cada vez más dispositivos conectados entre sí, es importante entender cuales son las oportunidades y retos que IoT trae consigo y sus implicaciones dado que de todas las tendencias tecnológicas actuales, el internet de las cosas es la que mayor disrupción ha generado. Por ahora, lo mejor que podemos hacer es conocer más sobre del tema para tratar de entender el potencial impacto que el IoT tendrà en la forma en que trabajamos y vivimos.

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