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El compromiso por la transformación comunitaria. Educación e intervención desde el Centro de Desarrollo Comunitario (CEDEC ) UNIVA

21 de Jun de 2016 a las 21:50 |

A cinco años de su creación, el Centro de Desarrollo Comunitario de la Universidad del Valle de Atemajac sigue firme en la consecución de un perfil de profesionista comprometido con la transformación de la comunidad, que responda a las urgencias sociales, locales, nacionales e internacionales, mediante la intervención formativa universitaria y la ayuda solidaria a quienes menos oportunidades han tenido en pro de su desarrollo.

Intentar, hacia dentro y fuera, con quienes han decidido ejercer como profesionistas y con quienes han carecido de oportunidades para tener condiciones de vida digna. Caminar donde no hay calles, convivir donde aún no hay techo, producir donde falta trabajo. Animar y convencer, sinergias logradas, obstáculos superados, sueño y visión, tropezar y volver a intentar. Pensar la cuestión social y actuar en consecuencia.

Esto representa un tanto el caminar, a cinco años de iniciado, del CEDEC de la UNIVA. Entre esfuerzos de organización propia de cualquier institución, de compromiso educativo y de atención comunitaria, se ha logrado un perfil integral de extensión de este servicio.

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¿Profesionistas comprometidos con la transformación de la comunidad?

Si bien es una tarea sustantiva de las universidades la vinculación, y/o la extensión de servicios, hay que señalar que esta tarea o servicio se perfila en orden a lo esencial de la tarea universitaria: la formación profesional y humana de sus estudiantes. En la UNIVA esto se muestra en la misión institucional, la cual incorpora caracterizadores de un perfil de egreso integral respectivo de lo profesional y de lo humano en general.

Nótese que se resalta la parte que el CEDEC ha considerado como la focal para configurar su ser y quehacer. Esto significa que es precisamente ahí, o desde ahí, donde el CEDEC asume su responsabilidad de aportar a la consecución de ese perfil que, dicho sea de paso, tanta falta hace en la sociedad actual.
Por lo menos en el caso de México, bien vale la sospecha. La situación por la que atraviesa actualmente obliga a considerar si los egresados de educación superior, de cualquier universidad, están lo suficientemente atentos para participar en procesos que eviten o erradiquen la inequidad, la corrupción, los abusos y la exclusión con tal de que sea posible vivir cotidianamente bajo una sensación de “armonía llevadera”.

Transformación de la comunidad como desarrollo pleno

¿Qué implica el compromiso con la transformación de la comunidad? Para una universidad como la UNIVA, católica, cuyos fundamentos tienen que ver con el pensamiento social de la Iglesia, es indiscutible que tenga que ver con los principios, criterios y directrices que se han constituido a través del devenir del cristianismo, sobre todo moderno.

Desde esta perspectiva, lo primero que se puede afirmar de una transformación de la comunidad es que se entiende en clave de “desarrollo pleno”, como un desglose de todas las potencialidades humanas pertinentes a su dignidad.

“Una humanidad que se hermana con la naturaleza misma, con el mundo, porque sabe que es la gran casa que comparten millones de seres humanos”

Procesos de sensibilización hacia el compromiso social

Un paso firme en el sentido de los trabajos de sensibilización se hizo realidad con el acuerdo de colaboración entre el CEDEC y la Coordinación de las Materias Institucionales, sobre todo las respectivas de lo filosófico y teológico.

Con las actividades acordadas se informa, motiva y procura esa sensibilización que pueda llevar al deseo y a querer involucrarse como universitario en procesos de intervención social para ayudar, sobre todo, a quienes menos oportunidades de desarrollo tienen. Un esfuerzo de trabajo en colaboración:

• Organizada, sistematizada e institucionalizada.
• En perspectiva de crecimiento.
• Que favorezca el asumir el servicio social con sentido de compromiso por el desarrollo pleno de las comunidades y/o grupos humanos en condiciones vulnerables.
• Evaluada.

El reto es grande: no solo se trata de acercar a los alumnos a una diversidad de experiencias del tipo de extensión de servicios, sino de enfocar los esfuerzos para lograr que cada vez más mayor número de estudiantes, posteriormente como egresados, quieran, anhelen, deseen y, sobre todo, se involucren con sentido responsable en procesos que aporten a mejorar las condiciones de vida de todos, en especial de los más pobres y vulnerables de la sociedad, procurando con ello superar las inseguridades alarmantes por las que actualmente atraviesa la sociedad.

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Una breve muestra de testimonios

“Veo que la Universidad fomenta actividades de cambio entre los alumnos con experiencias reales, dejando por unos momentos la comodidad del aula; la realidad que hoy viví, al estar en contacto y al servicio de personas vulnerables, me llama a aportar más y no solo en el transcurso de mis estudios universitarios, ya que me visualizo como una persona de cambio, que impacte a la comunidad y al bienestar social poniendo mi profesión al servicio, para el desarrollo de los más pobres y vulnerables” (Eduardo Parra Sánchez, alumno de 3°de Publicidad).

“La verdadera realización y plenitud no es pasajera; debemos luchar cada día por nuestros objetivos, y no todos tienen las mismas oportunidades. La UNIVA nos ha acercado a una realidad que conmueve, pero no por ello me conformo, creo que está en cada uno de nosotros ayudar a modificar y mejorar las condiciones de personas débiles, con discriminación de género, niños y jóvenes sin un futuro claro; está en cada uno de nosotros realizar el cambio con acciones continuas a lo largo de nuestra vida. Porque el que no vive para servir no sirve para vivir” (Eugenia Campos Ramírez, alumna 4°de Arquitectura).

“La visita a la ladrillera resultó muy interesante y enriquecedora para los muchachos. Se dieron cuenta de las situaciones precarias por las que pasan estas familias. Algo bueno de los muchachos fue su solidaridad para donar dos estufas eléctricas pequeñas, dado que estas familias cocinan en piedra y leña” (Fernando Nadiel Sánchez Martínez, docente).

Texto obtenido de la Revista de la Universidad del Valle de Atemajac No. 84

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